Capítulo Veintiuno

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Dejé el departamento de Derek y conduje sin saber a dónde ir. Estaba demasiado nervioso como para ir con _________. Sólo conseguiría preocuparla y poner en riesgo al bebé. No tenía ganas de ir con Scooter, ni con mamá, ni con Kenny, ni con papá. Mi móvil sonó. Oh, no. _________.

-Hola, nena -respondí.

-Eh, ¿dónde estás? Dijiste que ibas a casa de Scooter. Me aburro aquí sola. Te extraño.

Oh, nena. Perdóname.

-Es que Ryan me llamó -mentí-. Quiere que vaya un momento a su casa. No me tardo, cariño.

-Bueno, está bien. Este... ¿Me traes unas fresas?

Sonreí.

- ¿Y yogurt de vainilla también?

-Si puedes.

-Claro, nena. Yo te la llevo.

-Te amo, Justin.

Oh, nena...

-Yo también, cariño -suspiré-. Eres mi vida, nena. Me muero si llego a perderte.

-No me vas a perder. A ninguno de los dos. Te lo juro.

- ¿Segura? -estacioné el auto. Las manos me temblaban-. ¿No te hartarás algún día de un bruto como yo?

- ¿Bromeas? El bruto del que hablas me ha tratado como una princesa. Ni siquiera mi padre en sus días buenos me había dado tanto cariño como tú. Eres mi héroe, Justin. Mi vida.

-Te amo, nena. Perdóname si alguna vez fui demasiado brusco, imbécil o si llegué a decepcionarte.

-Ya, nunca te pones tan sentimental ¿Qué tienes? Noto tu voz apagada.

Tragué saliva.

-No es nada importante. No te preocupes.

-Te amo. No lo olvides, ¿sí? Puedes hablar conmigo de lo que sea.

Apreté el móvil contra mi oído.

-Justin -murmuró ella-. Sé que tienes algo ¿Tiene que ver con el bebé? Todo va a estar bien, de verdad. Entre los dos vamos a poder.

Las manos me temblaban.

-No es el bebé, cariño. Claro que va a estar bien. Vas a ser la mejor madre que pueda tener.

-Y tú el mejor padre.

-Lo dudo. No puedo ser buen padre si no he sido buen hermano.

-Oh, Justin. Claro. Es por Derek, ¿cierto? ¿Qué pasó?

-Nada, cariño. Tuvimos un problema.

-Oh ¿Pelearon?

Golpeé el guía con fuerza.

-La culpa es mía, __________. Derek fue al hospital a preguntar por ti, por el bebé, y yo lo traté como basura. Lo golpeé. Lo rechacé.

-Derek está enojado. Deja que se le pase. Tú no tienes la culpa. La culpa es mía.

-No, nena. Tú...

-Desde que aparecí en tu vida, Derek y tú se la pasan peleando -sollozó-. No quería causar tantos problemas. Perdóname, Justin. Nunca quise...

- ¡Ya lo sé, carajo! -grité-. Tú no tienes la culpa, pequeña.

-Justin, voy a hablar con Derek. Te prometo que...

-No, no -suspiré-. Te lo agradezco, pero no. Derek estaba realmente molesto.

-Pero...

-No te preocupes por eso -sonreí cansado-. Iré por tus fresas y tu yogurt. Nos vemos en la casa, cariño.

-Ya, ¿pero estás más tranquilo?

-Escuchar tu voz es lo que más me tranquiliza.

-Te amo, Bieber.

-Yo a ti. Nos vemos en un rato.

Colgué. Suspiré y presioné con fuerza el guía. Un golpecito en el cristal llamó mi atención. Un arma plateada me apuntaba directamente a la cabeza.

-Baja del auto, Justin -Collins sonrió-. Tenemos que hablar.



DEN ME GUSTA, POR FAVOR.

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