Cap LXVIII

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El filo de los Kunais chocando, las chispas del metal contra metal salían dejando un rastro por todas partes.

Para Mitsuki ese encuentro era una tortura viviendo no solo en talento físico, era un trauma psicológico que le hizo revaluar si debía faltar a las palabras de su amigo y ayudarlo para terminar con la muerte de la figura que fue una sombra grande en su vida.

Había sentido una presencia acercándose, había visto a la figura encapuchada entrando a la cueva y debió detenerla antes. Pero si preocupación por Inojin por ese breve momento es que condenó ese encuentro. Cualquiera que estuviera en su situación también había priorizado a su amigo quien empezó a tener su chakra inestable y su cuerpo como una roca.

Pero no sabía que Inojin atacaría directamente una vez que se recuperará gritando que no se meta en la pelea contra la figura encapuchada que había perdido ya esa tela que la cubría dejando ver con claridad a la mujer de rasgos finos.

Ino Yamanaka no era fea, tenía unos hermosos ojos, un cabello llamativo, sus rasgos de su rostro eran definidos y su cuerpo siempre fue atrayente para muchos.

Para Mitsuki siempre fue un desperdicio que una mujer hermosa de ese calibre se rebajará a ayudar con la infelicidad de los demás, la infelicidad de su propio hijo y esposo más específico. Pero tenía que aceptar que Inojin había sacado una belleza deslumbrante por parte de su madre, Sai era atractivo, pero su Ino era mucho más.

Pero para Inojin que ahora intentaba asesinar a su progenitora fue una maldición constante, el color de cabello, los ojos, los rasgos. Fue está adversion que sentía y la forma en como había empezado a desarrollar defensas de niño que hizo que cuidara su imagen. Aunque sonaba contradictorio en su mente era simple.

Si me cuido, tal vez lo ame.

Si me cuido, nadie sabrá la verdad.

Si me cuido, lo tengo bajo mi control.

Esos pensamientos empezaron a tomar una forma consolidada por esa fatídica noche.

Haber visto a esa mujer matar a su padre, la sangre, el caos en su casa y el rostro de ella deformándose en formar horribles fue como todo se quedó grabado en su mente con tanta precisión que odio que su propia mente lo traicione de esa forma. Su pensamiento final fue:

Si me cuido, no me parezco como ella.

Si no mostraba esa locura de esa noche podría vivir en paz, pero solo fue una ilusión para mantener el control sobre si mismo.

Mitsuki comprendía mejor que nadie el dolor de Inojin como sus afrontamientos que hizo desde pequeño. Pero al comprender no calmo su corazón por su amigo, solo lo hizo preocuparse aún más por él, lo que causó que siempre fuera más permisivo con este, confío en su juicio y no lo confrontó en nada importante.

Suspiró mirando a las dos figuras pelear entre los árboles y decidió que era mejor terminar de una vez por todas con esa pelea. No era bueno para la salud de Inojin y quería saber cosas sobre la mujer, desde su presencia que no pudo reconocer y por qué Inojin siendo un ninja sensor como él tampoco pudo sentir a su madre, por más odio que sienta la familiaridad del chakra debió decirle algo.

Espero el momento oportuno y soltó a sus serpientes atrapando a la figura más baja de los dos tirando para que golpee contra el tronco de un árbol viejo, paso serpientes a su alrededor para que no se moviera y vio como Inojin iba directo a cortarle la garganta con unos ojos rojos de furia. Tuvo que intervenir nuevamente sujetando a su amigo.

Podría matarla.

Después de que pregunten, ella podía morir a manos de su hijo.

- ¡Luna! - ignoro el grito de su amigo examinando a la mujer que para su sorpresa no había intentando salir de sus serpientes, se mantuvo quieta con la cabeza baja - ¡Suéltame!¡No te metas en esto!.

Una verdad OcultaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora