« una x mentira x piadosa »

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una mentira basta para
poner en duda todas las verdades

Kamy abrió los ojos con lentitud, como si su cuerpo aún negociara con su conciencia

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Kamy abrió los ojos con lentitud, como si su cuerpo aún negociara con su conciencia. Todo le dolía. Todo daba vueltas.

⸻Por fin. ⸻ Dijo una voz suave, familiar ⸻Pensé que dormirías otro día entero. Tenías a el jefe preocupado.

Kamy frunció el ceño, entendía poco y su mente apenas comenzaba a trabajar.

Dirigió su vista hacia Myko, sentado en una silla junto a la cama, con los codos apoyados en las rodillas y la mirada fija en ella. Tenía ojeras, pero no parecía cansado. Parecía alerta, como siempre.

⸻¿Cuánto tiempo...? ⸻ Murmuró Kamy, sentándose lentamente en la que reconoció como su cama. Estaban en el departamento de Chrollo.

⸻Un día completo. Chrollo está ocupado con otros asuntos, así que me pidió que me quedara contigo. ⸻ Contestó. El azabache sabía que se acercaba justo lo inevitable. ⸻Hoy es la subasta. El jefe dice que si te sientes bien, debes estar allí. Eres útil.

⸻"Útil" ⸻ Repitió con desgano.

Kamy tragó saliva. La palabra "subasta" le pesaba como una piedra en el pecho. No era solo el evento. Era lo que venía después.

⸻Iré ⸻ Dijo, con la voz aún quebrada ⸻Solo acumulé mucho cansancio, estoy bien.

Myko asintió, sin emitir juicio. Solo la observaba.

⸻Después de la subasta... ⸻ Continuó Kamy, bajando la mirada. Aún dudaba. ⸻Volveré con Killua. No le diré la verdad. Fingiré que fui a buscar a mi padre. Inventaré un lugar, cualquier cosa. Diré que él me enseñó Nen.

El silencio se volvió espeso. Myko no respondió de inmediato. Kamy lo miró, esperando que la desaprobación llegara como un golpe. Pero él solo suspiró.

⸻Está bien lo que sea que quieras hacer, siempre y cuando cumplas con Chrollo primero. ⸻ Dijo finalmente. ⸻No olvides las condiciones que impuso. No puedes romperlas.

Kamy asintió, sabiendo que el mundo estaba por volverse un caos. Mentirle a Killua era como traicionarse a sí misma, era como invalidar todo el dolor por el que lo ha hecho pasar. Pero no encontraba otra forma de protegerlo, o quizás, de protegerse a sí misma.

⸻¿Crees que va a creérselo? ⸻ Preguntó en voz baja.

⸻Killua quiere creerte. ⸻ Respondió Myko ⸻Creerá cualquier cosa que lo haga abandonar la idea de que formas parte de el Ryodan.

Kamy cerró los ojos por un momento, deseando que el mundo se detuviera. Pero sabía que no lo haría, no para esperarla a ella. La subasta será pronto. Y después, el acto más difícil de todos; mirar a Killua a los ojos y sostener una mentira más dolorosa que la verdad.

Myko se levantó de la silla y caminó hacia una pequeña mesa en la esquina de la habitación. Kamy lo siguió con la mirada, bostezando. Él abrió una bolsa cuidadosamente envuelta y sacó una caja de sushi.

⸻No has estado comiendo como deberías, te vas a desaparecer. ⸻ Dijo sin mirarla, escondiendo su preocupación tras una crítica. ⸻Lo compré hace rato. Tenía la esperanza de que despertaras hoy.

Se acercó y le tendió la caja. Kamy la tomó y, al abrirla, el aroma familiar la envolvió como un recuerdo. Nigiri, maki, un poco de jengibre. Todo exactamente como le gustaba.

⸻Sigue siendo tu favorito, ¿no? ⸻Preguntó Myko, fingiendo poco interés.

Kamy lo miró, estaba sorprendida. Años sin verse, caminos distintos, silencios eternos... y aún así, él recordaba su comida favorita. Sintió un nudo en la garganta, pero lo disimuló llevándose un bocado a la boca.

⸻Gracias. ⸻ Susurró, sin saber si agradecía la comida o el gesto.

Myko se quedó unos minutos más, asegurándose de que comiera al menos la mitad. Luego se dirigió a la puerta, pero antes de salir, se detuvo.

⸻Arréglate. ⸻ Dijo cambiando su tono a uno mucho más serio. ⸻Hubo un cambio de planes. Iremos todos directo a la subasta a las ocho en punto. Dejé tu vestido en el armario.

Kamy asintió, sintiendo cómo el tiempo volvía a correr con prisa, dejándola atrás.

La ojigris se quedó sola en la habitación, con el eco de la puerta cerrándose detrás de Myko. El sushi aún reposaba en la caja, a medio terminar. Su estómago pedía más, pero su mente estaba demasiado ocupada como para complacer tal necesidad.

Se sentó en el borde de la cama, con los pies colgando y las manos a los costados de su cuerpo. El reloj marcaba las 6:42 p.m. Tenía poco más de una hora para estar lista. Solo unas cuantas horas para volver a ver a Killua a los ojos, sin máscaras, sin esconderse.

La idea le revolvía el pecho. No por el miedo a ser descubierta, sino por lo que significaba hacerlo. Killua era su refugio, y fue su única verdad en un entorno donde mentir era la única lengua conocida. Y ahora, tendría que construir una mentira entre ellos, un muro. Uno que no quería levantar, pero que no sabía cómo evitar.

Dejó caer su cabeza hacia atrás, sintiendo como un escalofrío recorría su espalda baja.

Pero no era solo eso. No era solo Killua. Era el Ryodan. Era cada día que pasó allí, cada mirada que no lograba entender, cada palabra y acción que la empujó a convertirse en lo que ahora es. Algo se había roto dentro de ella, algo que no sabía cómo reparar. Y aunque no lo decía en voz alta, había una molestia que crecía, silenciosa, dirigida a alguien en particular. Alguien que había prometido cosas que no se cumplieron. Alguien que la había mirado como si fuera más que solo "útil".

No quería pensar en eso ahora. No quería darle nombre a ese enojo tan pronto.

Se levantó con lentitud y caminó hacia el baño, mirándose al espejo. Su reflejo le mostró una imagen que no reconocía en lo absoluto. Nunca dejó de ser una niña. Frágil y fácil de moldear.

Tomó la ropa que Myko había dejado en el armario. Un vestido sobrio y elegante, como si la subasta fuera más una gala que una sentencia a muerte.

A las 7:40 p.m., ya estaba lista. Sentada en el borde de la cama otra vez, con las manos entrelazadas y la mirada fija en la puerta. Su cabello arreglado en una media cola, que dejaba el resto suelto. Su rostro maquillado, en un intento de parecer con vida.

Faltaban 20 minutos.

Faltaban miles de crímenes.

Faltaba una mentira.

Faltaba Killua.

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| Afuera llueve.

𝘊𝘢𝘱 x 36
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