Trenta y uno

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Pensé que a estas alturas ya sería una persona realizada. Nada más alejado de la realidad. Todo está patas para arriba: un sumario de culpas, fracasos, dudas, deudas, compromisos, problemas emocionales, vacío existencial, vicios, mil miedos, estancado en un país extranjero, hernias, gastritis, más canas... en fin, hoy ya son 31, lo bastante como para estar acostumbrado al caos de la existencia.

El diario de DiorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora