Recuerdo que, al acabar, jadeábamos como animales exhaustos. La luz tenue de una lámpara se filtraba a través de las ventanas del coche, permitiéndome vislumbrar de manera casi perfecta aquellas partes tan deseables. Todo transcurría entre gemidos y maldiciones, mientras tu tibia humedad facilitaba el paso de mi virilidad dilatada a través de tu dulce interior. Nuestro goce divergía entre movimientos suaves y coordinados en medio de un vaivén apresurado, casi violento. Tus labios fríos y piernas temblorosas me indicaban algo que tú no te atrevías a confesar. Mis uñas se aferraban por debajo de tus caderas, en tanto resistía tus agitadas sacudidas desesperadas, culminando en un clímax que rozaba lo espiritual.
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El diario de Dior
PoezieAquí vas a encontrar un montón de pensamientos, recuerdos, vivencias, entre otras cosas que experimenta el autor . se tocan temas filosóficos y muy profundos, ademas del típico desamor. Quizá mas de lo mismo, sin embargo si lo vemos desde una panorá...
