Sabía que las cosas iban a terminar mal, a juzgar por cómo empezaron. Yo, tan terco como siempre, forzando la situación hasta límites que solo la inmadurez puede concebir. Siempre supimos que lo nuestro no podía ser, o al menos tú sí lo tenías claro; solo que yo me negaba a aceptarlo. No obstante, ¡Dios!, esa bendita química. Habría sacrificado lo que fuera para extender esos momentos lo más posible.
Sí, sé que tanto tú como yo teníamos claro que esto nunca tuvo sentido, mas no dejo de sentir que mis entrañas se encogen al recordar las innumerables veces en que estuvimos juntos. Sé que ya terminó, pero extrañarte y desearte es algo que no puedo controlar. Te doy gracias por tomar la iniciativa, ya que yo nunca habría tenido el valor de hacerlo.
Entiendo que no llené tus expectativas, que con cada acción te decepcionaba más, aunque ciertamente era algo inevitable. Por mi parte, disfruté de cada etapa, cada ocasión, incluso a pesar de conocer a tus demonios. Es irónico: no te niego que me incomodé en diversas ocasiones; sin embargo, no comprendo por qué puta razón me terminé enganchando más.
En fin, fue bueno mientras duró. No me cansaré de repetir que te quiero, aunque no me lo creas. Te deseo lo mejor, y ten presente que te recordaré mientras conserve el aliento. Siempre serás mi luna, mi gata, mi diabla, mi santa, a pesar de que yo sea solo una más de tus tantas decepciones.
ESTÁS LEYENDO
El diario de Dior
PuisiAquí vas a encontrar un montón de pensamientos, recuerdos, vivencias, entre otras cosas que experimenta el autor . se tocan temas filosóficos y muy profundos, ademas del típico desamor. Quizá mas de lo mismo, sin embargo si lo vemos desde una panorá...
