N.A: Hola! Capítulo re - escrito nuevamente, si pudieron leer el anterior antes de que fuera eliminado, quizás puedan ver los cambios. Las leo en comentarios, saludos!
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- El día que viéramos a la viuda negra siendo gobernada por alguien – ninguno pudo evitar reírse pues era cierto
- Sólo intentemos no decirlo cuando este sin Meg porque va a darnos una paliza – una vez más todos estuvieron de acuerdo con las palabras de la sokoviana
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Mientras tanto la castaña y la pelirroja caminaron de la mano hasta la zona de las habitaciones, directamente a la de Meg pues de verdad que ambas necesitaban una ducha antes de seguir con sus deberes como vengadoras. Claro que Natasha se dio cuenta de que a pesar de la confianza que tenía su novia en la sala de entrenamiento, estaba un poco insegura aun con la idea de tener que desnudarse frente a ella sobre todo para enseñarle las cicatrices que adornaban su pecho.
- No necesitamos ducharnos juntas, detka – acarició su mejilla una vez que estaban en la intimidad de la habitación – puedo esperar a que salgas o incluso ir a mi habitación a ducharme
- Quiero dejar de tener miedo, cariño – respiró hondo apoyándose en su caricia – no quiero que te asustes de mis cicatrices, son...demasiadas
- Jamás me asustaría de tus cicatrices – sonrió llevando una de sus manos a su cintura – sobre todo porque son señales de que estás viva, de que estás aquí conmigo
- ¿Segura? – al levantar la cabeza se encontró con una mirada cargada de nada más que de amor – en ese caso ¿te gustaría ducharte conmigo?
- Más que encantada, detka – asintió acercándose para atrapar sus labios entre los suyos – sin segundas intenciones, sólo una ducha juntas...a tu ritmo
- Me gustaría eso – asintió llevando sus manos a los hombros de su pelirroja
Con una pequeña sonrisa grabada en sus rostros, tomadas de la mano caminaron hasta el cuarto de baño que tenía la castaña en su propia habitación antes de comenzar a desvestirse la una a la otra con suavidad, conociendo los nervios e inseguridad que tenía su novia, Natasha decidió ayudarla primero con la parte inferior de su ropa. Meg por su parte no pudo ocultar la sonrisa por eso, sintiéndose realmente amada por el hecho de que entendiera y no buscara presionarla, llevó sus manos a la camiseta que estaba usando su pelirroja sacándola por encima de su cabeza quedando más que sorprendida de lo hermosa que era.
- Eres...completamente hermosa, Romanoff – respiró hondo sin poder evitar delinear su abdomen con su mano sintiendo como se estremecía
- Tú lo eres – sonrió llevando sus manos a la camiseta que tenía - ¿puedo?
- Sí – asintió antes de acercarse para besar sus labios – solo...despacio
- Siempre – sonrió con suavidad
Primero llevó sus manos por dentro de su camiseta, delineando y acariciando su abdomen con suavidad prestando atención a cada reacción que tenía su castaña, subiendo sus manos por sus costados sin atreverse todavía a rozar sus pechos cubiertos por el top deportivo. Al ver que sus ojos se cerraban de pura satisfacción y disfrute por sus caricias, supo que era la señal para comenzar a levantar su camiseta, notando de a poco como aparecían en su campo de visión las suaves líneas de las cicatrices pasadas de las operaciones que había tenido Meg.
