Los días pasaban y los problemas aumentaban, Hermione apenas podía controlar al ED que estaba en Hogwarts mientras trataba de averiguar cómo conseguir la espada. Le era agotador todo lo que tenía que hacer durante los días que transcurrían, entre proteger a los más chicos de las crueldades de los Carrow, persuadir a Neville para que parara con las manifestaciones junto al ED en contra, principalmente de Snape y averiguar otras opciones respecto a la espada, técnicamente ya no le quedaba tiempo para seguir con su objetivo principal que la llevó a viajar en el tiempo.
Era finales de Octubre y Hermione apenas si había visto a Snape, eso era lo único que rondaba en su cabeza por las noches, mientras hacía las guardias por los fríos y oscuros pasillos del castillo, y a pesar de querer verlo y preguntarle como estaba el deber debía estar por delante de todo. Ya cuando su turno había terminado decidió ir al despacho del director para hablar con Dumbledore sobre alguna tarea nueva, además de buscar otras opciones para obtener la espada y averiguar más en cómo encontrar el misterioso Horrocrux restante. Cuando llego al despacho entró sigilosamente y se dirigió directamente al retrato de Dumbledore escondido en el pequeño espacio tras el escritorio, pero al ver el retrato vacío, bufo y se sentó en el pequeño sillón a esperar a que en algún momento regresara, hasta que simplemente el cansancio la venció.
El amanecer comenzó poco a poco a hacerse presente y luego de un día completo de ausencia Snape regresó al castillo. Rápidamente se dirigió al despacho del director para hablar con Dumbledore sobre la misión que le había pedido que realizara. Al llegar entró sin mucho cuidado al lugar, cerrando bruscamente la puerta, la bloqueó con un hechizo y caminó en dirección al retrato, pero se detuvo en seco al ver a la castaña profundamente dormida en el pequeño sillón.
-Siempre he pensado que las personas dormidas son más fascinantes que despiertas...Cuando duermen no tienen el límite de la vida, sus sueños...son su propio límite...- Dice Dumbledore desde su retrato con una leve sonrisa al ver la expresión de Snape.
- Es...hermosa...- Balbuceo Snape mientras se le acercaba.
El hombre de vestiduras negras se quitó su capa, se acercó a la castaña y la tapó delicadamente. Luego tomó una silla y la puso frente al retrato y se sentó para hablar con el anciano frente a él.
- No se en que momento habrá llegado, pero cuando llegué yo, ella se encontraba dormida Severus...-
- No...te lo pregunté, Albus, vengo a informarte que encontré a Potter, llevan el Guardapelo de Salazar y no se a donde piensan ir, pero los mantengo vigilados por si los carroñeros los alcanzan...-Hizo una pausa pensando en lo que creía respecto a las acciones del anciano- Todavía no entiendo cómo le dejaste...lo único que hacen es vagar...no tienen rumbo, y ni yo les puedo ayudar porque ni siquiera tú sabes...- Dijo ahogado Snape, tratando de no subir el volumen para no despertar a la mujer.
-Lo lograrán Severus...sabrán cómo...tu solo debes protegerlos, asegurarte de que vivan, de que él, viva...-
- Hasta que llegue el momento indicado...- Lo interrumpió Snape molesto.
Luego de unos minutos Dumbledore se despidió y se fue de su retrato dejando a Snape solo, con la durmiente castaña, el hombre se quedó mirando el vacío por unos minutos y luego dirigió su vista hacia la mujer que seguía durmiendo profundamente. Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios del hombre, apoyó su codo derecho en el brazo de la silla y luego dejó que su mano soportara el peso de su cabeza, permaneció así varios minutos, viéndola dormir profundamente, él sabía lo mucho que ella trabajaba cubriéndolo cada vez que se ausentaba, sin contar las tareas que le daba Dumbledore y a eso le sumaba el proteger a los chicos constantemente; lamentaba el no poder ayudarla, de vez en cuando lograba verla de lejos y quitarle a uno que otro Mortífago entrometido de encima que pudiera delatarla, pero casi nunca la veía y sólo sabía de la castaña por el loco de Dumbledore. Sin darse cuenta el cansancio pudo con él haciéndolo viajar a un mundo de paz por unos minutos.
Hermione se despertó un tanto perdida, abrió lentamente los ojos y al ver lo bajo del cielo recordó que estaba en el despacho del director, rápidamente se giró para levantarse pero algo parecido a una gran tapa la hizo enredarse, extrañada logró deserredarse y se dio cuenta de que era una capa, una gran capa negra, por inercia miro al frente y lo vio, sentado, apoyando su cabeza en su mano profundamente dormido, sonrió al verlo tan inofensivo, tranquilo; con cuidado se levantó del sillón llevando consigo la capa, se acercó a un dormido Snape y lo tapó con sumo cuidado para no despertarlo. Al dejar caer suavemente la capa sobre el hombre, éste se movió levemente haciendo caer un mechón de pelo sobre su rostro. Ella lo observó y sonrió nuevamente, se aproximó un poco más a él y con su mano tomó delicadamente el mechón para correrselo.
-¿Qué hace...?-Una voz ronca la sobresalto.
-Disculpe...no...quería despertarlo...- Dijo mientras se alejaba.
Mientras Hermione daba un paso hacia atrás una mano la detiene tomandola de la muñeca, la castaña se paraliza y por un segundo sintió que su corazón se detuvo, y a lo unico que pudo reaccionar fue a mirarlo a los ojos.
-¿Cómo está?-Preguntó el hombre con voz aterciopelada.
-¿Cómo está usted...?-Preguntó casi por inercia.
Él bajó la miraba y dejó escapar una pequeña sonrisa mientras soltaba la muñeca de la mujer. Se levantó de la silla quedando frente a frente con la castaña.
-Sobreviviendo...- Respondió cortante mientras pasaba junto a la ella en dirección a la mesa en el centro del despacho.
- No estás solo...- Él se voltea y la mira a los ojos -Sabes que puedes contar conmigo...y no hablo sólo de ayudarte en las misiones...-Dijo casi con un nudo en el estómago la castaña.
-No han sido...las mejores circunstancias, ¿verdad?- Le preguntó con pesar Snape.
A Hermione se le apretó el corazón al escuchar eso, esperaba que no fueran ilusiones suyas, pero para ella era claro a lo que se refería, sonrió por un segundo, pero luego su pequeña felicidad fue opacada por la realidad.
- No, eso parece... -
-El trabajo antes...- Dijo a medias Snape más para sí que para la castaña, quien igual alcanzó a escuchar.
Ella no le respondió, simplemente se quedó de pie viéndolo a los ojos, luego de un eterno minuto de conexión de algo más que una simple y extraña amistad, el hombre a la distancia baja la cabeza y se retira cansado del despacho.
-Hace muchos años que Severus no tenía ese brillo en los ojos...- Dijo una voz a las espaldas de la castaña.
Ella se voltea extrañada ante el comentario de Dumbledore.
-Lo recuerdo, a la distancia, con ese brillo, era cuando se juntaba con...Lily...si, fue hace mucho ¿no cree?, pero hay algo curioso...- Dijo Dumbledore, dejando a medias la oración.
-¿Qué es lo curioso, profesor?-Dijo la castaña esperando la obvia respuesta del anciano.
-Su actitud con usted, el brillo que tiene en sus ojos al mirarla, como habla...de usted...sí, como es ahora que usted llegó a su vida señorita Granger...-
La castaña se quedó pensativa por un momento, pensando en las palabras de Dumbledore y recordando como había cambiado su actitud con ella a lo largo de los meses desde que se conocieron, haciéndola sacar una sonrisa.
-¿Usted cree...?Es que...es complicado, todo lo es...- Dijo la castaña haciendo una mueca de frustración.
-¿Si usted es correspondida?- La castaña asintió con vergüenza - Después de lo que le acaba de preguntar Severus, ¿aún lo duda?, sé que él es complicado, pero ambos sabemos que usted ha conocido su lado más oculto, él me pidió prometer nunca contar su lado más bueno, y cumplí para mi pesar, yo en el fondo quería que tuviera una vida, y aunque las circunstancias no eran favorables para hacer una vida, tenía la leve esperanza, y, aunque un poco complicada la cituacion en la que el mundo se encuentra, nunca es imposible...- Finalizó diciendo Dumbledore.
-Es complicado profesor, a veces sus actitudes me dicen una cosa, pero luego me dicen otra, y las tareas, la misión, todo lo complica aún más...Hace años yo hubiera actuado racionalmente sabe...y por más que trato de ser como antes...-
-Las personas cambian...y precisamente ambos cambiaron al mismo tiempo, y curiosamente ambos, tratan de negarlo...- Le interrumpió Dumbledore mirándola por sobre sus gafas y con una sonrisa.
Ella se quedó pensando un momento en las palabras recién escuchadas y le causaba gracia que el anciano tuviera razón, por lo que se levantó, se despidió amablemente y se retiró hacia su cuarto.
De camino a su dormitorio escuchó unas voces por el pasillo del 5to piso, por lo que sigilosamente, con varita en mano se deslizó por la puerta hacia el pasillo, se dirigió a la puerta del aula más cercana y con Lumus iluminó el sector de donde provenían las voces y fue así como sorprendió a Neville, a Ginny, Luna, Seamus y a Ernie en una aula vieja.
-¿Qué están haciendo...aquí a esta...hora?Saben que si no tienen clases no pueden estar fuera de su sala común-Dijo Hermione, tratando de sonar dura.
A la sorpresa y espanto de los chicos Ginny se paró en frente.
-Profesora...necesitamos su ayuda, sé que Harry confía en usted, y ahora él la necesita, necesita toda la ayuda posible, y nosotros no podemos brindarsela desde aquí, solo podemos prepararnos para una posible guerra, pero nada más... por favor...- Dijo Ginny agitada.
La castaña veía a su antigua amiga con cierta nostalgia por los viejos tiempos, pero en su papel tuvo que seguir la corriente.
-Tranquilos, primero no deberían estar aquí, si los encuentran los hermanos yo no los podré proteger y ya bastantes problemas me han traido, segundo los ayudaré, trataré de buscarlo pero no les prometo nada, su paradero es desconocido para todo el mundo, pero a cambio de esto necesito que se cuiden, ninguno de nosotros los podremos seguir cuidando si siguen así y no necesitamos gente herida para una futura gue...-
- ¿Nosotros?- Le interrumpió Ginny dejando a Hermione helada.
-¿Quién más tiene el poder de cubrirnos profesora?-Preguntó Neville.
-Nadie, es solo que siempre integro a los profesores, como...McGonagall - Respondió rápidamente la castaña.
Luego de aclarar el pequeño asunto los echó a sus salas comunes correspondientes y ella se dirigió a su cuarto.
Una vez ahí se sentó en la silla frente al escritorio observó el libro que tenía en frente y decidió leerlo; por las fechas vio que en ese preciso momento deberían estar en los bosques, pero calculando, recordó que en ese período Ron de había ido, dejándolos a los dos solos. Por unos minutos recordó el período que estuvo con Harry, como se unieron más aún y como compartieron de forma más cercana, era como un hermano para ella, pero rápidamente la imagen del cuerpo sin vida de su mejor amigo la hizo despertar de sus recuerdos. Se tragó las lágrimas y se fue a duchar para luego volver a sus deberes.
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Recuerdos de Terciopelo
Fanfic¿Volver al pasado arreglará las cosas o las empeorará? Hermione ha vivido oculta durante 16 años buscando una solución para acabar con la tiranía de Lord Voldemort y sus seguidores, y al parecer volver al pasado ha sido la solución, ¿pero el ya ser...
