__________ temblaba, aferrándose a mi mano.
- ¿Qué esperan para bajar? -gritó Collins.
Le lancé una mirada a ________ y bajamos. Ella cruzó como una bala la distancia que nos separaba y se aferró a mi brazo.
-Muy bonito -se burló él-. Se me ocurre algo ¿Por qué no meten su maldito trasero en la camioneta?
________ me miró, nerviosa. Asentí. Por su bien y el del bebé era mejor seguir su juego. Caminamos hasta la camioneta y nos deslizamos hasta el interior. ¿Cómo es posible que nadie viera a este intento de hombre? Collins se deslizó por el asiento del pasajero. Un hombre alto y regordete conducía. El auto se puso en marcha.
-Bueno, me parece que daremos un paseo todos juntos -sonrió-. Debo admitir que la maternidad te sienta muy bien, ________. Qué pena que sea hijo de este pedazo de mierda.
-Este, no -le sonreí-. Yo estoy aquí. Creo que estabas mirando a un espejo.
Hizo ademán de golpearme con el arma, pero se limitó a reír.
-Siempre sabes cómo calentarme la sangre, Bieber -murmuró.
-Me gusta las mujeres, Collins. Si te caliento, lamento no corresponderte.
Lanzó una patada a la puerta y me apuntó con el arma. Cambió de opinión y le apuntó a ________. Ella apretó mi mano con fuerza.
-Será mejor que te calles, ¿quieres? Me desespero con facilidad y cuando lo hago no soy consciente de mis actos.
Tragué saliva. Collins sonrió.
-Si encuentras el punto débil de un hombre, todo es mucho más sencillo -le sonrió a ________-. Lástima que ese punto débil sea una mujer. En este caso, una embarazada.
________ le hizo una mueca de disgusto.
-Si la idea de saberme embarazada te resulta repugnante, simplemente déjanos en paz y ya.
-No, mi hermosa niña. Justin fue sólo un hijo de puta que nos separó. Tú y yo éramos perfectamente felices. Le caía de las mil maravillas a tu padre.
-Es porque eres un bueno para nada, como él.
- ¿Y qué me dices de tu querido Justin, eh? ¿Crees que porque sea famoso es mejor que los demás?
-Cuando quedé embarazada se hizo cargo, no me dejó sola. Cuando supiste que era virgen, no supe nada de ti por casi dos semanas.
Ella se cruzó de brazos y observó fuera del auto. Collins permaneció en silencio y se enderezó.
-Pronto te reunirás con tu inútil hermano, Justin.
Un calor, la ira, se atragantó en mi garganta.
- ¿Qué le hiciste a Derek?
Aunque no podía verlo, sabía que sonreía.
-Ya lo verás, Bieber.
Media hora más tarde la camioneta se estacionó frente a un edificio apartado de la ciudad, viejo y sucio como si llevara años deshabitado. Collins fue el primero en viajar, luego abrió mi puerta y nos apuntó con el arma.
-Afuera, mis niños.
-Vuelve a putearme de alguna manera, Collins y...
- ¿Y qué? -sonrió-. Afuera, pequeños. No tengo el jodido día.
Apreté la mano de ________ y salimos de la camioneta.
-Las damas primero -dijo.
«Pendejo», pensé.
Caminamos hacia el interior del edificio, con Collins apuntándonos desde la espalda. Mantuve los ojos abiertos, buscando indicios de mi hermano.
-A la izquierda -nos indicó.
Giramos hacia la izquierda, pasando por un montón de cajas húmedas y rotas. Nos hizo subir por una escalera llena de condones usados, vacos, jeringuillas y sobrecitos de droga. ________ hizo una mueca de asco y se tapó la boca. Oh, mierda. No era un buen momento para que comenzara con las náuseas.
-Caminen -gruñó Collins.
Contuve las ganas de girarme y golpearlo. Seguimos caminando hasta un piso vacío, sucio y frío. Al final del piso hacia un bulto largo tirado en el suelo. Mi corazón latió rápidamente cuando me di cuenta que era Derek.
DEN ME GUSTA, POR FAVOR.
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