Serpientes & Leones

514 50 6
                                        

-...Y el que sepa del paradero de Potter, más...vale...que, hable...ahora-Sentenció Snape con voz grave y amenazante.

Hermione recordó por un momento lo que él le había pedido tan solo minutos atrás, pero rápidamente esas palabras en su cabeza fueron interrumpidas por las expresiones de asombro tanto de estudiantes como de profesores al ver al joven Harry Potter aparecer en medio del pasillo de estudiantes con su túnica de Gryffindor puesta.  Notó la mirada de odio que Harry le daba a Snape, quién simplemente lo miraba sin expresión alguna, a eso fueron seguidas palabras que dieron el pase para que entrase toda la orden.

-¿Cómo puede ocupar su lugar...? ¡Hable! ¡Cuentele a todos cómo lo miró a los ojos,  al hombre que confiaba en usted y, lo traicionó! ¡LO MATÓ! ¡CUENTE COMO FUE CAPAZ DE MATARLO! ¡HABLE!-Gritó con odio y dolor en su voz el joven de ojos verdes.

Por inercia, Hermione miró a Snape, y ahí fue que notó lo que dieciséis años atrás no había notado, el dolor en su mirada oscura, en esa mirada que todos veían como vacía, pero que en realidad, no eran más que una mezcla infinita de sentimientos.  Pero todo cambió bruscamente, puesto que el hombre apunta con su varita a Harry, y seguidamente McGonagall se interpone, viendo al hombre titubear un segundo, inmediatamente se movió y se puso frente a la profesora en posición de ataque contra Snape.

- No...dejemelo a mi...- Le dijo en voz baja Hermione a la señora detrás de ella.

Ambos se miraron por un eterno segundo, hasta que ella lanza el primer ataque, seguido de otro, y otro.  Mientras que Snape simplemente los desviaba con la misma rapidez que ella lo atacaba, todo era demasiado rápido, tanto así que nadie notó que Snape había desviado algunos hechizos, haciendo que dieran en los Carrow's, quienes cayeron inconscientes.  Apenas si él logro lanzarle uno que otro hechizo, mientras que la castaña sin pronunciar palabra lo atacó como si de verdad quisiera ganarle.  Ya cuando Snape estaba a punto de quedar sin más espacio para retroceder, sin querer tocar a la castaña, logra lanzar un hechizo que provoca que Hermione lo desviase, dándole el segundo suficiente para escapar a través del gran ventanal.

-¡COBARDE!-Escuchó la castaña a sus espaldas.

"-Es el más valiente de todos nosotros-" pensó la castaña mirando el suelo con tristeza.

-Lo lamento...- Le dijo McGonagall en voz baja.

La castaña la miró un tanto sorprendida, pero sin poder decir palabra los gritos de algunos estudiantes provocaron el silencio de todo el salón que, segundos antes festejaba la salida de Snape y la llegada de Harry Potter.  La voz de Voldemort invadió las mentes de todos los presentes y la castaña sintió su brazo arder, aguardó un momento y antes de retirarse escucha a Pancy decir que entregaran a Potter, se voltea molesta y mientras Ginny y los amigos del joven se oponían, ella se acerca casi como hubiera sido el mismísimo profesor Severus Snape en una clase de posiciones.

- Sabes, tu eres la clase de persona que hace quedar mal a la gran Casa de Slytherin, no eres digna de ella, y contigo todo el que prefiera ser un egoísta que desprecie la razón por la cual pertenecen a las serpientes... tu ¿crees que la astucia y la gloria son sinónimos de traición y maldad? Solo eres un desperdicio si lo piensas...-Dijo con desprecio en su voz y mirada de fuego, dejando estupefacta a la chica y a todos los ahí presentes -Profesora McGonagall, por favor retire a todos los estudiantes ineptos como la señorita aquí presente y seguido a todos los menores para que estén a salvo- Le pidió luego, pero con un claro cambio en su voz.

Al momento en que la profesora de transformaciones pidió que sacaran a los jóvenes que por años provocaron más de alguna molestia y problema, varios estudiantes celebraron, Hermione no esperó más y entre todo el tumulto salió del castillo al encuentro con Voldemort.
No entendía mucho cómo había llegado ahí al desaparecer en los límites del colegio, pero el ver a Voldemort, parado, en la punta de una gran roca, mirando con sumo detenimiento el lejano paisaje del antiguo castillo de Hogwarts, la inquietó lo suficiente para intuir que la conversación no sería sobre su mejor amigo.

Recuerdos de TerciopeloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora