Extra 1: Perdidos en la nieve

50 7 26
                                        

La ventisca golpeaba sus rostros con fuerza, dos figuras encapuchadas caminaban entre la nieve intentando llegar a la entrada de lo que parecía una cueva. Sus pasos eran débiles, el viento fuerte no ayudaba con su objetivo. El viento soplaba al Sur y ellos iban al Norte.

En medio del camino la figura de atrás cayó en la nieve, la persona que era usada como escudo humano del viento atroz se detuvo para mirar a su compañero arrodillado en la nieve.

- ¡¿Estás bien?! - grito intentando que su voz se escuchará contra el sonido de la ventisca. Su mirada estaba examinando el cuerpo delgado quien temblaba - ¡Resiste!¡Voy por ti!.

- ¡No te muevas! - la figura que había caído sentado en la nieve grito intentando ponerse en línea para que el cuerpo de la otra persona lo cubriera - ¡Solo me cansé!.

- ¡Eso no es normal!.

- ¡Soy humano!.

- ¡Te ví atravesar cuerpos sin piedad sin dormir una semana!¡¿Estás seguro que no quieres mi ayuda?!.

La figura que había caído se levantó del suelo temblando, como si en cualquier momento podría salir volando lo que era posible. Su capa se abrió dejando entrar el aire frío y haciendo que retroceda unos pasos y callo al suelo otra vez.

- ¡Sigue sin mi! - grito mirando la cueva a unos metros - ¡No mires atrás!.

- ¡No te pienso dejarte!¡Eres todo lo que tengo! - entrecerró los ojos intensos ver a la figura acon más claridad- ¡Y tienes el mapa!¡No olvides que tienes el mapa!

- ¡Uno de los dos se tiene que salvarse!¡Podrás vivir sin él mapa! - bajo la mirada al suelo - ¡Y mi orgullo y mi peso no me ayudan avanzar! - No iba a gatear hasta llegar donde estaba su escudo humano, tampoco podía levantarse sin que el viento lo arrastre para atrás. Estaba condenado.

- ¡Voy por ti! - grito dando un paso hacia la figura, ese paso lo empujó tres en rápida sucesión por el viento que casi cae por delante - ¡No te dejare solo!¡Toma mi mano cuando esté cerca!.

- ¡Creo que debí comer más en ese pueblo!.

- ¡La sazón no estaba buena!¡No te culpes!.

La figura más alta se acercó a su compañero caido y tuvo que dar todo de si para no salir corriendo cuesta abajo por el viento, a un metro de distancia callo al suelo o se iba para adelante de la otra persona.

- ¡Toma mi mano!¡Rápido! - estiró su mano en dirrección de la figura encapuchada.

- ¡Si estiró mi mano se habré la capa!¡Voy a salir volando!.

- ¡Gatea hasta a mi!.

- ¡Mi orgullo no me deja!.

- ¡Nadie te verá! - grito de vuelta intentando mantener su espalda recta - ¡Solo yo!¡Y más de 20 kilómetros de pura nieve!.

- ¡¿Por qué tú no gateas a mi?!.

- ¡Por qué si gateo me voy encima tuyo!.

- ¡Está bien!¡Iré a ti!¡Pero jura que no dirás nada!.

- ¡Solo ven!.

La figura más pequeña empezó a moverse entre la nieve lentamente, su cuerpo temblaba tal vez por el frio o por coraje de tener que gatear, nadie podía decirlo. Una vez que está a unos centímetros de largo la figura, con toda la fuerza, se tiró para caer en brazos del encapuchado.

Calculo mal y término con ambos tirados en el suelo. El viento sopló y sintió como era alzaba al aire.

- ¡Te tengo! - intento que su compañero no saliera volando.

Una verdad OcultaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora