Capítulo Diecisiete

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La enfermera suspiró.

- ¿No me va a decir nada?

La enfermera revisó los papeles. Luego me volvió a mirar.

-Le voy a decir la verdad: la señorita Johnson no tiene muchas posibilidades de tener al bebé. Es pequeña y delgada. Según los informes, ayer sufrió una caída que pudo haber provocado el aborto -me miró severo-. La única forma de que su novia tenga a la criatura es mantenerse en reposo, comer bien y evitar totalmente el sexo, las preocupaciones y emociones fuertes.

Asentí.

- ¿Me ha entendido?

Volví a asentir.

-Le he aplicado un calmante para que duerma. Lo vital es que no se mueva demasiado. Su cuerpo podría rechazar al bebé.

Jadeé. Oh, no...

-Sé que la noticia que le traigo no es muy buena, pero piense que al menos no ha perdido al bebé -me señaló con el bolígrafo-. Debe usted encargarse de seguir al pie de la letra mis indicaciones. Es sumamente importante que tome ácido fólico y vitamina C ¿Me ha entendido?

Asentí.

-Los primeros tres meses son los más delicados. Tiene que permanecer en reposo lo más posible ¿Me he explicado?

Asentí.

- ¿Todo lo que hará es asentir?

Negué con la cabeza y ella me fulminó con la mirada. Me encogí de hombros.

-Perdón. Estoy tratando de recordar todo ¿Para cuándo la podrán dejar salir?

-La dejaremos esta noche en observación, para estar seguros de que ninguno de los dos corre peligro.

- ¿Me puedo quedar toda la noche con ella?

La enfermera asintió.

-No olvide mis indicaciones -asentí-. Venga, lo llevaré a la habitación.

La enfermera me llevó hasta los ascensores. Subimos al piso 4, doblamos a la derecha, luego a la izquierda, seguimos un pasillo corto, doblamos otra vez a la derecha y me indicó con la mano la habitación 417 a la izquierda.

-Gracias -dije.

Entré a la habitación. Hacía frio como el demonio, pero la habitación estaba limpia. __________ estaba en la segunda cama. En la primera había una niña y su madre dormidas. Caminé sin hacer ruido. Me senté a su lado y tomé su mano con cuidado. La besé y comencé a cantarle en voz baja. Minutos más tarde vi cómo se movía sobre la cama. Le pasé la mano por el pelo para tranquilizarla.

-Tranquila, nena...

_________ abrió los ojos de golpe. Se le veían cansados y llorosos...

-Jus...el...ay...oh

-Sh, tranquila. Todo va a estar bien.

__________ sollozó.

- ¿Lo perdí? No, ay....Dime que...

-No, nena. No lo perdiste. El bebé está bien. Bueno, más o menos.

- ¿Cómo que más o menos? ¿Qué tiene?

-Hay complicaciones con el embarazo, nena. Es que eres muy pequeña y delgada. Tu cuerpo podría...podría rechazar al bebé.

__________ chilló.

-Eh, nena. Tranquila -le besé el pelo-. Tú y el bebé están bien. Ya la enfermera me dijo que teníamos que hacer. Voy a cuidar de ti, nena -besé su mejilla-. Te vas a poner bien, el bebé nacerá, nos vamos a casar, nos iremos de luna de miel, regresaremos y el mundo entero va a envidiarnos eternamente porque vamos a ser felices.

_________ sonrió.

- ¿Estás seguro?

-Sí.

- ¿Me lo prometes?

-Te lo juro.

- ¿Ya nadie va a intentar separarnos?

-Nadie, nena. Nadie.


DEN ME GUSTA, POR FAVOR.

El gemeloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora