Mayor Miedo...

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Hermione se encontraba en su ronda como cada noche, se sentía cansada, agobiada y frustrada, había leído tanto, practicado tanto, pero aún así no se sentía al máximo, varios Mortífagos dudaban de ella a estas alturas, y aunque Voldemort no lo hacía, su preocupación igual tenía sus fundamentos. Tampoco encontraba la espada, ni los hechizos ni nada podían ayudarla con ello, por lo que su nivel de frustración aumentaba poco a poco; y para agregarle algo más a su lista estaba su punto inicial, el bien escondido Horrocux, debido a que solo podía salir del castillo para las reuniones que Voldemort la citaba su búsqueda era muy limitada por lo que esto provocaba otro nivel más de frustración, obligandola a idear diversas formas de escapar del castillo sin ser vista ni detectada, pero eso, claramente llevaba tiempo, y para su pesar, eso era lo que menos tenía.
Estaba llegando al Puente Colgante y en ese minuto en lo único en que pensaba era en la bendita espada perdida, llevaba el sombrero seleccionador en su mano, como había acostumbrado hacerlo este ultimo mes tratando de averiguar una forma de conseguir la espada, ya que era lo poco que podía hacer, debido a que a Snape no lo veía desde que éste le había enseñado a transportarse como un mortifago, lo cual le intrigaba, ya que no tenía ni una noticia sobre su paradero. Ya cuando a mitad del recorrido por el puente escuchó un grito proveniente del Círculo de Piedra sacandola de sus pensamientos, rápidamente corrió para saber que ocurría y ahí fue cuando su corazón se detuvo del impacto al ver a un chico de primero corriendo de un Ser oscuro, su rapidez no le permitió distinguir a la castaña que era, pero al ver al niño arrancar le fue más que suficiente para ir en su ayuda, sacó su varita rápidamente, y sin pensar mucho que hechizo usar para algo que jamás antes había visto lanzó hechizos defensivos con la intención de cubrir al niño que corría hacia ella; pero al ver que el misterioso Ser pudo esquivar sin problemas los hechizos se detuvo en seco para pensar que hacer, por un segundo algo la encandiló y miró el sombrero, introdujo su mano con la varita y para su sorpresa sacó la tan anhelada espada, por instinto solto el sombrero y con espada en mano corrió para ayudar al pequeño que ya apenas podía correr cuesta arriba en dirección al Círculo de Piedra y cuando ambos se juntaron ella lo puso detrás suyo y enfrentó al extraño ser con espada en mano, éste se detuvo frente a ella sin emitir movimiento alguno. Por un segundo Hermione sintió un pequeño escalofrío, uno que alguna vez sintió, hace muchos años, el tiempo se detuvo por un segundo para ella, y fue así como ante sus ojos el misterioso ser que flotaba se transformó rápidamente en Severus Snape, dejando estupefacta a Hermione, no supo que hacer, simplemente se quedó congelada al verlo, pero proto su corazón se apretó y un nudo en la garganta se le formó al verlo caer al suelo cubierto de sangre con la mirada perdida, quiso correr a él pero sus piernas no reaccionaron, solo cayó en la realidad al sentir unos pequeños brazos rodeandole su cintura y al oir una dulce voz diciendole
-¿Ya se fue el monstruo?-
La castaña parpadeo varias veces para caer en la realidad y fue ahí que se dio cuenta de que lo que tenía frente a ella no era nada más que una ilusión, y con su varita en mano realizó Riddikulus haciéndolo cambiar de forma, rápidamente, con su varita lanzo lejos al Boggart en dirección al Bosque Prohibido. Se quedó congelada unos segundos pero rápidamente se percató de que el niño seguía abrazandola con los ojos cerrados, ella tratando de calmarlo le devuelve el abrazo y lo lleva con delicadeza hasta la enfermería, cuidando de que nadie los viera, lo dejó con Madame Pomfrey y se retiró a simplemente vagar por los pasillos del antiguo castillo. Se sentía extraña, necesitaba hablar con alguien, pero sabía que no tenía a nadie, antes fue Harry, incluso Ginny, luego fue Luna y Draco, pero ahora... estaba sola. Se sentía molesta consigo misma por sentirse así, pero a quien quería engañar, antes su enfoque era distinto, su actitud y sus metas eran distintas, y aunque le doliera aceptarlo, el esconderse, sobrevivir durante los dieciséis años más crueles del mundo mágico la habían cambiado a una persona mucho más emocional, y aunque tratara de fingir que había sido todo lo contrario, el haber perdido a tantos cercanos la hirió mucho, iniciando por la pérdida de Harry, el verlo morir ante sus ojos, despues de toda esa lucha, despues de todos esos años juntos, el verlo perder ese brillo en sus verdes ojos la hizo crear una barrera, pero no contra el mundo, si no contra sí misma, la llevó a cuestionarse por años cuál fue su error, que fue lo que no vio, lo que no descifro, en que falló, y fue así que por mucho tiempo se fue undiendo en sus propias culpas hasta que colapsó, nunca algo le había salido mal, todo era perfecto, todo debía ser perfecto para ella, y que en un mero segundo todo se esfumara la hizo caer en picada, la hizo alguien que jamás pensó ser, dependiente emocionalmente, se sentía sola, y ahora ya no estaban ni Luna ni Draco para contenerla ahora podía caer sin mas. Y fue así, que los miles de pensamientos y recuerdos que llenaron su mente la absorbieron sin previo aviso, haciéndola caer de rodillas en pleno pasillo cerca del Viaducto, se apoyó en una de las paredes y soltó su varita dejando que la oscuridad la envolviera.
No supo cuanto tiempo estuvo ahí, pero cuando abrió los ojos se encontró en la enfermería, miró a todos lados pero todas las camillas estaban cubiertas, se levantó y la luz de la luna iluminó la gran habitación, un escalofrío recorrió la espalda de la castaña, haciéndola sacar su varita, el eco era perturbador y el frío la hizo temblar, de pronto un viento arrasó con todas las tapas que cubrían las camillas, y ahí estaban, los cuerpos sin vida de Draco, Luna, sus padres, Harry y Severus... Sus ojos se cristalizaron, sus manos temblaron y sus piernas dejaron de funcionar, apretó su varita con todas sus fuerzas y un grito contenido por años escapó de su alma, generando una luz que inundó el lugar haciéndola despertar de golpe.
-Tranquila...solo fue...una pesadilla, sea más inteligente y no ande quedándose dormida en todos los lados del castillo...- Dijo Snape con un claro cambio en su tono de voz, de suave a casi amargado.
Ella simplemente se quedó mirándolo sin saber que decir, se dio cuenta de que estaban en el despacho de Snape en las mazmorras, y por un momento se avergonzo de su actitud, pero al verlo alejarse instintivamente se levantó, él se volteó extrañado quedando así frente a frente, ella lo observó de pies a cabeza tratando de asegurarse de que no fuera otra ilusión, se acercó lentamente a él, le tomó la mano y se la acercó a su rostro, cerró los ojos al contacto y solo unos segundos después dirigió su mirada a los ojos de él, por primera vez logró notar algo más que una mirada cansada, molesta o completamente neutra en Snape, por primera vez lo vio sorprendido de manera evidente.
-¿Me puede decir que le pasa?¿mucho trabajo la sobrepasa? O es que simplemente por fin se dio cuenta que...-

Recuerdos de TerciopeloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora