Aidan.
Aidan Williams.
Ese chico realmente había llamado mi atención.
Cuando lo había visto en aquel bar, volviendo de la despedida un curso de verano que había decidido tomar, no lo podía haber visto bien, ya que la gorra negra que llevaba le tapaba casi la mitad de la cara. Pero ayer... ayer podía haberlo visto en todo su esplendor.
Aidan era completamente mi tipo.
De mi altura, de ojos pardos y cabello casi azabache. Con unas lindas pecas y constitución atlética, aunque sus músculos no se marcasen ni demasiado ni poquísimo, era mejor eso a que pareciese un adicto a la halterofilia.
Su carácter no es que fuera muy agradable pero, si los chicos tienen que conquistar a una chica con un carácter horrible, ¿por qué las chicas no pueden conquistar a los chicos con un carácter algo desagradable? No siempre un chico tiene que ser el que dirija la relación, el que de el primer paso, el que consuele o el que proteja. Las chicas también podemos dirigir, declararnos, consolarlos y protegerlos. Estamos en una gran época para la humanidad, así que creo que esos escepticismos sobre las relaciones sobran.
Aunque sobre todo, Aidan era mi tipo por una simple razón: tenía pinta de chico malo, al que no le importaba hacer sufrir a alguien. Y yo tenía pinta de muñeca remendada por causar sus propias heridas.
En sí, no era algo que me molestase mostrar, a mí siempre me había gustado que me hirieran. Y Aidan era el dolor perfecto para mí.
Aidan era mi tipo, porque por alguna extraña razón, cuanto más daño me causase alguien, más amor yo le brindaba.
Tirada en la cama con los brazos bajo la cabeza seguía analizando la situación, intentando dejar mis sentimientos -aún no declarados como tal- encontrados hacia Aidan.
Tenía que ir al baile mañana con el primo de la novia de mi mejor amigo, y él era un amigo de Dominik.
¿Casualidad? No lo creo.
¿Dominik, Aidan y los otros dos tenían algo preparado para mí? Por supuesto.
¿Qué yo también se la iba a jugar? Efectivamente.
Y, por último pero no menos importante, y regalándome un precioso problema más a mi espalda, aparecía por segunda vez en la lista Aidan. Y con la reaparición de Aidan, volví a lo mismo.
Aidan me atraía. A ver, no iba a negar que el chico que tenía una muy buena base; alto, moreno, de ojos hazel y unas lindas pecas. Pero yo no quería ser una de esas típicas chicas de telenovela que se enamoran del chico a los tres minutos de conocerlo. No iba a ser una de esas chicas que detienen el mundo, su mundo... por un chico.
Aunque, suponía que eso era lo que significa sentirse atraído por alguien. Sentir una afinidad física, pasional o amorosa hacia otra persona en poco tiempo. Porque -aunque yo aún no hubiese experimentado el amor de verdad en mi propia carne y sangre- sabía que amor y atracción eran como el blanco y el negro.
Porque amar significaba querer compartir toda tu vida con alguien.
Porque atraer significaba querer acercarse a un persona.
Porque después de todo amor no es Roma al revés.
— ¡ALESSIA BIRD COUNTRAY!
Me levanté tan rápido, que no supe cómo ni con qué, me golpeé en la parte baja del estómago, hice una mueca y presioné levemente con las yemas de mis dedos allí. Dolía como mil demonios.
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Tinta Peligrosa
Teen FictionFue como caerse en un precipicio sin fin. Una vez se halló allí metida, tan sólo rodeada de oscuridad, no se vio capaz de salir. Ella consideraba tener una vida normal antes de conocerle, una vida complicada, pero normal al fin y al cabo. Después ca...
