Se repetía la historia.
A pesar de que durante el día se dijo a si misma que ya no lo necesitaba, de nuevo estaba sentada en su cama mirando su teléfono.
Tenia ganas de escribirle, no podia negarlo.
Había dormido demasiado bien la noche anterior con Billie, nada de pesadillas, nada de pensamientos negativos, nada de miedo, nada de soledad.
¿Que tan mal estaba? Le pegaba en el ego.
No la llamaría, claro que no.
En la tarde había cenado junto a Maggie y su madre, cosa que no terminó del todo bien. Su relación estaba algo tensa y Alison sabia que en parte era su culpa, últimamente todo lo que dice la irritaba, pero es que, ella trataba de meter a ese hombre a la fuerza a la familia, también era su culpa.
Se pasó la mitad de la comida con cara de odiar a todos, intentando disimular lo decaída y molesta que estaba. En especial cuando le dijo que ese hombre dormiría en su casa. No podía creerlo.
Era raro, siempre fue una mamá increíble, preocupada en todos los aspectos, era extraño que no estuviera pensando en Alison en este caso. Quizás solo estaba feliz y emocionada.
Pero Alison odiaba como ese hombre, William, intentaba siempre ser simpatico y amistoso con ella, le parecía tan forzado, aunque sabia que en verdad no era una mala persona, no era su culpa todo lo que pasó antes. Alison pensaba que si no tuviera todos esos recuerdos en su mente seguro estaría muy contenta de recibirlo, sabia que haría a su mamá feliz.
Detrás de esas cortinas, en la otra casa, Billie sostenía el teléfono entre su hombro y su cabeza mientras recogía las cosas que tenía tiradas por el suelo y los muebles, quería componer y terminar algunas canciones durante la noche. Tenia el extraño ritual o costumbre de no poder escribir si su cuarto no estaba en orden.
- Dios, dejen de gritar. - Frunció sus cejas, alejando el teléfono de su oreja y dejándolo sobre el escritorio luego de presionar el altavoz.
Los nombres de sus amigos y Lucia estaban en la pantalla. A veces pensaba que sus amigos eran algo necios y vacíos, pues ahora mismo ella podría estar mostrándoles algunas de sus letras en busca de una opinión, pero sabia que ellos no entendían esas cosas y probablemente ni siquiera le presten atención y le digan que están increíbles por puro instinto.
Pensaba que eso no era malo, solo son personas que no se toman tan en serio las cosas como la musica, o así los justificaba, tenían otros intereses.
Lucia había escuchado casi todas sus canciones, siempre estaba por su alrededor entonces la mayoría de veces se enteraba de los avances que tenia, pero Billie tampoco sentía que resonaban tanto en ese sentido, sabía que Lucia admiraba su arte, pero a veces pensaba que admiraba aún mas la fama que podría lograr que el producto en sí.
Los quería a todos, eran sus amigos de verdad, pero ese tipo de amigos que tienes cariño, que ries mucho aunque sabes que algún día se irán y te dará exactamente igual su ausencia.
Por ese mismo pensamiento Billie no se consideraba una persona cariñosa o apegada.
Cortó el teléfono unos minutos después cuando comenzó a sentirse abrumada con las carcajadas escandalosas de los chicos. Miró su cuaderno donde siempre escribía las cosas que se le iban ocurriendo.
Una hora y media mas tarde se rindió, había avanzado bastante pero el resultado no le cerraba. En realidad nunca lo hacia, era como si estuviera forzándose a escribir últimamente.
Cuando ya estuvo en su cama miró hacia su costado, anoche no había dormido en allí.
No podia mentir y decir que no estaba pensando en Alison, por que sí. Pensaba en enviarle un mensaje.
ESTÁS LEYENDO
Fuego - Billie Eilish
FanfictionAlison odiaba ver a Billie caminar por los pasillos de la escuela rodeada de sus amigos falsos y altaneros, odiaba verla sentada frente a ella en la mesa a la hora de la cena, odiaba verla reírse junto a todas esas chicas que siempre traía detrás, p...
