Simplemente Vacío

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Un mes había pasado desde que Hermione llegó y quedaba cada vez menos para el comienzo del fín.  Su mayor problema además del tiempo era que aún no encontraba lo que faltaba para ganar, sin contar que Dumbledore salía constantemente aparte de que se juntaba casi todas las noches con Harry, Snape que sólo lo veía en clases y cada vez se comportaba más extraño, incluso comenzó con los menores clases de duelo cada vez más avanzados, provocando una mayor curiosidad sobre el bando del hombre.
Ella por su parte entre las varias complicaciones apoyaba a Snape en todo lo que podía, agradeciendo el no haber perdido el toque en duelo después de tantos años de no usar su varita; también de vez en cuando se juntaba con Harry para poder darle pistas para conseguir su objetivo y así salvarlo de una muerte horrorosa.
Pero una noche después de clases se dirige al despacho de Dumbledore para por fín tratar los puntos y descubrir lo único que faltaba para ganar, pero al llegar a la puerta escucha lo que parecía ser una discusión
-¡¿ESTÁS LOCO?!- Gritaba una voz que parecía ser Snape
-Hijo es la única salida, necesito que lo hagas, eres al único que le confiaria esta tarea... Severus... por favor- Decía Dumbledore con una voz que la castaña encontró como cansada
-Lo siento, pero de todas las tareas que me has pedido, ésta no la puedo reali...- Hermione sintió que venía alguien y se alcanzó a esconder al costado de la puerta para ver salir a un Snape furioso hacia la salida, desapareciendo como una sombra por la escalera
-Señorita Prince, veo que las coincidencias siguen presentes al momento en que usted viene a mi despacho...- Dice Dumbledore con voz cansada
Hermione sorprendida tanto por la actidud de Snape como el que el anciano director supiera que se encontraba ahí optó por entrar lentamente al despacho intrigada por lo que había ocurrido
-Lamento el que hayas escuchado, no esperaba que te enteraras así, y menos me esperaba esa reacción por parte de Severus, pero se que entenderá y aceptará...- Estaba dispuesto a continuar pero Hermione lo interrumpio con miendo a lo que podría decir el anciano
-Profesor... no alcancé a escuchar nada, solo vi al profesor Snape salir muy molesto- El director la miró por sobre sus gafas de media luna y sonríe sutilmente al vez el rostro de susto de la chica
-Bien... entonces, necesito pedirte un favor antes de la siguiente tarea...-Ella lo mira con extrañeza-Oh! No te preocupes Kathe, aunque creo que esto puede ser más difícil que cualquier otra tarea, pero es importantísima...Necesito que apoyes a Severus, lo necesita ahora más que nunca, y aunque él lo niegue es estos momentos está sufriendo mucho...Trata de hablar con él, acompañalo, ya queda poco para que todo inicie y tu mejor que nadie sabe bien todo lo que pasará...ve por favor- Ella un tanto sorprendida por la petición asintió y se dirigió directo al despacho de Snape.
Al llegar a la sala de DCAO abrió lentamente la puerta con el objetivo de no hacer ruido, cruza la sala y al llegar a las escaleras escucha el sonido de cristales rompiéndose seguido de un grito.  Asustada sube corriendo y abre la puerta del despacho y lo ve, arrodillado en medio del despacho con el rostro en sus manos y un hilito rojo que salía de su antebrazo izquierdo; ingresó sin quitarle la mirada al hombre que se encontraba ahí y sin querer pisó el monton de cristales rotos que aparentemente antes era un botella, observa el ecritorio y ve una cuantas botellas de whisky de fuego completamente vacías y una a medio terminar, avanzó un poco más en dirección a él y sin querer pisa la varita de Snape; estaba completamente indefenso, en todos los ámbitos, en ese momento Hermione comprendió el lado al que pertenecía el hombre que detestaba, y el ver el brazo izquierdo de Snape con la marca tenebrosa y por sobre ella un corte le aclaró todo, él era bueno aunque hiciera cosas que los demás no comprendían él no etstaba felíz con Voldemort, él quería ser libre...
-¿Qué quiere?- Dice Snape con voz quebrada, pero sin enderezarse y con los brazos sobre sus rodillas permitiendo que la sangre siguiera su curso por sobre sus ropas y capa.
Ella sólo  se acercó, se arrodilló frente a él cortó un trozo de su propia túnica y envolvió la herida delicadamente, tomó la varita de Snape y la guardó en el bolsillo de la capa del hombre; él no hizo nada, luego de un minuto la mira a los ojos y vuelve a sucumbir ante los ojos dulces de la mujer, sin poder decifrar nada, simplemente se dejó llevar ante lo que para él fue la perfección vuelta mujer, sólo bastaron segundos, simples segundos para que Snape estuviera en su momento más sensible y honesto rompiéndose a llorar en silencio, con la cabeza agacha cubriendo su rostro sólo con su cabello, como una cortina negra que oculta una pared secreta.  En ese momento Hermione se sintió fatal, a pesar de todo lo que la cegaba el verlo así la hizo olvidar; lo abrazó y ambos fueron hechizados por lo que algún muggle dijo que era empatía, Hermione lo sabía bien, y cuándo sintió las lagrimas del hombre mojar su hombro su corazón se detuvo.
-No debería estar aquí, váyase...- dice Snape sin levantar la cabeza y apoyandola en el hombro de la castaña.
-Le haría caso profesor, pero se que es sentirse atrapado entre la espada y la pared, y créame que el estar solo no es la mejor solución... - Le trata de responder lo más suavemente pero éste se levanta rápidamente furioso haciendo saltar a la castaña, quién se puso de pié de inmediato.
-¡USTED NO SABE QUE ES ESTAR ENTRE LA ESPADA Y LA PARED NIÑATA INSUFRIBLE!...¡NO TIENE IDEA QUE ES TENER QUE HACER COSAS HORRIBLES POR CULPA, POR CHANTAJE O PORQUE ES "NECESARIO"!...¡NO TIENE IDEA... que es sentirse vacío cada día y cada noche desde que naciste...y que cuando por fín crees que alguien...puede llenarte símplemente se va y te abandona sin mas...- Terminó hablando casi en susurro y tomando la botella de whisky de fuego a medio terminar se va a sentar contra la pared tras su escritorio
-Profesor...-Camina hacia él y se sienta a su lado tomando lentamente la botella- A veces la vida por muy dura siempre tiene su recompensa...y aunque duela las cosas pasan por algo, y sabe... las mejores personas son las que más han tenido momentos difíciles por que... si no fuera por esos momentos malos, los buenos no se valorarian como tal y perderían lo especial... y por más vacío que se sienta, el vicio no lo curará sólo lo undirá, lo que debería hacer es, abrir su corazón y no oprimirlo más, pierda el miedo, creo que la persona que lo dejó no supo lo que perdía...- Logra quitarle lentamente la botella de las manos y la deja en el suelo junto a ella, luego le toma la mano y él se sobresalta un poco pero le corresponde acariciando con su pulgar el dorso de la delicada mano de Hermione haciendo que ésta se entremeciera por un segundo.
-Por más que lo intente...no la logro entender, cualquiera en su sano juicio se hubiera ido con todo lo mal que la he tratado, pero usted no desiste ¿por qué? - Preguntó Snape luego de unos momentos.
-Es muy simple profesor, con el tiempo que lo llevo conociendo me he dado cuenta más allá de lo que muestra ser... Y me atrevo a decir que, aunque usted piense mal de si mismo, yo pienso todo lo contrario, es más, si no fuera por el momento en que nos encontramos me hubiera encantado haberlo conocido en su faceta oculta profesor...- Para la sorpresa de la castaña las palabras simplemente fluyeron, y para sentenciar su sorpresa Snape termina apoyando su cabeza al costado de su hombro, provocado nerviosismo total en ella. 
Ambos no se movieron, ninguno lo intentó, Snape se veía cansado y Hermione confundida, pero al estar juntos una paz los envolvía.  La luna recorrió el cielo iluminando el despacho pero dándoles la privacidad de quedar a oscuras bajo la ventana.  Hermione notó que él se había dormido, y el verlo como un niño le enternecio, no quiso moverse ni despertarlo, notó que seguían tomados de la mano y sonrió.  Miró los libros iluminados por la luz de la luna, cerró los ojos y sintió que lo que alguna vez fue un vacío ahora simplemente era un recuerdo...

Recuerdos de TerciopeloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora