Yukiko se sentó a mi lado y se quedo mirándome fijamente, mientras yo con vergüenza intentaba mirar a otro lado.
-Olvida lo del beso... - me susurró al oído.
-Q... Que? - sorprendida por el comentario que había hecho, ya que estaba dándole muchas vueltas a ese tema, le mire fijamente a los ojos con inquietud.
-Tranquila. - se acerco un poco mas a mi y me rodeo con su brazo.
Incomoda, agache la mirada y me moví un poco al lado contrario de el.
-Jamas me enamoraría de una niña. - dijo finalmente de nuevo en un tono burlón.
-Como que niña?! - dije muy molesta.
Me levante del suelo y lo mire con desprecio. No sabía porque pero aquellas palabras parecían haber entrado directamente en mi mente y notaba un dolor inexplicable en el pecho.
De pronto antes de poder quejarme por sus palabras, algo callo al lago impactando a gran velocidad y haciendo que el suelo temblara por unos segundos. Caí al suelo bruscamente y miles de gotas de agua cayeron encima mía. Yukiko corrió hacia mi y acto seguido me ayudo a levantarme sin ni si quiera preguntarme por mi estado. En cuanto todo aquello se calmo, Yukiko se lanzo al agua con la intención de encontrar aquella cosa que había causado tal avalancha de improviso.
Esperándolo con preocupación, pasaron unos minutos y salio del agua con lo que parecía ser una persona entre sus brazos. Él la dejo delicadamente en el suelo y me miro con preocupación. Se trataba de una chica que parecía tener mas o menos 16 años. Tenia un largo cabello de color rojo fuerte y un rostro de piel lisa y ligeramente blanquecina. Se notaba que aun respiraba y eso hizo que los dos soltasemos un suspiro de alivio.
-Quien es? - pregunte agachando me para mirarla mejor.
- Y yo que quieres que sepa. - me respondió un tanto descaradamente.
Resoplé molesta y puse mis dedos en su cuello para comprobar las pulsaciones de la chica. Llevaba lo que parecía un uniforme escolar y no tenia heridas superficiales, o al menos era lo que observaba.
-Mejor si la llevamos ante la organización. - dijo Yukiko poniéndose serio.
-De acuerdo. - le mire con intriga y este cogió a la chica en brazos delicadamente.
Caminamos durante unos minutos atravesando de nuevo el bosque hasta llegar de nuevo a aquella gigantesca mansión lujosa. Entramos rápidamente y allí nos recibió Hikary que asustada por la situación, llamo rápidamente al medico de la casa. Yukiko enseguida, la dejo encima del sofá cuidadosamente retirando acto seguido su largo cabello.
Segundos después entro un hombre un tanto mayor que parecía no tener ninguna preocupación por el tema.
Miro detenidamente a la chica y se giro hacia nosotros.
-Simplemente necesita descansar. - dijo con una voz un poco grave.
-Pero, porque ha caído del cielo, así por así. - dije yo con intriga y aun un poco de preocupación.
-Es un Shiku y ha sido mandada este mundo automáticamente. - su voz retumbo por toda la habitación.
-Pero yo también era un Shiku y no caí del cielo al llegar a este mundo. - dije un tanto extrañada.
- Si a sido enviada automáticamente, seria porque su poder estaba apunto de despertar y no exactamente para hacer el bien. - comentó el señor con educación.
-Estaba a punto de cometer una catástrofe. - dijo Yukiko de golpe.
-Como? - me gire hacia el y de nuevo extrañada le pregunte.
-Cuando los Shikhus son enviados tan directamente, es porque estaría apunto de cometer algo capaz de destruir parte del mundo. - me dijo Yukiko como si supiera completamente de lo que hablaba.
-Cierto. - dijo el señor.
Me gire de nuevo a la chica y la mire durante unos segundos preguntándome si una chica que por su rostro, parecía completamente inocente, podría llegar ha hacer una cosa tan horrible. El señor y Hikary, seguido también de Yukiko, salieron de la habitación cerrando la puerta despacio y sin hacer demasiado ruido. Suspire y me acerque a la ventana para respirar un poco de aire.
Minutos después note una rara sensación y de pronto, unas enredaderas que salieron del suelo directamente rompiendo sus tablas de maderas, me rodearon casi por completo. Me obligaron a darme la vuelta ya que estaba atrapada de pies y manos.
Y ahí estaba aquella chica que me miraba con una sonrisa un tanto malvada.
-No deberías haberme encontrado. - dijo ella con una voz angelical y de niña pequeña.
Las raíces fuertes que parecían ser controladas por ella, comenzaron a rodear me todo el cuerpo hasta tapar por completo mi cuerpo soltando un aroma que me hizo caer en un profundo sueño.
CONTINUARA EN EL CAPITULO 24.
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Cuerpo Helado...
FantasíaEn una tormentosa noche de nieve, una persona aparecerá a los pies de nuestra protagonista. Podría ser alguien que solamente se había perdido, pero al rescatar a dicha persona comienzan a surgir cosas muy extrañas que asombran a la chica. Una intrep...
