CAPÍTULO 13

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Era una combinación de tristeza y pulpa no sabíamos que había pasado después de irnos por la cueva. Mi madre aún estaba cansada por la pelea que tuvo, esperamos unos minutos para poder preguntar que paso, pero no fue necesario hacerlo.

—era ella, pero... Es extraño, y se veía como antes su apariencia ahora es más juvenil y al parecer Emma sabe quién es, la reconoció, la llamo Catherina, ¿la conoces? — me pregunto

No podía creer que esto estuviera pasando, ella nos utilizó, aprovechó que ninguna de las dos habíamos visto su forma normal para acercarse y tener más ventaja sobre nosotros, claro, como pude ser tan estúpida, siempre fue muy extraña su actitud, no comprendo cómo fue que nos engañó.

— ¿Qué paso?— dijo Zack con los ojos llenos de lágrimas y a la vez dolor.

—Emma lanzaba rayos para aturdirla, yo creaba un escudo protector, pero no resistió, Emma estaba cansada y yo tenía que hacer algo así que hice un hechizo de fuego, ella lo esquivo y me atacó, me dejó inmóvil mientras de llevaba a Emma, dijo que tenemos que darle el libro a cambio de Emma

— De que hablas, ella tenía el libro— dije confundida

— este se desvaneció, cuando ella se acercó a nosotros, el libro se hizo polvo en sus manos, supongo que no quería ser encontrado por ella.

—Tenemos que dárselo— dijo Zack

— ya no está el libro ¡entiendes!— dijo Ethan desesperado— ¿qué haremos?

— Hay una manera — dije recordando a Elizabeth — tengo que hablar con mi guardiana

Mi madre comprendió de inmediato, pero no sabíamos cómo hacer que ella volviera a mis sueños.

— ¿cómo hare que vuelva? — Le pregunte a mi madre— ella siempre venía a mí, no sé cómo llamarla

—Tienes que necesitarla, solo piensa en ella— dijo tratando de calmar mis nervios— El único problema es que ella aparece solo cuando estas dormida

—Se cómo arreglar eso—dijo Natally— acuéstate en el suelo y cierra los ojos

Así lo hice, ella froto una flor en mi nariz, su aroma era parecido a la canela con un toque de menta, en pocos segundos el sueño me consumió y quede en un profundo sueño.

— ¿Hola? — intentaba saber si alguien estaba ahí, me encontraba en el bosque de siempre, solo que ella no estaba con migo, recordé a mi madre diciéndome que la visualizara, debía intentarlo. Cerré mis ojos e intente imaginarla justo en frente mío. El fuerte viento resoplaba haciendo que mi cabello se despeinara y volara sin control, abrí los ojos y ahí estaba, igual que siempre a excepción de su mirada, estaba preocupada y asustada.

—Estas en peligro...— dijo acercándose a mí— tienes una responsabilidad enorme en este momento, pero no podemos entregarte el libro querría, en manos equivocadas podría acabar con todo lo que conocemos hoy.

—No quería perite eso, tengo un plan y necesito tu ayuda.

— ¿Qué es lo que quieres hacer? — pregunto algo inquieta

—Necesito que me digas donde esta Emma

—Está en el bosque negro, la tiene oculta en una de las cuevas del norte

— ¿Bosque negro?

—Es una versión oscura de Dar ley, te guiare pero no podre interceder si ella te encuentra.

—No podré hacerlo, si muero, todo acabara para los Eternos

—No funcionara— dijo ella— podre entregarte el libro, solo tú tienes el permiso de leer lo que hay dentro de él, en manos de otro, solo se hará polvo.

— ¿Quieres decir que me darás el libro?, ¿cuál es el truco?

—Tendrás que aceptaron trato

— ¿Qué tipo de trato?

—Lo sabrás cuando llegue el momento.

De repente sentí como mi cuerpo volvía en sí, mis ojos se abrieron, no entendía lo que ella dijo, como podre aceptarlo si no sé qué tengo que hacer. Me incorpore en el suelo, note como todos me miraban, habían montado campamentos y fogatas.

— ¿Cuánto tiempo estuve dormida? — le pregunte a James quien estaba junto a mi

—Unas cuantas horas.

Al darse cuenta todos de que yo ya había despertado, me miraron a la espera de una respuesta, no sabía que decirles, o si debía hacerlo, no tenía

Claro lo que había

Pasado, sentía peso en mis manos, mas junte y las sub un poco, de repente el libro se materializo en mis manos, estaba ahí, la salvación de Emma.

— ¿Cómo lograste que te lo diera? — Pregunto Josh— es imposible

—No puedo decir nada el respecto, tengo que salvar a Emma.

—No— dijo de pronto mi madre

—Estás loca— dijo Jamás más como una afirmación que como una pregunta.

—Tengo que hacer esto, sola, ella sabrá que estoy ahí, con el libro, no se preocupen estaré bien,

No quería seguir discutiendo así que me encamine al bosque, no sabía a donde ir, pero sí que Elizabeth me guiaría de alguna manera, continúe por el camino, llegue a un punto el cual no conocía, el camino finalizo en una cueva, no la había visto jamás, estaba oscura y helada, no sabía cómo crear luz, aunque no lo necesite, de un momento para otro, unas antorchas a los costados de esta se encendieron, casi como por arte de magia.

—Elizabeth...— sabía que era ella tratando de comunicarse con migo

Seguí caminando durante un par de horas más, aferrando el libro contra mi pecho, de repente las antorchas se apagaron y todo volvió a ser negro, supe entonces que estaba sola, este es el final del camino y pronto encontraría a Emma.

—Te estabas tardando— esa voz, tan familiar pero tan extraña a la vez, era ella, Catherina, estaba hay, no era la misma, bestia con una túnica toja y sus cabellos estaban enmarañados, su mirada no era la misma de siempre, denotaba maldad, esa no era mi amiga— ¿Tienes el libro?

—Dame primero a Emma.

—Que lista eres.

Entonces la vi, acostada en un rincón de aquella cueva sucia y repugnante, dormía, tenía que sacarla pronto de ahí.

—Quiero el libro y después puedes llevarte al hadita

— ¿Quién me asegura que no vas a atacarnos cuando te lo de?

—Te doy mi palabra— dijo con sarcasmo

—Desde cuando aquí tienes palabra

—Eso es hiriente— dijo ella— pero sabio, no te mataría en este lugar, no quiero asesinarte solo a ti, quiero a todos los Eternos en mis manos, aquí no vales nada.

Entonces le extendí el libro el cual ella recibió con gusto, tome a Emma quien se estaba recuperando de su sueño, sabía que el engaño no duraría mucho así que la tome de un brazo que lleve a mi hombro y Salí corriendo con ella a rastras, no podía escucharla gritar, mucho menos seguirnos, no sabía que pasaba ni que hacer, seguía muy oscuro. Emma estaba cada vez más consciente de lo que pasaba, comenzó a corren con migo y al final solo podemos escuchar nuestros pasos por la larga cueva oscura. Las antorchas volvieron a encenderse y supe que todo estaría bien, por ahora

SUSURROS DEL PASADO Donde viven las historias. Descúbrelo ahora