11. Más allá.

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Charlotte.

Va de mal en peor, Adam mete sus manos bajo mi blusa, desabrocha mi sostén y de un tirón me lo quita por completo, segundos después siento como sus cálidas manos aprisionan mis senos con fuerza y yo gimo de placer. 

 Coloca las manos en el borde de la blusa y me la quita por la cabeza. Luego me agarra por la cintura y me recuesta en el sofá y se pone sobre mi.

  —Te ves..., hermosa— dice agitado, yo trato de cubrirme con los brazos pero él me los aparta y se acerca lentamente, acto seguido me agarra un pecho con la mano y el otro con la boca y siento su lengua en mis pezones y me estremezco ante sus precisos movimientos.

  —Adam...—le digo jadeante.

Él, en respuesta me muerde y aprieta con mas fuerza y el calor de mi cuerpo no para de elevarse. Sabía que este momento llegaría, era inevitable, pero nunca espere que fuera ahora. Realmente estamos haciendo esto, Adam y yo, este testarudo y ardiente chico esta haciendo que mi cerebro y mi cuerpo se derritan ante él. 

Estoy ensimismada en mi placer cuando Adam pega sus caderas contra las mías y se menea en mi entrepierna, siento lo duro que esta y en este punto sé que ya no puedo detenerme. Aprisiono sus caderas con mis piernas y él se apega a mi aun más, enredo mis dedos en su pelo y tiro de el, oigo que jadea y no puedo evitar hacer lo mismo. Sus movimientos se detienen y gimoteo para que no lo haga, pero veo que se endereza y comienza a desabrochar mi pantalón, levanto las caderas para ayudarlo, cuando termina de quitármelo lo lanza lejos, sin dejar de mirarme a los ojos comienza a desabrocharse el suyo y hace la misma acción. 

  —Eres tan sexy, Charl—dice y baja hasta mi entrepierna y me besa sobre las bragas y me estremezco.

Pero sé que no es verdad, él debe de haber estado con muchas chicas, chicas mucho más atractivas y sensuales que yo. Pero, entonces, como si me leyera el pensamiento, dice.

  —Nunca había visto a una belleza como tu—mete su mano bajo mis bragas y mueve sus dedos  en mi intimidad y con su pulgar hace suaves y precisos círculos sobre mi clítoris, tiemblo y gimo ante sus caricias— Estas tan bien..., tan caliente y húmeda— y siento como mete dos dedos dentro de mi, haciendo que arquee la espalda.—¿Así es como tu lo haces?—dice moviendo sus dedos más rápido y haciendo más presión sobre mi punto sensible y siento que un escalofrío me recorre todo el cuerpo—¿Así te gusta?—dice mirándome a los ojos, una fina capa de sudor le cubre la frente y sus pupilas están totalmente dilatadas y yo asiento, sin poder articular palabra—Dilo, dime que te gusta, Charl.—me ordena.

  —Me gusta, Adam..., de verdad me gusta...—digo por fin.  

Cierro lo ojos y siento como se me tensan las piernas y me corro en sus dedos, gimiendo su nombre y enterrando las uñas en el sofá. Cuando vuelvo a abrir los ojos, Adam me mira fijamente y se lleva los dedos a la boca y se relame.

  —Es..., delicioso—dice con una sonrisa. 

Se me acerca y me da un tierno beso en los labios, en el fondo de la habitación en el bolsillo de mis pantalones suena mi móvil. Adam se levanta y me quedo viendo su perfecto trasero, se pone de rodillas y rebusca entre los bolsillos y contesta.

  —¿Si?¿Tía?—silencio—Si, si estamos bien—dice y me mira con una picara sonrisa y yo me río tímida—¿Visitas?¿Ahora?¿Dónde estas?—se queda callado, se levanta y luego se sienta en el borde del sofá junto a mi y me acaricia la pierna, yo me apoyo en los codos para poder mirarlo mejor—Vale..., trata de entretenerlos, Charl y yo estábamos durmiendo y la sala esta echa un desastre—dice y yo me río por lo bajo, la sala esta desordenada pero no porque estuviésemos durmiendo, de hecho, nunca me había sentido tan despierta.—Bien, nos vemos al rato.—y corta la llamada.

Me mira y sonríe, me sonrojo y él se ríe y pone un mechón rebelde detrás de mi oreja.

  —¿Todo bien?—le pregunto.

  —Algo así—me dice con una sonrisa—, tu madre viene para acá y no viene sola, viene con sus amigas. Y necesita que la casa se vea,por lo menos ordenada. Así que ahora levántate y vístete que tenemos que arreglar este desastre.—se levanta y me recorre con la mirada. 

  —¿Quieres que me vista?—le digo, juguetona.

 —Créeme, por mi te quedabas tal y como estas, pero entre más tiempo estés así, más ganas me van a dar de follarte y si llega tu madre no creo que sea una buena idea que nos vea en esa situación.— dice mirándome con una sensual sonrisa llena de hoyuelos.

Me sonrojo aun más ante su comentario y él se ríe, me levanto buscando mi sostén y veo como nuestra ropa esta regada por toda la habitación. Recojo el sostén y me lo pongo, recojo mis pantalones y descubro a Adam mirándome y mordiese el labio, cuando ve que lo pillo aparta la mirada y sigue vistiéndose.




Más de las dos de la mañana y las amigas de mi madre hasta ahora se van.

  —Voy a dormir, cariño—me dice ella con un bostezo—Pueden quedarse despiertos ustedes si quieren—nos dice a Adam y a mi, y la vemos desaparecer por las escaleras.

—Creo que mejor me voy— me dice.

— Vale, te acompaño a la puerta— digo y nos levantamos.

En la puerta el se detiene en el porche y yo me apoyo en el marco y me quedo mirándolo, cuando se da media vuelta y me planta un beso en los labios y siento como su deliciosa lengua juega con la mía. Pone una mano en mi cintura y otra en mi cuello y me atrae hacía sí, aprieto mis manos en su pecho y cuando nos separamos los dos estamos jadeantes y en busca de aliento.

— Adiós, guapa—dice y me da otro beso—Nos veremos pronto.

  —Vale...—digo sin saber que más contestar. Me sonríe y me deja con suave pero ardite beso y lo veo irse por el camino de entrada. Se sube al auto y se aleja por el camino. Cuando tengo la pijama puesta y trato de conciliar el sueño, mi móvil vibra por un mensaje, es de Adam.

Salgamos mañana, si tu quieres. Me divertí hoy, guapa, pero aún tengo muchas cosas en mente para nosotros. Beso.

Cierro la conversación y me acomodo, de nuevo, para dormir y pienso en todas las cosas que haríamos, cuando me doy cuenta del calor en mi entrepierna aparto esos pensamientos y me doy media vuelta mirando hacía la ventana, hay luna llena. 

Esto esta mal y a pesar de que un poco de culpa me esta matando, debo admitir, que jamás me había sentido tan viva.


Encuentros Prohibidos (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora