Cap LXXIII

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Los tres lo sintieron cuando él llegó de la nada.

Fue un escalofrío que les recorrió por un momento, su cuerpo advirtiendo lo que se acercaba.

Inojin deseaba agarrar a ese niño del cuello por un momento y gritarle un par de cosas solo para descargar su frustración. Ese mocoso no había enviado ningún mensaje a parte que se reunirán ese día para atacar, ni para saber cómo estaban o como habían llegado. Sintió que tenía que corregir por qué Shinki era demasiado blando con él mocoso. Cosa que no decía en un inicio, siempre pensó que Shinki era un palo con Menma pero ahora ya no.

Sin embargo.

Esa frustración paso a segundo plano, cuando la sensacion de quemadura en su muñeca empezó a arder. No fue fuerte, no fue algo que le dejara marcar en su muñeca. Sino un pequeño ardor que le indicaba que estaba ahí, que debía de darse prisa y quiso reír por toda la situación desesperada. La mirada que le dirigió a Shinki y Mitsuki le decía todo.

Los tres se habían quedado sin tiempo.

Y el pergamino aún no estaba acabado.

Tuvo que mantenerse calmado mirando la puerta, esperando que ese niño entrará por la puerta para explicarles su grandioso plan o el final del plan considerando las actualizaciones que Suigetsu amablemente les alcanzó cada cierto tiempo.

- No digas nada - Shinki le susurró señalando su muñeca - déjamelo a mi.

- No estoy tan loco para mostrarle, nisiquiera tengo una buena escusa.

Había estado descansado su cuerpo que no pensó que estuviera tan agotados, físicamente no está mal y ahora estaba en óptimas condiciones pero el daño psicológico y emocional es algo que incluso un cuerpo sano no puede evitar, va a caer, incluso si es solo por un momento. Eso ocasionó que su cuerpo o mejor dicho su mente deseara descansar mucho hasta sentirse mejor, como una anestesia. Fue refrescante relajarse en ese lugar por más extraño que fuera con todos esos pasillos blancos sacados de una película de terror.

- Cubrelo bien, no te alejes de Mitsuki.

- No soy un niño.

- Lo eres.

- No lo soy.

- Lo eres, si no lo fueras no irás contra lo que digo.

- ¡Luna! - miro a su amigo - controla a tu prometido ¡Te lo ordeno como tú madre!.

- ¿Has vuelto con eso? - el azabache suspiro - pensé que ya lo habías dejado.

- ¡Es mi hijo-amigo! Pensé que llegamos a un acuerdo a que es simplemente extraña.

- Es muy extraña.

- Es única.

Mitsuki estaba más atento a la puerta hasta que lo sintió. El pin que hacía el seguro hizo que los otros dos se callarán de golpe. La puerta se abrió dejando entrar el azabache de ojos azules con esas mariquitas tan características en su rostro.

Sin embargo, lo que más les llamo la atención fue la delgadez que presentaba el rostro de Menma. Su mandíbula definida se volvió aún más definida, sus mejillas un poco más hundidas y el tono de su piel más pálida.

- ¡¿Pero que te paso?! - Inojin fue el primero en reaccionar examinando a más profundidad al menor - ¡Estás casi una momia!.

- Estoy bien - tomo asiento en la silla del escritorio - No es nada.

- ¡¿No es nada?! - le señaló todo su cuerpo - Cualquier médico ninja te mantendría hospitalizado hasta nuevo aviso - frunció su ceño - Dime que al menos desacansaras un poco.

Una verdad OcultaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora