Cap LXV

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Shinki sentía que estaba a punto de desmayarse, no podía seguir manteniendo más al Biju de forma física. El chakra de Menma se estaba agotando y su cuerpo simplemente no resistiría, aunque estaba concentrado sin moverse dejando que Mitsuki se encargue de los ninjas que llegaban a atacarlos sabía que su cuerpo no estaba echo para una técnica como esa.

Tuvo que apretar los dientes y mantener su concentración para mantener a Shukaku correctamente. No sabe cuánto tiempo estuvieron así hasta que sintió el chakra familiar instalándose a su cuerpo ayudando al agotamiento físico y mental que necesitaba la técnica. Levantó la cabeza mirando al encapuchado que lo atrajo a su cuerpo para que se apoye.

- Ve a buscarlo, está por el complejo Nara... Nos dirigimos por el Norte, a la Arena.

Mitsuki que había decapitado a dos ninjas de la hoja asintió y salió directamente en la dirección correspondiente. Menma que miras a los ninjas que se levantaban chasqueo sus dedos para que cadenas de Chakra los atravesarán.

- Puedes guardar a Shukaku.

Shinki asintió y dejó de  mantener la técnica, Shukaku perdió vitalidad en su forma abrumadora hasta que solo quedó Kurama destruyendo lo que faltaba con sus colas. Los edificios antes imponentes ahora no eran más que escombros por todas partes, Menma ayudó a levantar a Shinki quien vómito sangre, había mantenido más de lo debido la técnica por lo que su cuerpo estaba más débil, además, no había pasado mucho de la primera vez que uso por lo tanto su cuerpo no estaba en las mejores condiciones para volver a realizar dicha técnica.

Menma lo cargo en sus brazos, no podía exigir más a Shinki. Tomo el camino largo evitando el lugar de su enfrentamiento con esas dos patéticas ninjas que por fin había podido acabar con ellas. Shinki quería preguntar por Mitsuki e Inojin pero se quedó callado, sin energías para decir algo más cerró sus ojos y cayó en la inconsciencia.

Por otro lado Mitsuki sentía que toda su sangre se enfriaba al ver como su amigo agarraba el tanto para atacar al hombre que lo más seguro lo había acorralado. Tuvo que aumentar su velocidad al notar otros ninjas y salvar a Inojin del ataque. Sin embargo, debido a la velocidad y no tener encuenta el segundo ataque, terminó rozando la tela de su capucha rompiendo y dejando sus rostros al descubierto. Miro de reojo por última vez y no se detuvo en correr por más gritos que se escucharan.

Por su muñeca llegó un mensaje de Menma, no lo vio enseguida, tenía ninjas persiguiendo detrás suyo. Lo único bueno era que ni Boruto ni Shikadai fueran quienes los perseguían, tuvo que tomar rutas que solo los ANBU conocen hasta llegar al lugar donde las estatuas de Madara y Hashirama se encontraban. No era la ruta que debía de tomar con la poca información que le dió Menma pero no tenía otra opción, tenía que perder a sus perseguidores. Entre los árboles busco una cueva pequeña para esconderse de los ninjas que los seguían, en algún momento se llegarían a cansar y regresar a la aldea, no podían estar mucho tiempo afuera por lo que estaba más que dispuesto a quedarse en esa cueva hasta que el peligro se fuera.

Envío a varias serpientes pequeñas para que rodeen la zona y otras sean sus ojos para vigilar que los ninjas no se dirijan a la cueva. Bajo a Inojin al suelo y no comento nada, se sentó frente a él y lo analizó por precisión. No había nada que delatara si tenía alguna herida por la que estar al tanto, solo había raspones que podrían curarse sin problemas. Su vista poso a la verdadera herida que recibió su amigo, su mano que agarraba el arma manchada de sangre.

Estiró su mano en dirección de la mano, con cuidado empezó a quitar los dedos del rubio uno por uno. Aunque Inojin tenía la cabeza baja sin haberlo vuelto a ver desde que lo rescato brevemente, sabía que sentimientos pasaban por su cabeza. Era una herida que había marcado profundamente a su amigo para saber que la acción que tomo ahora lo hizo retroceder años atrás, a esa noche fatídica que lo dejo sin esperanza, que marco más de lo que mostraba el rubio.

Una verdad OcultaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora