La escena estaba así:
Derek estaba en un rincón, con un golpe en la boca botándole sangre sin parar. Sí, he sido yo. Se pasaba lentamente los dedos por el ojo izquierdo, el cual comenzaba a ponérsele morad. No, no he sido yo. Fue _________.
— ¡Eres un cerdo! —chilló ella—. ¡Desgraciado! ¡Miserable! ¡Degenerado!
— ¡Cállate! —dio unos pasos hacia ella—. Mira que lo disfrutaste bastante. Gritabas como loca.
Di unos pasos más y volví a golpearlo.
—Derek, eres un cabrón de los buenos —gruñí—. ¡Te acostaste con mi novia!
________ chilló de nuevo antes de propinarle otro golpe.
— ¡Maldito miserable! —gritó ella.
Bien hecho, nena.
—Si tu estúpida novia vuelve a golpearme no respondo, Justin.
Mi rostro se descompuso por la ira. ________ le dio una cachetada que incluso a mí pudo haberme dolido.
— ¡Con un demonio, Justin! —gritó mi gemelo—. Ponla quieta.
Me crucé de brazos.
—No y mil veces no. Te lo ganaste, Derek. ¿Cómo mierda pudiste acostarte con mi novia?
Derek sonrió burlón.
—Que tu novia no se queje. Lo disfrutó bastante.
— ¡Porque se suponía que me estaba acostando con Justin, no contigo!
—En vez de estar gritándome, muñeca, deberías estar pensando en hacerte una prueba de paternidad en cuanto se pueda.
El rostro de ________ palideció.
—Mi hijo podría… —_________ se cubrió la boca mientras me observaba—. Mi hijo podría ser de Derek.
—Oh, ahora sí te mato Derek —grité antes de abalanzarme sobre él para golpearlo nuevamente.
Lo golpeé varias veces en el abdomen, una vez más en el rostro y nuevamente en el abdomen.
— ¡Justin! —gritó ________.
Al escuchar su voz me detuve. Cuando miré hacia donde ella debía estar, noté que salía corriendo hacia la puerta de salida. Corrí hacia ella y la detuve del brazo. Forcejeó conmigo pero no dejé que se marchara.
— ¿A dónde vas?
Las lágrimas comenzaron a salir de sus hermosos ojos.
—Necesito pensar las cosas, Justin —gimoteó—. Nunca quise hacerte esto. Yo…
—Sh, nena. Lo sé.
Volvió a forcejear. Esta vez la solté.
— ¿Te vas? —traté de acercarme, pero ella se alejó—. No, ________. No me dejes.
—Necesito espacio, por favor. No…no es fácil.
Di dos pasos hacia atrás.
—Al menos llámame, ¿sí? Cuando estés más tranquila. Sigo queriéndome casar contigo.
Ella sonrió. Una sonrisa triste, pero sonrisa al fin y al cabo. Luego se marchó. Frustrado y molesto cerré la puerta. Derek soltó una risilla mientras se limpiaba la sangre que salía de su boca.
—Ha costado más golpes de lo que pensé, pero ha valido la pena.
Lo fulminé con la mirada.
— ¿Qué quieres decir?
—Que yo no me acosté con ________, Justin. Sólo lo dije para que se largara.
Solté una maldición.
— ¿Pero qué jodida mierda pasa por tu mente, Derek?
—Yo te lo dije: ________ no me agrada. No quiero que sea mi puta cuñada. No quiero tener que verla en las reuniones familiares —me lanzó una fría mirada—. Tú y yo éramos inseparables. Nos hicimos los mismos tatuajes, nos vestíamos similares, andábamos por ahí buscando diversión y chicas bonitas con las que pasar el rato. ¡Ah! Pero te encaprichaste con una de tus bailarinas ¿Y yo qué?
Ah, así que de ahí venia todo. Derek estaba celoso… ¡De _________! Celoso porque ya no hacia las mismas cosas.
Agité la cabeza, desilusionado.
—Eres un hijo de puta, Derek. Lo que hiciste…Tratar de separarme de mi chica, hermano, es algo que no voy a permitirte.
Tomé las maletas y me marché allí con prisa. Vaya hermano el que tengo.
DEN ME GUSTA, POR FAVOR.
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