Capitulo 20: Ardiente corazon.

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Algo me movía con delicadeza. Esto me hizo abrir los ojos algo incómoda y molesta. Al abrirlos, me encontré directamente con la cara de Yukiko que a la vez me miraba seriamente.

-Que... Pasa? - dije frotándome los ojos y incorporándome.

-Tenemos que irnos ya... - dijo apartándose de mi.

-Pero, es muy temprano. - dije al fijarme que el sol aun no había salido y la luna iluminaba la mayor parte de la habitación.

-Tenemos que irnos. - dijo serio mirándome con una mirada fría y molesta.

-Al menos enciende las luces... - dije levantándome poco a poco.

-No, si no, tarde o temprano se darán cuenta. - dijo comenzando a cambiarse de ropa.

Como estaba bastante oscuro y solo se veía un poco por la iluminación de la luna, no me dio vergüenza cambiarme rápidamente de ropa. Me puse unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes que casualmente, me había dado Haru. Terminando de atar las cordoneras de mis zapatillas, apareció una extraña luz en medio de una de las paredes de la habitación, haciendo un circulo de una luz brillante.

-Vamos, Shiki no durara mucho con él portal abierto. - dijo cogiéndome  de la mano.

-Shiki? - dije recordando aquellos ojos azules grandes y brillantes que me impresionaron él primer día que lo vi.

Cerré los ojos con algo de temor y al abrirlos, nos volvimos a encontrar en aquel entorno agradable y antiguo de la casa de la organización. Al lado nuestra, callo Shiki que temblando se intentaba levantar del suelo débilmente.

-Shiki! - dije soltando rápidamente la mano de Yukiko para ayudarlo.

-Estoy bien, no te preocupes... - dijo sonriente.

-Has aguantado bien Shiki. - dijo Yukiko igual de serio.

-Gracias. - dijo el modestamente.

Los tres entramos en él salón y Yukiko se sentó en una silla dando un gran suspiro. De la cocina salio Hikary que al verme, me dio un fuerte abrazo.

-Que bien que hayáis llegado! - dijo sonriente.

-Si... - dije intentando respirar por lo fuerte que me abrazaba dulcemente Hikary.

De pronto sentí un fuerte pinchazo en él corazón que me hizo soltar un grito de dolor que alarmó a todos. Con la mano agarrada fuertemente a la parte de la camisa donde se situaba mi corazón, di un paso para atrás y me apoye con dolor sobre la mesa.

-Miyuki! - dijo Hikary preocupada.

-Que ocurre?! - dijo Shiki acercándose a mi.

-Ah... - dije retorciéndome de dolor.

Rápidamente Yukiko se levanto y me quito los botones de la camisa con rapidez. Sin fuerzas para poder pararlo, caí al suelo de rodillas.

-No puede ser. - dijo con unos ojos que parecían atemorizados y a la vez entristecidos.

-No... - dijo Hikary muy preocupada como si supiera él porque del dolor que tenia en él corazón.

Mire a mi pecho y vi que una especie de quemadura comenzaba a esparcirse por mi cuello. No entendía que estaba pasando, cada vez sentía mas dolor que casi no conseguía soportar.

-Noo! - dijo Hikary mientras unas dulces lágrimas inocentes recorrían sus mejillas.

-Tenemos que llevarla rápido ante la jefa... Puede que lleguemos a salvarla... - dijo Yukiko seriamente.

-Sal... Salvarme? - dije con la voz temblorosa que reboto con preocupación por toda la habitación.

De pronto, Yukiko me puso la camisa por encima y me cogió en brazos cuidadosamente.
Shiki comenzó a abrir un portal que seguidamente atravesamos los dos con rapidez.
Aparecimos en una habitación bastante lujosa pero que parecía de una edad antigua tal y como demostraban los pueblos de este extraño mundo. Yukiko me dejó en la gran cama, la cual parecía desordenada y en la que nada más dejarme posada en ella, mi cuerpo se hundió cuidadosamente en él colchón.

-Tranquila, vale? Volveré enseguida. - dijo serio y a la vez disimulando un poco su preocupación que parecía tener también en ella algo de tristeza.

Delante de la cama, relucía brillante un espejo en él que casualmente me veía reflejada. Observe con temor como la quemadura ya se había extendido hasta una de mis mejillas. Seguían dándome fuertes pinchazos y claramente me sentía con miedo a lo que pudiera estar pasando me.
Yukiko entro a la habitación y detrás de él apareció la jefa con un hombre que vestía una capa negra y parecía de una edad elevada debido a que eran tantas sus arrugas que parecía estar con los ojos semicerrados.

-Así que... Al fin a pasado. - dijo él anciano con una voz ronca acercándose a mi.

-Tenía que pasar tarde o temprano... - dijo la jefa que parecía también algo triste.

-Que me ocurre!? - dije intentando tranquilizarme.

-A todo Shiku le llega él día en él que su poder lo mata, nunca propiamente dicho, ya que lo consume hasta que él cuerpo del portador de él poder, queda reducido. Y se supone que suele llegar mas tarde pero... Es imposible hacer nada... - dijo él anciano mirando con preocupación a Yukiko que parecía a punto de soltar una lágrima ya que sus ojos estaban empañados y sus cejas hacían de su cara una expresión de delicadeza y temor.

-No... Es.. Imposible! - dije agarrando con fuerza de nuevo la parte de mi corazón.

De nuevo mire mi reflejo en él espejo y vi que prácticamente ya me había cubierto parte de la cara, la cual incluía mi ojo derecho. En ese instante sentí un fuerte dolor en la cabeza y al volver a levantar la vista, solo veía por un ojo. Lo que me hizo comenzar a llorar incontroladamente.
'No puede acabar así... ' pensé sin parar de llorar.
Acto seguido, Yukiko se acerco a mi y miro a él anciano y a la jefa que salieron de la habitación sin dar caso a interrupciones.
Yukiko me miro con unos ojos que  no había visto nunca proviniendo de su rostro.
Acercó delicadamente su cara hacia la mía y en cuestión de segundos beso mis labios dulcemente transmitiéndome toda su tristeza. Después de aquello, sonrojado salio de la habitación. Yo, con las mejillas rosadas, me acosté bien en la cama y decidí intentar dormirme para poder pensar que todo aquello solo era una simple pesadilla. Aquello no podría acabar así...
CONTINUARA EN EL CAPITULO 21. 


Cuerpo Helado...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora