Era una noche vacía, no había más que un enorme deseo por volver a ver sus ojos dirigirse a los míos, sus manos sobre mí, demostrando con cada caricia el amor que nos tenemos uno al otro, es doloroso el pensar que aún queda tiempo para nuestro reencuentro, mi única fortaleza era el saber que estaba con vida y que en algún momento, por muy lejano que sea nos volveremos a ver, nuestras pobres y desoladas almas se reencontrarán para de nuevo ser felices tal y como debió ser siempre.
Todo en mi gritaba que fuera por él, pero no, aún queda cierta parte de humanidad en mi corazón y para esa mujer sería devastador que le arrebataran a su hijo. Dejaría que ella lo disfrutará unos años, después, al recuperar su memoria el volverá a mis brazos, nuestra vida será como siempre debió ser.
Me encontraba en la sala, tocando una hermosa melodía, la música, por años ha sido mi consuelo más preciado, aquel que nadie puede quitarme.
Yo no era la misma, o eso se decían en los pasillos, si, algunos me consideran cruel y fría, ya que es lo que siempre he demostrado desde que James murió, toda la felicidad que tenía en mi corazón se apagó y todo se fue junto con él, pero he escuchado comentarios a lo lejos, más bien rumores, todos estaban felices por el nacimiento de su brujo, pero hay una pequeña decepción al no haberlo traído con migo, muchos dudaban de mi fortaleza como bruja, pero lo único que quiero es que el viva lo que no pudo vivir gracias a mí, no se lo arrebataré no de nuevo.
Mi dama de compañía, Rose había muerto hace unas semanas, por lo tanto he tenido que conseguir otra, fue una pérdida muy grande, no es que ella fuese una gran compañía pero me conocía bien sabía que me gustaba o no, me molesta un poco el tener que soportar una aprendiz, es de verdad irritante.
Una joven chica, se posó frente a mis ojos, yo la miraba expectante, esperando la más mínima reacción ante mi mirada intimidante.
—Majestad— dijo haciendo una reverencia
— ¿cuál es tu nombre? — dije levantándome del banco del piano.
— Dayann mi señora— la chica no me miraba a los ojos en ningún momento, sabía que tenía miedo
-—lo primero y principal que tienes que entender. Todo lo que sabes de mí son sólo mitos, quiero una amiga no una esclava, la cual no se atreva a mirarme a los ojos.
La chica quedó paralizada con lo que le dije, me he sentido sola por años, no esperaba caerle bien, pero al menos quería sentirme acompañada de alguien.
Le Sonreí dulcemente al ver que levantaba la mirada, sus ojos color violeta me observaban con fascinación.
— ¿eres un hada? — pregunte
— si señora— dijo con cortesía
— no me digas señora, sé que ya casi tengo cien años pero no es para tanto.
Ella sonrió ante el cometario.
— tuve amigas hadas, ellas me entrenaron cuando no sabía ni como prender una luz.
— Natally y Emma, las hadas más poderosas que existen hoy en día—me sorprendió lo que dijo, lo decía con mucha seguridad, tenía entendido que nuestra historia es leyenda entre los habitantes de Darley.
— ¿Cómo lo sabes? — me apresure a decir.
— Emma es mi madre, y mi tía Natally me pidió que tomara él trabajó.
No lo podía creer, esto es algo que no se ve todos los días, al parecer ella notó mi expresión, debí imaginarlo, sus ojos son muy parecidos a los de su madre, al igual que su cabello.
— No las... He visto en años. — dije con melancolía
— ellas la extrañan mucho, pero mi tía tomó el trono y mi madre es su mano derecha, no pueden salir del reino. — dijo algo alegre
— Entiendo— es bastante triste no poder verlas, pero me consuela saber que están bien y que ahora son felices— me alegra tenerte aquí.
La nostalgia no me dejaba contener mis emociones, lágrimas caían sin control escurriéndose por mis coloradas mejillas.
Dayann había preparado mi cama y había pedido mi libro favorito, es su primer día ¿cómo es que sabe todo eso?, entonces recorre que Emma es su madre y todo cobro sentido.
Miraba aún aquella chica con pelo lardo y dorado, sus ondas llegaban hasta más abajo de su cintura, sin duda era una chica muy atractiva, aunque demasiado joven.
— ¿quieres cenar algo? — dije tomando mi libro y sentándome en la silla que estaba en la ventana.
— ¿puedo cenar con usted? — preguntó sorprendida
— claro que sí, eres la persona más cercana a la reina, sus beneficios debe tener— me bufe— además, antes de reina fui una chica, como tú.
Ella asintió y se retiró para traer la cena a mi cuarto.
Sería una espera larga pero no la sentiría demasiado, Dayann es una gran chica, tiene una personalidad similar a la de su madre, separare mi atención de aquel chico que tanto me traía loca por un momento. Aún hay peligros existentes en el mundo a la espera del mínimo descuido, no permitiría nunca que le hicieran daño.
Dayann abrió la puerta con dificultad, me levante y ayude a la joven con los platos y demás.
— permita me yo lo hago-—dijo ella, es demasiado testaruda.
— igual a tu madre
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Hola, aquí nuevo capítulo, es de los pocos que voy a escribir desde el punto de vista de Summer, los siguientes, la mayoría, serán sobre James.
Gracias por leer
Besos :*
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SUSURROS DEL PASADO
FantasyLa oscuridad reinará en la vida de esta joven chica, un mundo de dolor, mentiras secretos ocultos. Un final inesperado al igual que su principio. La única realidad aquí es la de la muerte, el único final seguro en este mundo colmado de miseria. La ú...
