Llegar a esta maldita academia fue mi primer error.
Dos chicos que me atormentan incluso mas que las pesadillas de mi pasado.
Ahora seré inculpada por los oscuros y perturbadores asesinatos ocurridos dentro de la academia desde mi llegada. Todo se c...
Han pasado solo unas horas desde que Nadine simplemente exploto. Solía adorar sus problemas de ira pero es aquí cuando no puedo decir eso. Ni poder ponerme en su lugar. No soy de las que saca mi sentimientos a punta de golpe.
Soy mas de fumarme mis problemas
Le dije que me dejara lidiar con mi hermana, que se mantenga alejada. Si alguien tiene que encargarse de ella soy yo.
Veo de reojo a Vincent quien esta sentado en una de las mesas como si fuese mi fantasma siguiéndome siempre unos pasos detrás. Creo que tiene miedo que en algún momento me derrumbe. Aun así solo me vigila mientras inhalo de mi cigarro electrónico como si de un tanque de oxigeno se tratase, intento que mi ansiedad se calme a toda costa pero parece no haber la nicotina suficiente.
Vuelvo a intentar tomar otra inhalada pero el aparato titila indicando que se ha acabo.
—Maldita sea — gruño tirándolo con toda mis fuerza al bosque.
Respira Lianna, solo respira me digo a mi misma.
—Lianna — me llama el.
—Ya se — le digo.
Es hora y lo sé, ya lo evité lo suficiente. Pero el se queda a mi lado mientras nos quedamos un momento viendo hacia el bosque. Este lugar estaba infestado de otros estudiantes y ahora es tan callado que hasta se me hace incomodo. Pero acepto que ya tomé suficiente tiempo viendo a arboles que me doy media vuelta.
—Hablare con ella.
El asiente y me tiende la mano llevándome adentro. Mi corazón martillea en mi pecho tan fuerte que siento se va a salir en cualquier momento.
Al entrar a la celda veo donde esta sujetada con cuerdas de wolfsbane, la veo y ya no es mi hermana. No es quien siempre jugaba, no es con quien salía a jugar en los charcos cuando llovía, no es con quien me escondía y fingíamos que papa y mama no peleaban, simplemente no es la misma persona.
Su cuerpo esta ahora lleno de cicatrices y todo en mi interior me dice que es culpa mia, yo no la cuide. Siempre estuve para ella y cuando mas me necesito le falle.
—Volviste — me dice pero no soy capaz de contestar, me limito a tomar asiento en la silla frente a ella. Y me quede callada, no logro formar palabras por que no se que es lo primero que debería decir. Podría decir tantas cosas pero no sale ningún sonido. Creo que podría vomitar. Solo se me viene a la mente papa, ese viejo amargado que nos disciplinaba a golpes —¿Te quedaste sin preguntas hermana?
— Yo... no sé por dónde empezar
— Solo pregunta —me dice y parece que veo un destello de la niña con la que pase mi infancia.
—¿Cómo?
—¿Como qué?
—¿Como pudiste sobrevivir?
— Nunca estuve realmente muerta, pero papa te hizo creerse para que no le hicieras un berrinche de que nos alejaran cuando el necesitaba venderme.
— ¿Venderte a quién?
—Creo que ya sospechas a quien
... Mierda enserio quisiera que no —Al tío de Nadine
Me percato de pasos a lo lejos y se que es Nadine, se que ella quiere saber así que decido seguir preguntando.
—¿Él te hizo eso? —pregunto viendo a sus cicatrices.
— Una gran parte, pero otras son de parte de papa. Ya sabes lo brusco que era, tu eras la favorita no yo.
— Papa.... papa era un malnacido eso lo se... pero no entiendo aun así como llegaste aquí.
— Creo que ya dije que fui enviada para torturar a tu nueva amiguita.
— Nadine... Nadine no te hizo nada Carina, su tío es una persona despreciable.
— Aun así lo disfrute — lo dice de forma tan satisfactoria que creo mi sangre se congela.
—¿Disfrutaste el que?
— Inculparla, hacerla volverse loca, enviándole los recados de su tío. No podía tocarla por creer que tú y ella podrían ser cercanas así que solo me dedique a volverla loca. Era mi única manera de alejarte de ella.
—¿Estás hablando enserio?
— La forma que tratas a esa chica es como solías cuidarme a mí y no es justo. Ella pudo huir del infierno yo jamás salí de ahí — su tono se eleva y s retuerce en las cuerdas que se que le provocan dolor.
—Carina
— Carina nada. Eras Mi hermana, no de ella.
— Yo ni siquiera sabía que seguías viva.
—¡Pero nunca se te ocurrió buscar respuestas! —grita.
—Yo... — este es el momento menos indicado para volverme a quedar sin palabras.
— Nunca te preguntaste porque no hubo un funeral, nunca quisiste saber nada más de lo que me pudo haberme pasado.
— Yo... no, no podía con el dolor y la culpa— mis lagrimas brotan solas y creo mi pecho podría romperse en dolor.
— Yo te salve Lianna, papa quería vendernos a las dos pero le dije que no te tocara, le dije que yo aceptaría pero que no dejara que te llevaran. Y tú solo pudiste remplazarme.
— No, no es cierto.
— El que no es cierto dime — me enfrenta su cuerpo retorciéndose al frente como si quisiera atacarme, si no fuera por las cuerdas envenenadas sospecho que lo haría — No sabes nada de lo que me paso por que no te importo.
—Claro que me importas ¡Eres mi hermana!
—¡Nunca fui tu hermana!
Ahora el nudo en mi garganta dejan atoradas las palabras y ya no me siento capaz de seguir así que me levanto tratando de contenerme, de no derrumbarme justo ahí por que si lo hago caeré al suelo. Pero en cuanto me levanto ella lanza su último veneno — Huye como siempre lo has hecho. Por cierto deberías dejar de fumar estas demasiado flaca y ese color de pelo no lo oculta.
De un segundo a otro Nadine esta entrando a la celda y tiene esa mirada de fuego pero la detengo. Tomo su brazo y ella me mira cambiando su semblante a uno preocupado.
—Sácame — le pido.
No tuve que pedirlo dos veces.
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