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Cincuenta y nueve;
── Los buenos no siempre ganan. Parte 1.──
[Warning;Mention of sexual]
Tocó la puerta.
Una vez. Dos. Tres. Después perdió la cuenta.
Cada golpe resonaba más fuerte que el anterior, acompañado por una furia que le hervía cada vez más bajo la piel.
Estaba seguro de que, si seguía así un poco más, terminaría tirando la puerta abajo.
Pasaron un par de minutos eternos antes de que el pestillo girara.
La puerta se abrió apenas lo suficiente para dejar ver a Rubius.
-Oh, Luzu. -Sonrió- No esperaba verte tan pronto.
Se apoyó con total tranquilidad en el marco de la puerta, como si la visita fuera una agradable sorpresa. Como habían sido todas las visitas de Luzu los últimos días.
La sonrisa ladeada desbordaba una confianza irritante.
Luzu sintió que le rechinaban los dientes. Tenía unas ganas insoportables de romperle la cara. Apenas consiguió contenerse lo suficiente para poder hablar, con la rabia ardiéndole en la boca del estómago.
-¿Qué cojones le dijiste a Quackity?
Rubius soltó un suspiro exagerado y rodó los ojos.
-Quackity, Quackity... ¿Siempre se trata de él, verdad? No me mires así. Solo le dije la verdad.
-No tenías por qué hacerlo.
-¿Ah, no? ¿De verdad crees que no merecía saber cómo ibas por ahí haciéndote el héroe? -Su sonrisa se ensanchó apenas un poco.- Te esforzaste tanto por esconderlo que, por un momento, hasta pensé que...
Frunció el ceño, como si hubiera recordado algo especialmente ridículo. Una risa baja escapó de su garganta antes de negar con la cabeza.
-Qué gran actor eres, Luzu. Casi me lo creo.
Luzu sintió cómo las uñas se le clavaban en las palmas de las manos. Si no las hubiera cerrado con tanta fuerza, probablemente ya le habría estampado un puñetazo.
Rubius lo observó un instante más, disfrutando cada segundo de su silencio.
-Y bien... ¿qué hizo cuando se enteró? ¿Se lanzó a tus brazos? Aunque, viendo la cara que traes.. diría que no.
-¿Te parece gracioso?
-El peak de la comedia.
Sus ojos esmeralda brillaron con una satisfacción casi infantil.
-¿De verdad pensaste que no iba a enterarme? ¿Que era tan gilipollas? ¿Que podías venir aquí, hacerte el imbécil y salirte con la tuya?
Soltó una risa seca.
-Todavía no entiendo qué demonios pretendías. ¿Qué buscabas? ¿Meterme en la cárcel?
Negó despacio con la cabeza, como si la idea le pareciera tontería.
-Por favor... ¿De verdad creíste que Quackity tendría el valor de plantarse en un estrado y declarar contra mí?
La sonrisa no desapareció de su rostro. Al contrario, se volvió más amplia.
-Lo conoces mejor que nadie, Luzu. Sabes perfectamente que nunca lo haría.
-¡Cállate! -La palabra salió antes de que pudiera detenerla. -No vuelvas a pronunciar su nombre.
-¿Ah, sí? ¿Y por qué no? ¿Qué pasa? ¿Vas a mandar a alguien a darme de hostias otra vez? -La
sonrisa se borró de su rostro. -No olvides que todavía me debes un brazo roto.
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¿𝘠𝘢 𝘯𝘰 𝘴𝘰𝘺 𝘵𝘶 𝘤𝘩𝘪𝘤𝘰 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳𝘪𝘵𝘰? #𝙡𝙪𝙘𝙠𝙞𝙩𝙮
FanfictionLuzu y Quackity han terminado, toda la escuela lo sabe. ¿Quién diría que con su separación vendrían miles de otros problemas y oscuros secretos serían sacados a la luz? ¿Podrán reocnciliarse y seguir adelante? O ¿Estarán condenados a estar separad...
