Narra ____.
Bruno y yo habíamos salido después de que la familia recogió los platos. Todos seguían riendo adentro, pero él, con esa timidez que tanto lo caracterizaba, me había tomado la mano para traerme al patio. Yo también necesitaba un momento a solas con el.
—Bonita... —Hablo, bajito, rascándose la nuca mientras me miraba—Yo sé que hoy estabas... no sé, como apagada. Y... no quiero que te sientas así.
Le sonreí débilmente, intentando convencerlo. Lo que menos quería era que se diera cuenta de que algo había sucedido.
—Estoy bien, Brunito, de verdad.—Mi voz salió dudosa.
Él negó con la cabeza.
—Es que...—Hizo una pausa mirando un poquito hacia el piso, como buscando las palabras— tú hablas hasta cuando no hay nadie escuchando. Hoy estabas tan callada que pensé que te habías ido al cuarto secreto de la abuela sin avisar.
Me reí bajito, pero el nudo en la garganta seguía ahí.
Bruno se acercó un poco, me tomó de las manos y me acarició los nudillos torpemente.
—Mira...—Volvió la mirada hacia mi— Yo no soy bueno con palabras, pero... sí soy bueno con abrazos. O... bueno, eso creo.
Antes de que pudiera contestar, me envolvió con sus brazos largos, me pegó contra su pecho. Su corazón latía rápido, igual que el mío. Yo hundí la cara en su hombro, aspirando su olor.
—¿Ves? —susurró él— Aquí sí puedo hacer algo bien.
Le rodeé la cintura, cerrando los ojos...Sus palabras me apretaban el corazón. Bruno era tan sincero que dolía.
—Lo haces perfecto, Bruno.—Mi voz tembló poquito.
Él sonrió nervioso, besándome el cabello. Y luego, con esa torpeza que me mataba de ternura, apoyó la frente contra la mía.
—Bonita... ¿me dejas...? —preguntó bajito, con la voz quebrándose.
Yo solo asentí. Sabía a qué se refería, todavía no se porque pedía permiso, si podía hacerlo cuando se le antojara.
Entonces me besó. Al principio tímido, casi casi como pidiendo permiso, pero cuando sintió que le correspondía, se animó un poco más. Sus labios eran cálidos, suavecitos, encajaban a la perfección con los míos. El atardecer parecía detenerse alrededor nuestro, dándole un toque más romántico y especial a nuestro momento.
Me aparté un segundo, solo para mirarlo. Él estaba rojo hasta las orejas. Rei un poquito al verlo de esa manera..."Ay Bruno" pensé.
—Perdón, es que... no quería que pensaras que... bueno, que... —balbuceó.
Entonces lo callé con otro beso, más largo esta vez. Y luego, riendo bajito, lo abracé de nuevo.
—No digas nada, tonto.
Él soltó una risa nerviosa y escondió la cara en mi cuello, dejándome un beso suave ahí, como si tuviera miedo de que alguien lo viera.
—Ay, bonita...me vas a volver loco.
Yo le acaricié el cabello con ternura, aunque el pecho todavía me dolía de preocupación y culpa.
Por un momento, olvidé la caja, la libreta y mi realidad. Solo existía él, con sus brazos rodeándome, su voz bajita y torpe, y ese amor que era tan puro que me hacía arder el pecho.
Casita movió unas flores hacia nuestros pies, como queriendo hacer más especial el momento. Y ahí, bajo el cielo encendido del atardecer, me prometí a mí misma que no iba a dejar que nada, nisiquiera el fantasma de la otra yo, ni los secretos, destruyeran lo que Bruno y yo teníamos en ese instante. Por que al menos en ese instante todo era real.
ESTÁS LEYENDO
𝓦𝓲𝓼𝓱- 𝐵𝑟𝑢𝑛𝑜 𝑀𝑎𝑑𝑟𝑖𝑔𝑎𝑙 𝑋 𝑇𝑢́
Fanfiction𝐼𝑚𝑎𝑔𝑖𝑛𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑝𝑎𝑠𝑎𝑟𝑖́𝑎 𝑠𝑖 𝑝𝑜𝑟 𝑎𝑟𝑡𝑒 𝑑𝑒 𝑚𝑎𝑔𝑖𝑎, 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑢𝑒́𝑠 𝑑𝑒 𝑝𝑒𝑑𝑖𝑟 𝑢𝑛 "𝑡𝑜𝑛𝑡𝑜" 𝑑𝑒𝑠𝑒𝑜, 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑡𝑎𝑟𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝑡𝑢 𝑝𝑒𝑙𝑖́𝑐𝑢𝑙𝑎 𝑓𝑎𝑣𝑜𝑟𝑖𝑡𝑎, 𝑦 𝑚𝑒𝑗𝑜𝑟 𝑎𝑢́𝑛, 𝑠𝑖𝑒𝑛𝑑𝑜 𝑙𝑎 �...
