Capítulo 13: Ira.

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Levante mis manos poco a poco hasta ponerlas justo enfrente de mis ojos. Concentrándome y pensando en acabar con esos incomprendidos, cree una bola de fuego ardiente. Mire desafiante al cabecilla del grupo y este parecía tener algo de preocupación y miedo que se reflejaba en sus pupilas empequeñecidas.

-Fuego... es imposible. - susurro uno de ellos con temor.

-Vais a dejarnos en paz? - dije con las llamaradas entre las manos.

Todos se miraron acobardados y tragaron saliva. Uno de ellos salio corriendo y le siguieron otros dos, por lo tanto, sólo quedo el cabecilla que con valentía me miraba amenazante.

-Bien... - dije sonriendo enfadada.

Notaba como si en ese instante no fuera yo. Como si mi alma uniera sido ocupada por otra con mucha rabia. Levante la vista con una mirada psicópata y lance con fuerza la bola de llamas. Se creó una gran ola de aire ennegrecido y eso me dificultaba la vista. Con la corazonada que había acabado con el, me di la vuelta y comencé a andar para salir de ese humo. Depronto, note un fuerte golpe en la espalda, como si un cuchillo me acabará de atravesar bruscamente.

-No eres nada... monstruo. - dijo susurrando y sacando su arma de mi espada delicadamente.

Muy dolorida y mientras me caía una lágrima de dolor por la mejilla, caí al suelo de rodillas y me desmaye sin ni siquiera poder decir una palabra. No estaba dormida del todo, tenia los ojos cerrados pero mi cuerpo no me permitía moverme. El dolor se fue segundos después y comencé a sentir un calor muy fuerte alrededor de la herida. Esto me hizo gritar de dolor retorciendome por dentro. Abrí los ojos y poco a poco me fui levantando. Toque mi espalda y estaba llena de sangre de un color intenso pero al buscar la herida, esta no estaba. En ese instante apareció de nuevo el hombre que parecía muy sorprendido. Su arma aun estaba manchada de mi sangre y eso hizo sentir otra vez esa furia que controlaba mi cuerpo. Alrededor de mis puños de nuevo, se rodearon de llamas potentes. Rápidamente corrí hacia el hombre y puse mi mano ardiente en su cara. Comenzó a quemarse y cayó al suelo muerto. Después de eso, comencé a debilitarme y sentí como la ira que tenia dentro de mi cuerpo. Segundos después caí al suelo y esta vez, si que me desmaye por completo.
Abrí los ojos dolorida y aturdida. Me incorpore y me di cuenta ta de que estaba en una habitación, acostada en una pequeña cama.

-Me alegra ver que estas bien... - dijo una voz que me sonaba.

-Eh...? Haru! - dije alegremente al verlo sentado a un lado de la cama en una silla.

-Te duele algo? - pregunto preocupado.

-No... que... había ocurrido? - dije desconcertada.

-Acabaste salvando a ese niño, recuerdas? - dijo sonriente.

-Si... - dije suspirando.

-También mataste a ese hombre con mucha ira después de que el té clavara un cuchillo en la espalda. - dijo serio.

-Qué?! - dije asombrada ya que no recordaba nada de lo sucedido.

-Lo más asombroso, al menos para mi, fue que al herirte, tu llama interior, te curó completamente. - dijo mirándome fijamente a los ojos.

-Enserio? - dije algo desanimada.

-Miyuki, no vuelvas a hacer algo así. - dijo con seriedad.

-Pero... lo poco que recuerdo, era que como si algo me controlará con sed de ira... solo eso. - dije agachado la cabeza.

-Ya hablare de eso con la jefa... de momento, vallamos a desayunar, has estado 2 días durmiendo y los demás se alegrarán al verte ya que pensaban que no había solución y que te quedarias durmiendo para siempre como les paso a nuestros Shikus antepasados. - dijo levantándose.

Yo a senti con los ojos un poco llorosos y me levante de la cama tragando saliva. Haru y yo bajamos a la sala principal donde todos estaban sentados en la mesa y desayunando.

-Miyuki! - gritaron felices Hikary y Siki.

-Hola... - dije con una disimulada sonrisa.

-Estas mejor? - dijo Hikary abrazandome fuerte.

-Si... eso creo. - dije dando un paso para atrás.

Sentado en la mesa, seguía Yukiko que parecía bastante enfadado.

-Hola... - dije acercándome a el.

-... - el me miro con una mirada de intenso enfado.

-Qué ocu. - no pude continuar ya que el me corto la frase gritandome.

-Tu eres tonta o que te pasa! Como se te ocurre hacer eso! - me grito muy enfadado.

-Como...? - dije sorprendida.

-Y si hubieras muerto?! - dijo con un cabreo que se reflejaba en sus ojos.

-Pero... - dije con los ojos apunto de explotar a llorar.

-Estúpida. - dijo finalmente.

-Y tu que sabrás! - dije cabreada mientras mis lágrimas comenzaban a surgir.

Rápidamente salí de la casa y cerré la puerta brusamente. Pensando en esas palabras que me había dicho, comencé a correr con furia y llorando hacia el horizonte de ese prado...

CONTINUARÁ EN EL CAPÍTULO 14.


Cuerpo Helado...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora