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La música bastante alta retumbaba en todo su cuerpo y calmaba de cierto modo su corazón desenfrenado, sus pasos se volvieron más rápidos, las arcadas volvían a ella y no sabía realmente el porque ya que minutos atrás había botado todo de su organismo. Caminó, casi corrió hasta el baño de la segunda planta; apenas cerró la puerta la lágrima que estaba asomándose en sus ojos minutos atrás resbaló por su mejilla, corrió hasta el water pero solo arrojó saliva. Todas esas sensaciones eran nuevas para la agente, la incertidumbre, la duda y ese punzón en el pecho al verla a ella, se levantó con dificultad y no por el alcohol sino por los sentimientos acumulados, se observó al espejo, en su rostro se visualizaba una estela por dónde habían caído las lágrimas, su rimel estaba corrido, su tes que normalmente siempre estaba pálida ahora estaba en un tono rosado, pequeños puntos rojos al rededor de los ojos producto de la fuerza que realizó al vomitar y el cabello desborotado le daban una pésima apariencia. Abrió el grifo del lavamanos y con cuidado limpió parte de su rostro, se enjuagó la boca y retocó el maquillaje con un lápiz y el único labial que tenía; peino su cabello, acomodó su vestido y pellizcó levemente sus mejillas, su cabeza aún daba vueltas. Cogió su celular y busco el contacto de Gustavo.

_ Hay personal de San Carlos aquí, me acabo de encontrar con la docente D'Angelo. Es mejor que desaparezcas, yo haré lo mismo - enviar

Volvió a mirarse al espejo, respiró con profundidad, apretó sus puños y salió del baño. En la segunda planta solo había un par de personas, el lugar estaba casi vacío ya que la multitud estaba en el primer piso, en el patio o en la piscina; así que estar casi sola la reconfortó, se apoyó en la pared y dudó en bajar las escaleras o quedarse en ese lugar. El sonido de la notificación de su celular indicaba que Gustavo ya no se encontraba en aquella mansión y de cierta forma eso la calmó, no tanto por el hecho de que posiblemente se podría cruzar con aquella docente sino por el hecho de que si la veía en ese estado no podría exactamente explicarle el porque, cogió su celular y empezó a buscar en el aplicativo de algún taxi que pudiera recogerla pero debido a la distancia y a la hora ese accionar se estaba volviendo bastante difícil.

_ Mierda.

Suavemente bajo las escaleras y salió de la mansión, tenía la esperanza de que algún taxi pasará por la carretera y pudiera llevarla, pero antes de poder encontrar algún auto nuevamente la vió a ella cuando embarcaba a Carol en una camioneta negra, cerró con cierta fuerza la puerta y el auto empezó la marcha, Cristinne se quedó parada mientras veía el auto alejarse. Nuevamente un cosquilleo en la garganta de Hanna le hizo apartar la mirada, rindiéndose de poder encontrar alguna movilidad ingresó nuevamente aquella casa a esperar una hora prudente para salir.

Se adentro un poco en la mansión sin salir de ella, encontró un pequeño salón después de abrir dos puertas y sorpresivamente hasta aquel lugar no llegaba música del exterior, no había ni una persona dentro y el lugar estaba cálido, había un sillón relativamente grande justo al lado de la puerta, al frente un televisor plano y un friobar que se apuró en revisar; el refrigerador está repleto de cervezas, un par de botellas de vino y agua embotellada, su reloj marcaba las 2 de la madrugada y por lo menos debía esperar 3 horas para encontrar movilidad, el punzón en su pecho no se disipaba y cuando fue consciente de su accionar casi la lata de cerveza estaba vacía, en cierto modo el alcohol calmaba el palpitar de su corazón. Regresó en sus pasos y se acostó en el sillón con otra cerveza en sus manos, bebia un sorbo cada que por su cabeza se asomaba aquella mirada verde, y aquello era en continuidad que pronto acabó su tercera cerveza, su cabeza empezaba a dar vueltas nuevamente y agradeció haberse encerrado en aquel lugar, se quitó los zapatos recostándose completa y comodamente en el sillón, alzó sus piernas haciendo que el vestido deje al descubierto sus glúteos, acomodó su cabello para tener mayor comodidad y solo cerró por un momento sus ojos, solo por un momento.

Despierta.

La agente abrió sus ojos como ya estaba acostumbrada a hacerlo cada que trataba de quedarse dormida profundamente, desde la muerte de su madre no podía conciliar el sueño con calma. Diviso una sombra frente a ella apoyada a la pared que la observaba, se acomodó en el sillón al reconocerla.

_ Usted - susurró

Cristinne la observaba con una copa de vino en la mano, llevaba la misma vestimenta pero adicionaba un pequeño saco que se lo había colocado encima de los hombros dejando al descubierto aún sus brazos fornidos.

_ Señorita Donatelli - su voz era distinta, cargaba deseo y lujuria.

_ ¿Que hace aquí?

_ Bueno - bebió un pequeño sorbo de vino - la estaba buscando.

_ ¿Porqué?

_ Hace demasiadas preguntas - termino el vino y dejó su copa en una pequeña repisa, caminó lentamente y se sentó al lado de Hanna - debe tener frío - mientras observaba las piernas desnudas de la agente.

Hanna trató de bajar un poco más su vestido pero fue en vano.

_ Señorita Donatelli verla así derrumba todas mis barreras, tienes la llave y no eres consciente.

Hanna se quedó quieta tratando de comprender sus palabras pero el alcohol bajaba su CI abruptamente, cerró sus ojos producto del balanceo en su cabeza, Hanna estaba borracha.

_ Acuéstate.

Cristinne se quitó el saco y se apoyó en el respaldar del sillón, Hanna la observó fijamente por unos segundos que para la docente fueron eternos.

_ Estoy borracha.

_ Lo sé. Y para serle sincera, también he tomado muchísimo.

_ Esto va a ser algo parecido a - se quedó en silencio tratando de acomodar sus palabras - un hecho de una sola noche y que al despertar me dirá "si hubiese estado consciente jamás, jamás pero jamás habría pasado algo"

Cristinne enmudeció porque reconoció la frase que le había dicho a Carol, esbozó una pequeña sonrisa bajando la mirada. Que equivocada estaba.

_ ¿Entonces das por hecho que pasará algo?

Está vez Hanna bajó la mirada y enrojeció.

_ Esto es una fantasía y pronto voy a despertar, solo necesito encontrarme otra vez y no volverla a ver profesora D'Angelo - Hanna observó a Cristinne con los ojos achinados producto de no entender bien sus palabras.

La agente se acercó al rostro de la docente, tan cerca, respiró de su perfume drogándose un poco, sintió el olor a vino y menta de los labios de Cristinne. No quitó su mirada de sus ojos y notó que aquel verde tenía pequeñas manchas miel y que su pupila se dilataba cada vez más, Cristinne abrió los labios ya que le costaba respirar y su pecho se agitó. Hanna aún estaba sin tocarla.

_ Pronto desapareceré de su vida y entonces usted va a despertar, profesora.

Aún sin tocarla se dejó caer en sus piernas, se acomodó mirando al techo y de cierto modo mirando a Cristinne que se encontraba quieta. Acostarse en las piernas de ella era lo más maravilloso que pudiera sentir. Se moría por besarla pero se sorprendió a sí misma de su autocontrol; Cristinne por el contrario, se encontraba hecha un mar de emociones.

_ No entiendo.

Hanna la escucho pero cerró los ojos, ya que no quería responder, a pesar de estar ciertamente ebria y que tal vez mañana tenga algunas lagunas de lo que pasó era consciente que aquella información que le brindó a la docente estuvo fuera de lugar. Esperaba que la señorita D'Angelo también estuviera lo suficientemente tomada para olvidar la confesión de Hanna.

_ Mía - Cristinne cogió el cabello de su alumna pero al no recibir respuesta se quedó quieta - por favor, no desaparezcas.

La agente siguió quieta, tal vez demasiado quieta.











Para las nuevas, hola y bienvenidas
Para las que tienen un tiempo aquí, disculpen haberme desaparecido pero está vez estoy aquí para quedarme ♥️



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