4. Nos vemos de nuevo, guapa.

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Charlotte

El resto de la semana transcurrio con normalidad llego el viernes. April, mi mejor amiga, no dejaba de preguntarme si habia hablado con Adam. Cosa que no había sucedido.

- ¡Vamos! Se que si... ¡Por favor, te lo ruego! ¡dime!
- No tengo nada que decirte, April. No he hablado con él. Tal vez mañana lo vea de nuevo.
- Tienes que contarme todo - dice emocionada -, todo con pelos y detalles.
- ¡April!
- ¿Qué? Dime que no es interesante que tu mejor amiga éste metiéndose con un apuesto muchacho mayor que ella.

Suelto una carcajada y April se me une.

- Prometeme que me vas a contar todo lo que suceda, ¡prometelo!
- Vale, vale, te contare todo.
- ¡Hola! - grita Aaron tratando de subirse a mis hombros, yo tambaleandome lo tomo por las piernas y el me rodea el cuello con los brazos y lo cargo por el redto del pasillo hasta que llegamos a la entrada del salón.

- Por favor, señores - dice el maestro de español, el Señor Fraga, cuando me ve cargando a Aaron sobre mis hombros. - Sin demostraciones de afecto, eso lo pueden hacer después.
- Ojala nostros pudieramos decir lo mismo de usted y la señorita Banks. - dice Aaron bajandose de mis hombros y todos estallan en carcajadas.
La señorita Banks era la maestra de literatura y últimamente ella y el señor Fraga, se venían muy acaramelados.
El maestro fulmina con la mirada a Aaron, él levanta las manos en señal de derrota y April y yo nos reímos y vamos a sentarnos.

Al rato cuando la campana me despierta y todos se levantan de sus asientos porque la clase terminó, cuando me levanto para salir April, me toma de gancho por el brazo derecho. Y lo mismo hace Aaron con mi brazo izquierdo.

- ¿Lista para tu fin de semana? - me pregunta April con una pícara sonrisa.
- April... - la miro con cara de pocos amigos pero al final me rio - Y si, estoy lista.

Los tres soltamos una carcajada y salimos hacia el Mustang azul de Aaron.

Yo me siento en el asiento del copiloto y April, en el asiento traseto. Me dejan en casa y ellos siguen su camino rumbo a casa de April.

Cuando entro en la casa suena mi movil y en la pantalla aparece un nombre que hace mucho queria ver.

- Hola, guapa. - dice Adam al otro lado de la línea.
- Hola. - le respondo con una gran sonrisa en el rostro.
- ¿Cómo va todo?
- Bien, acabo de llegar a casa.
- ¿Aprendiste algo?

Sabía exactamente a que se refería pero quería oír que lo dijera.

- No, fíjate que no.
- ¿Quieres que te ayude?
- Me encantaría que me dieras unas cuantas lecciones.
- Lleva mañana todo ese cuerpecito para que puedas tomar nota y te daré todas las lecciones que quieras y necesites.

Solte una risita y me ruborice.

- Prometo estar muy atenta, maestro.
- Eso espero. Entonces nos vemos mañana, guapa.

Colge.
Y lei un rato antes de darme cuenta de que era casi media noche, me acomode, apague la laparilla y me dormí al instante.

- ¡Charlotte! ¡levantate, ahora! - me grita mamá desde la primera planta por tercera vez.
Me debato conmigo misma si debo levantarme o no. Peeo entonves recuerdo que tengo unas "lecciones" hoy y no puedo perdermelas y además quiero que mamá deje de gritarme.

- ¡Voy!
- ¡Rapido!
- ¡Ya lo sé!

Me levanto y me meto al baño, me enjabono y cuando paso mis manos por la cadera recuerdo el suave tacto de Adam y mi un escalofrio me recorre todo el cuerpo. Al salir elijo una falda blanca con decorados de encaje negro y una blusa sel.mismo color sin mangas y con un escote que deja ver lo suficiente mi prominente busto, no es por presumir pero sé que es grande y no esta mal. Me rizo el pelo y me pongo un poco de delineador y cuando salgo, todos nos subimos al auto y esta vez nos dirigimos, irónicamente, ala casa de la tía Anna, la madre de Adam.
Al llegar casi todos estan ahí nos saludan pero yo solo busco a una persona. Al mirar hacía el patio lo vi. Sentado en una silla tomando el sol, con unas gafas oscuras. Mira hacia adentro y se levanta las gafas dejando ver sus hermosos ojos verdes. Nuestras miradas se encuentran y sonrie cuando me ve.
Se levanta y entra a la casa toma mi mano.

- Nos vemos de nuevo, guapa.

Yo sonrió tímida y me sonrojo. Él también sonríe y me deja ver esos hoyuelos que tanto me encantan. Se me acerca y mi pulso se detiene y me susurra.

- Vamos. Tenemos una lección y quiero que entiendas todo lo que tengo que enseñarte.

Me lleva con él, subimos las escaleras, me lleva a lo que supongo es su habitación. Tiene unos posters de los Jets de Nueva York y las paredes son blancas y tiene una cama dome con cobrelecho azul y rojo. La ventana es grande y va desde el techo hasta el suelo y esta cubierota por una cortina de seda, que dejaba vagamente ver al exterior.

- Sientate - dice entrendo detras de mi y cerrando la puerta con seguro.

Le obedesco y me siento, Adam se sienta junto a mi y me pone la mano en la pierna. Nuestras miradas se encuentran y me sonrojo. Él se acerca lentamente aparta el cabello del cuello, y comienza a besarlo suavemente. Mete su mano bajo mi falda y me acaricia la pierna, me estremezco al sentir sus calidos dedos en el borde de mis bragas.
Me empuja y los dos caemos sobre el edredón de su cama.
Sus manos pasan por mis piernas por debajo de mi falda pone sus manos en el borde de mis bragas y me acaricia las piernas muy cerca de mi entrepierna.
Saca una de sus manos y la mete bajo mi blusa y acaricia mis pechos sobre el sostén. Me estremezco y jadeo.

- Tranquila... Apenas estamos comenzando.

Asíento.

Saca la mano que tenia debajo de mi falda y con la mete debajo de mi blusa y con sus dedos roza el borde de mi sostén, acomoda los dedos y con delicadeza rozando me con suavidad y haciendo que cada una de mis neuronas se encienda, me sube el sostén para que los mis pechos queden libres. Con deseo pero delicadeza, agarra mis pezones y los pellisca y masajea. Y yo gimo de placer. Se detiene por un momento y yo gimoteo para que no lo haga.

Él sonrie coloca mis piernas alrededor de su cadera y me atrae hacia sí. Siento su miembro erecto pegado a mi intimidad.

- Adam...

Con su dedo indice me recorre los labios, haciendome callar. Acerca su rostro al mio y lo toma entre sus calidas manos y me besa apasionadamente, yo le sigo el juego y las llamas se avivan. Pone una mano en mi cintura y la otra en mi muslo y me atrae aun más hacia él.
La tiene aun más dura.
Pongo mis manos al rededor de su cuello y se aparta acabando con nuestro beso.

- No quieres parar, ¿verdad, nena?

Niego con la cabeza y él sonríe con victoria, ahora sabe que me tiene a sus pies.

Suena su móvil, los dos miramos hacia el lugar donde sale el pequeño sonido. Esta en el suelo, voy a levantarme para recogerlo y entregárselo, pero entonces Adam, me agarra por las caderas y las acaricia por debajo de mi blusa, manteniendome en el mismo lugar. Pero lo miro rogándole que me deje ver el teléfono, él sonríe y me suelta.
Me levanto de la cama y agarro el móvil, pero se me caé el alma a los pies al leer lo que dice en la pantalla. Un nombre. Un mensaje. Un corazón roto.

Encuentros Prohibidos (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora