Cuando Harry despierta es por un carraspeo y un ligero movimiento a su lado, su cabeza aún tiene un ligero dolor, y su garganta se siente levemente irritada pero nada comparado a cómo se sentía horas atrás.
—¿Qué pasa? —pregunta intentando girar sobre su cuerpo, sin embargo un par de brazos sobre su cintura le impiden llevar acabo el movimiento.
Se siente confundido y levemente asustado por casi cinco segundos antes de que los recuerdos lleguen a él.
Regulus.
Este vino a verlo, le cuidó, y debe haberse quedado dormido junto a él hasta ese momento, solo cuando deduce que quien está detrás de él es el slytherin se tranquiliza.
O por lo menos lo hace hasta que recuerda porque se despertó en primer lugar. Porque si él no fue quien le despertó entonces...
—¿Sabes? Se supone que los chicos de slytherin no deben estar en nuestra sala común, mucho menos en las habitaciones o durmiendo contigo —Ron le recuerda, los brazos cruzados frente a él como un hermano protector y burlesco.
Harry no quiere sonrojarse, pero el pelirrojo siempre sabe como avergonzarle—. Estoy enfermo, trátame bien.
Ojalá no hubiera jurado frente a todos nunca volver a hablar con Regulus, porque sin duda es algo con lo que no le dejarán vivir.
—Luego hablaremos de esto —señala su posición en la cama, haciéndole saber que no lo dejará pasar—. Pero por ahora, ya pasó del toque de queda, ¿cómo volverá a su habitación?
—¿Qué? Pero si llego hace poco, dormimos como por una hora —se levanta, importándole poco despertar al contrario, sorprendido por la hora que se suponía que era.
Regulus debió llegar pasado medio día si acaso, ¿como podía ser tan tarde?
—Durmieron por horas —corrige, burlándose de el—, por como estabas no me sorprende, pero no se como mini Black durmió tanto. Así que o lo llevas a su sala con tu capa, o se queda a dormir aquí, a Neville no creo que le importe y mientras no hagas cosas raras a mi tampoco —toma una manta de su cama, dirigiéndose hacia la puerta—. Estaré en la sala con los chicos, Hermione nos esta mostrando los trucos que le enseño a Crookshanks. Si nos necesitas estaremos ahí.
—Bien —asiente, observando a su amigo marcharse y cerrar la puerta tras el.
Apenas está tallando sus ojos y buscando sus anteojos cuando escucha una voz tras el.
—¿Me mandaras a mi habitación?
Harry salta ante la voz del contrario, girando para mirarle con el entrecejo fruncido—. ¿Desde cuando estas despierto?
—Desde que saltaste como un gato asustado quizá —resopla, tallando sus ojos en un intento de quitarse todo rastro de sueño.
—Te llevaré a tu habitación —asiente a la pregunta anteriormente formulada antes de tomar una pequeña respiración para acercarse nuevamente a él, tomando su mano entre la suya—. Gracias por quedarte conmigo y cuidarme.
Regulus le mira fijamente, apretando el agarre entre sus manos antes de impulsarse para quedar sentado junto a él, entonces sonríe—. Puedes pagarme cuando quieras.
—Eres idiota —Harry ríe, empujándole suavemente—. No se como dormiste tanto tiempo.
—No lo hice, me desperté un tiempo hace un par de horas, luego volví a dormir hace casi media hora. Era eso o dejarte solo, ya sabes, entre ir a mi habitación y soportar a Barty hablar de Peter prefiero estar acostado con un chico guapo durmiendo junto a mi —se encoge de hombros—. No fue una decisión difícil.
—¿Siquiera almorzaste? —cuestiona, prefiriendo concentrarse en ello en lugar de en sus palabras.
Aquello parece sobresaltar al Black, no por la razón correcta—. No, y tú tampoco, ¿cómo te sentirás mejor si no comes?
—Me siento mejor —resalta—, pero vamos, hagamos una parada en las cocinas antes de que te lleve a tu sala común. No podemos estar sin comer tanto tiempo —se levanta, estirando sus brazos sobre su cabeza para intentar aligerar sus músculos.
Regulus pasea la mirada por el cuerpo del contrario sin avergonzarse en lo más mínimo, Harry tenía razón cuando lo dijo, él siempre le ha mirado por mas que haya querido negárselo a sí mismo—. Dijiste que si era bueno me dejarías tocar.
El ojiverde le mira instantáneamente, confundido pero sabiendo a qué se refiere a juzgar por el ligero rubor en sus mejillas—. ¿Cuándo?
—Cuando estabas usando esas ridículas playeras que James compro —le recuerda antes de que otra cosa llegue a su cabeza, algo más que paso en aquellas vacaciones de lo cual nunca hablaron—. ¿Recuerdas cuando fuimos a ese concierto tuyo y tomaste demasiado? —solo cuando Harry asiente continúa—, me besaste, e intentaste que llegáramos a más, tuve que dormirte porque no podía tranquilizarte y mi fuerza de voluntad era casi nula.
El joven Potter parpadea absorbiendo la información, luego ríe incrédulo—. Eres un mentiroso, yo no haría eso.
—¡Lo hiciste! —se levanta de igual forma—, por eso cuando me agradeciste me comporté mal, porque me gusto besarte y me sentía culpable por no detenerte apenas lo intentaste.
Harry parece evaluar su respuesta, dudando entre creerle o no antes de que se decida—. ¿Y por qué no me dijiste? —cuestiona, sus mejillas rojas en vergüenza—, me habría disculpado.
—Bueno, no creí que lo olvidaras, y después no valía la pena la incomodidad —intenta tranquilizarte—, ademas, te seguí el beso, no me sentía muy orgulloso sobre eso, estabas borracho.
—Si pero me dormiste, respetaste mis límites aún cuando yo no lo hacía así que gracias, no todos lo harían.
—Bueno, quiero besarte pero prefiero hacerlo cuando estés en tus cinco sentidos y puedas recordarlo —se encoge de hombros, intentando restarle importancia al asunto, no sentía que fuera algo que tuviera que ser reconocido.
Sin obtener respuesta comienza a colocar sus botas, sabiendo que necesitaban ir a comer antes de que alguno comenzara a sentirse mal por la falta de alimento en su sistema.
—¿Listo? —pregunta buscando al ojiverde con la mirada, quien se encuentra apenas dos pasos detrás de él. Espera que este se acerque para irse, pero en cambio una mano sobre el cuello de su camisa tira de él unos centímetros más abajo y unos labios se posan sobre los suyos en un toque cálido y suave que le tiene tirando del contrario hacia el.
No es el primer beso que comparten, pero se siente como si lo fuera.
Ambos están completamente conscientes, ambos quieren esto. No lo hacen por estar molestos o por el calor de la situación, lo hacen porque les apetece, y ese simple toque suave es más que lo que Regulus ha querido en toda su vida.
—Espero no enfermarte —Harry dice cuando se separan, sus labios rojos y sus ojos verdes atrayéndole como una polilla a la luz.
—No me importaría —dice, intentando alcanzar los labios ajenos nuevamente, sin embargo el contrario ríe, retrocediendo.
—Vayamos a cenar, tengo hambre.
Si bien hay otras cosas que preferiría hacer no se encuentra con ánimo de contradecir al gryffindor, por lo que obedientemente le sigue fuera de la habitación. Quizá si se porta bien reciba un beso de buenas noches.
Lo recibe.
ESTÁS LEYENDO
Con sabor a piña colada.
Fan-FictionJames y Sirius habían hecho hasta lo imposible por conseguir el permiso para pasar el verano de sus sueños. Y ni siquiera el odio mutuo que se tenían sus hermanos menores lo arruinaría. O dónde Regulus y Harry se odian y deben pasar todo un verano j...
