Al llegar a casa se me hace difícil bajar todas las bolsas del auto hasta adentro. Ésta vez no tengo los audífonos, porque tengo el estéreo de mi auto encendido a todo volumen. Cuando abro la puerta y me bajo el sonido se intensifica, y no podría importarme menos. Tampoco es que los vecinos pongan algún problema por eso. Comienzo a tararear "Envuelto alrededor de tu dedo" en voz alta, mientras de los asientos traseros saco las bolsas.
—Fuiste míaaaaaaa, por una nocheeeee —canto, moviendo mi cabeza al ritmo de la música mientras camino hacia la puerta de la casa. Dejo las bolsas adentro y vuelvo al auto por más—. Yo estabaaaaaa, enloquecidooooo.
Hago el mismo recorrido unas tres veces. Del auto a la puerta, de la puerta al auto. Cuando sé que sólo faltan dos bolsas nada más, me acerco de nuevo al auto.
— Haciendo planes en las playas de Santa Cruz esa noche —Tomo las bolsas, cierro la puerta del auto y camino hacia la puerta, gritando aún más fuerte que antes—. Pensé que te tenía en la palma de mi mano, esa noche.
Hago una mueca, que seguramente es completamente ridícula, mezclada entre dolor y pasión mientras canto esa última parte. Vuelvo al auto y como está mal estacionado, me subo al asiento del conductor y lo estaciono frente a casa.
— Gritando desde mis pulmones hasta que mi pecho se sienta apretado —Sigo cantando, apagando el motor del auto y moviendo mis manos. Apago el estéreo, pero de todas formas continúo con mi canto entre el silencio—. Me dije a mí mismo que nunca iba a estar bieeeeeen.
—Vaya, no creí que te gustara esa música.
Grito y doy un salto del susto. Tanto, que mi cabeza choca con el techo del auto. Maldita sea. Me doy la vuelta hacia la ventana a mi lado y veo a Cameron asomado allí, con una sonrisa del tamaño de un hipopótamo, es decir, muy grande. Se está burlando de mí.
Suspiro, llevando una mano a mi pecho, tratando de calmar mi ritmo cardíaco. Maldito estúpido, de verdad me asustó.
— ¿Sabes que es de mala educación asustar así a los vecinos? —Le digo, abriendo la puerta y bajando de mi auto. Coloco la alarma y cuando suena el famoso pitido, me cruzo de brazos y lo miro. Ahora él está frente a mí.
—Bueno, también es de mala educación espiarlos por la ventana, pero yo tampoco te he dicho algo —levanta los hombros y ensancha su sonrisa, como si eso fuera posible.
— ¿Nunca vas a superarlo? Habló el que se queda mirándome de manera intimidante por la ventana —pongo los ojos en blanco.
— Espera, ¿te intimido?
Oh, sí que lo hace.
—No —bufo, tratando de lucir indignada, pero él enarca una ceja y me mira—. Bueno, está bien, sí. Pero es toda tu culpa.
Él se ríe y sus ojos se hacen más pequeños. Maldición, este morenazo va a matarme.
Se queda ahí, mirándome, sin decir algo más. Y yo estoy igual; cruzada de brazos, esperando a que él diga algo. Después de lo que parece ser una eternidad estúpida, porque yo no hago más que mirar al suelo, hablo.
—Bueno, creo que el descanso terminó, debo ir a casa a terminar de arreglar las compras.
—Oh, está bien —da un paso hacia atrás—. Por cierto, tu amiga fue anoche a mi casa —lanzó una risita—; ella es en verdad agradable.
—Sí, sí, tiende a ser así al principio —él me mira confundido y yo le hago una mueca de despreocupación—. Lo verás después. Hasta luego.
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Just Kidding ; Cameron Dallas #HMAwards
FanfictionAlex nunca pensó que tirar papel higiénico y huevos a la casa de su nuevo odioso y guapetón vecino le traería tantos problemas; pero había sentido que era su completo deber hacerlo. Estaba cansada de las fiestas y la música a altas horas de la madru...
