La condena de existir

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Luchas por sobrevivir, pero al final te mueres. Te afanas por tener, y al final te vas sin nada. Cuidas tu salud; sin embargo, la edad es lo primero que se lleva. Quieres mantener el físico, y los años te desgastan tanto que apenas te reconoces. Y ni siquiera puedes aferrarte a los vicios, porque en la mayoría de los casos te vas más rápido, con la pequeña excepción de que ahí escoges la forma en que partes; nada placentera, desde luego. Estas van desde muertes súbitas hasta agonías que se prolongan por años. La lista es interminable.

Olvidaba mencionar que no hay edad específica, por lo que nadie está exento. Una de las peores formas de dejar este plano es el tal Alzheimer, donde casi al final de tus días pierdes conexión con la realidad y queda tu cascarón vacío, dizque con vida, dándole problemas a tus seres queridos.

Sentido es lo que menos tiene esta realidad. Luchamos porque sí, y porque no conocemos otra manera de oponernos. Nos aferramos a la existencia aun sabiendo que es algo inútil.

En fin, el triste destino de todo ser vivo.

El diario de DiorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora