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_ ¿Estás seguro de que esto es una buena idea, Tabo?

Hanna le había comentado a su compañero lo frustrada que se encontraba, como aquella misión de la cual pensó estar completamente preparada le estaba produciendo insomnio. Le contó a detalle lo que rondaba por su cabeza como ya estaba acostumbrada a hacerlo. Gustavo Mendoza más que un simple compañero de trabajo se había convertido en esa familia que la agente pedía a gritos, pero que no era capaz de mencionar.

_ Entiendo que está misión es diferente para ti, todos en la dependencia son conscientes. Menos tú.

_ Solo es una misión - susurró.

_ Es una misión donde tu familia está muy involucrada, es normal que te encuentres así. Verás que todo valdrá la pena, mi pequeña Halk.

«La agente le había contado casi todo»

_ ¿Y si alguien nos ve?

_ ¡Enserio Hanna Lombardi está preguntando eso! - exagerando sus expresiones - es una fiesta al otro extremo de la ciudad, no creo que alguien quiera viajar dos horas solo para bailar, es casi imposible que alguien te vea.

_ Casi...

_ Ok, ok, ok, saca tu juego de mesa y el tequila de tu cuarto y sentémonos a tomar, mientras vemos una película de Disney.

Hanna sonrió mientras le tiraba un cojín al perfecto rostro de su compañero. Un taxi los esperaba fuera del departamento de Hanna, tuvieron mucho cuidado al salir juntos. Eran conscientes que estaban rompiendo las reglas pero también entendía que su "hermano" trataba de ayudarla, y lo mínimo que debía hacer era intentarlo.

El trayecto de las dos horas la pasaron casi en silencio y mentalmente agradeció a Gustavo por ello. Al salir del taxi Hanna pudo observar la enorme mansión que tenía en frente, las luces sicodelicas se veía por toda la casa pero a pesar de ello se podía distinguir que era blanca. Los autos se encontraban estacionados en el enorme jardín de adelante, sus puertas eran enormes y marrones. Se podía escuchar la música, las risas, las mujeres casi desnudas que caminaban por el borde de la piscina y algunos hombres que era evidente que estaban drogados.

_ A qué prostíbulo me has traído.

Gustavo colocó sus brazos alrededor del cuello de Hanna y acercó sus labios a su oído.

_ Un prostíbulo de alta alcurnia, aquí encuentras lo mejorcito de la ciudad - Hanna se separó de su agarre y se posicionó frente a él.

_ Gustavo Mendoza ¿Eres idiota?, deberíamos arrestar a varios de aquí y no unirnos a ellos.

_ Hank, por favor, solo diviértete, olvida un momento que eres policía ¿Si?

Empezaron a caminar hacia la puerta principal y apenas la tocaron se abrió, dentro casi un centenar de personas bailaban sugestivamente, no eran las típicas fiestas de adolescentes, alocadas y de jóvenes tirados en el piso; se notaba los rostros mayores y trajes sport elegantes que usaban, algunos grupos sostenían pequeñas cervezas en botellas y otros pocos copas de vino. La mayoría de mujeres llevaban labiales rojos y vestidos apegados, los varones por otra parte, pantalones de vestir y camisas con los primeros botones desabrochados.

Hanna junto a Gustavo sujetaron las pequeñas cervezas puestas en una repisa, se aseguraron ellos mismo de abrir el envase y beber disimuladamente mientras inspeccionaban el lugar. La agente se dió cuenta rápidamente que las mujeres casi desnudas al rededor de la piscina eran las mas jóvenes, seguro eran contratadas para hacer de la reunión "más divertida". Una de ellas, con un sugestivo bikini rojo se acercó rápidamente a Gustavo, una enorme sonrisa decoraba su rostro y supo rápidamente que desde ese momento la agente se encontraba sola, ya que su compañero se iba a perder entre esas piernas.

Mirando al CieloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora