Capítulo 9

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~Narra Salomé~
Observo con determinación el sitio vacio donde se sentaba Luis, desde aquel día que golpeó fuertemente las ventanas de mi casa no he sabido nada de él, y en cierto modo me importa poco. Aunque por dentro tengo miedo, miedo de que le haya pasado algo, de que se haya metido en alguna pelea grave o que simplemente esté formando alguna venganza contra mi persona, pensar todo eso me pone los pelos de punta que con una palmadita de Ainhoa en mi hombro me asusto.
-Joder-le comento cuando la tengo a mi lado-Que susto-ella me sonríe apenada, conoce perfectamente que ocurrió aquel día con Luis.
-¿Estás bien?-asiento y prepara todo el material para fotografía-Puedes ir otra vez a esa cafetería haber si Pablo te anima la semana-le sonrió, puede ser mi mejor amiga pero desconoce lo que pasó con nosotros en esos días, sé que no me lo volveré a encontrar, perdí una gran oportunidad.
¿Por qué? ¿Por tener diecisiete años? ¿Qué clase de delito es ese? No lo sé, parece que para él si lo fue Me gusta una mocosa, solo provocas ilusiones Esas frases llevan atormentándome todos los días. Solo me llevan a un pensamiento, le gusto, mejor dicho le gustaba. Pero solo son estupideces mías, es una probabilidad imposible.
-Tal vez-le contesto para que no me hable más de él.
En vez del profesor de fotografía entra la profesora de dibujo técnico comunicándonos que el maestro ha faltado, todos lo celebramos con un pequeño Ole, incluso yo, una hora libre para poder estudiar los exámenes que tengo la semana que viene, también denominada semana preevaluación o mejor dicho, semana de muerte.
-Pero-comenta la mujer-Os ha dejado un trabajo-mierda, soltamos todos los de la clase-Tenéis que hacer una exposición de fotos de la persona, animal o cosa que os haga feliz.
-¡Cómo amo a este profesor!-la única que comenta eso es mi compañera-Fotografiaré a mi churri-suelto una pequeña carcajada-¿Y tú?-sinceramente no lo sé, no hay nada que me haga feliz, podría pedírselo a ella misma pero la conozco y se lo creería mucho y justo eso es lo que quiero evitar.
-No lo sé, ya buscaré algo-recojo mis cosas y salgo por la puerta del instituto.
Me pongo a caminar delante del grupo de motoristas que se colocan delante de la puerta del instituto, varios piropos he escuchado de ellos pero siempre he pasado, excepto esta vez. Al verlos me escondo poniendo el pelo a un lado para que no se fijen en mí y miro el suelo pasando de ellos.
-Guapa-suelta uno de ellos, sigo caminando pero alguien me coge del brazo y tiemblo de miedo.
Tengo delante de mis narices a un chico con piercings en la nariz y una herida que atraviesa toda su ceja.
-¿Acaso estás sorda?-me dice con su apestoso aliento-Creo que me he cansado de decirte siempre lo mismo y que no haya acción-comienza a aspirar mi perfume y me quedo paralizada-¿A qué hora te espero esta noche?
-Quita tus sucias manos-le doy un empujón contra todos sus amigos y continúo caminando pero me vuelve a parar haciéndome daño en la muñeca.
-A mi no se me pone nadie chulo, ni una guarra como tú-podría pegarle pero no lo hago por el simple hecho que no se como reaccionar-¿Ahora no me dices nada?
-Gilipollas-y un escupitajo cae sobre su ojo, él me tira al suelo causándome dolor en el pie izquierdo, se abalancha contra mí y cuando su mano iba a rozar mi piel alguien le para.
Veo a Luis pegando al matón que me estaba amenazando, no me puedo creer lo que ven mis ojos, el maltratador al que tenía como novio me está salvando. Él se da la vuelta y me fijo en sus ojeras y su pelo tan despeinado, el chico al ver su despiste, le da en todo el estómago y cae quejándose del dolor.
-¡Luis Luis!-intento levantarme pero el dolor del pie me lo impide, sollozo al verme tan impotente.
-¡Vete!-intenta decirme y por un momento dudo, no quiero dejarle de esa forma pero yo con estas condiciones no puedo ayudarle.
Me sujeto a un árbol y gracias a este llego a levantarme, cojeo apoyándome en la pared de los edificios y la última vez que miro a mis espaldas sueltan mis labios-Cuidate.

Una Estúpida Ilusión Donde viven las historias. Descúbrelo ahora