« no x te x alejes »

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Uno, dos, tres.

La subasta había sido un desastre

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La subasta había sido un desastre.

El dúo de niños no consiguió Greed Island, y ahora tendrían que audionar con la esperanza de ser aceptados para jugar el juego según los criterios de un anciano.

⸻¿Ya sabes cuál quieres que sea tu técnica Nen? ⸻ Gon hablaba, intentando animar el ambiente silencioso que los oprimía en el ascensor.

Killua no lo escuchaba, por alguna razón aún pensaba en el cruce que tuvieron con Feitan y Phinks hace un rato.

Gon lo miró de reojo, apretando sus labios en una línea e inflando sus mejillas. Intercalaba su peso entre sus talones y la punta de sus pies, balanceándose.

Killua se llevó una mano a los ojos y los frotó con fuerza, intentando entender por qué justo en ese momento pensaba en ella. En esa ausencia que se le había metido en los huesos, habitando su cuerpo. En esa culpa que lo había devorado por dentro, hasta convertirlo en alguien más.

¿Por qué ahora?

No quiere volver a lo mismo, pero en ocasiones es inevitable. Su mente lo lleva a rincones oscuros, y ni siquiera él sabe como detenerse.

La puerta del ascensor se abrió, permitiéndole pensar en otra cosa. Gon agradeció a cualquier Dios existente.

Caminaron en silencio por el pasillo estrecho que llevaba a la recepción. Killua mantenía las manos ocultas en los bolsillos, y Gon miraba a su alrededor.

Al cruzar el umbral, las luces amarillentas de la recepción le lastimaron los ojos al albino, quien frunció el ceño de inmediato.

Fue entonces cuando la vio.

Una extraña.

Una completa desconocida a la que podría describir de memoria.

Cada detalle.

Cada manía y cada característica física podría decirla sin pestañear.

O al menos podía.

Pestañeó más de una vez, creyendo que las luces y su mente le estaban jugando en contra, pero no tardó en darse cuenta de que efectivamente, era real. Una figura delgada, con una chaqueta enorme, el cabello hecho un desastre, la cara deshecha por el llanto y la piel tan pálida que costaba creer que seguía con vida. Pero esos ojos...los conocía mejor que a los suyos.

Un paso.

Un niño que tuvo que aprender a seguir adelante sin su otra mitad, finalmente cree tener frente a él la respuesta a todas sus oraciones.

⸻¿K-? ⸻ Intentó susurrar, pero su garganta se cerró de inmediato.

La niña lo miró, después de meses, una vez más lo miró a los ojos. Pero esta vez no se sentía merecedora de hacerlo. Estaba sucia, era una farsa andante. No merecía mirar el azul más hermoso siendo el gris más patético e insípido.

𝗞𝗜𝗟𝗟𝗘𝗥𝗦 ⸻ 𝘒𝘐𝘓𝘓𝘜𝘈 𝘡𝘖𝘓𝘋𝘠𝘊𝘒Donde viven las historias. Descúbrelo ahora