ZOE
Me apresuré en colocarme el abrigo negro junto a mis tacones del mismo color, dejando debajo del abrigo la lencería que él me había comprado para esta ocasión, como toda la ropa interior que uso para la misma, son mandadas por él exclusivamente.
Monté mi auto y empecé a conducir por las calles de New York, mientras más me perdía en lo verde del paisaje, más cerca de su casa me encontraba.
Nuestra relación es una relación normal de prometidos que se aman, de esos no hay dudas. Hace dos meses había descubierto las preferencias de tener sexo de mí prometido, también había descubierto que él las había hecho a un lado solo por mí.
A ver, me explico mejor; mí prometido es de esas personas que les gusta ││o le gustaba││ el sadomasoquismo, a mí nunca me ah gustado eso, pero ver su cara de satisfacción lo vale, él tampoco le gusta practicar eso conmigo pero quedamos que lo haríamos una vez al mes, como el día de hoy, hasta que el borrará por completo el sadomasoquismo de su vida.
Aparqué el auto en mí lugar de parqueo que tengo en su mansión, con una placa con mi nombre y las palabras debajo de este: Futura Sra.Vólkov. De vez en cuando tiene unas retorcidas ideas, pero me encantan y me hacen amarlo más. Es un lindo detalle.
Placa, aleja zorras. -Pensé.
Entré a la casa y saludé al personal que se encontraba en el camino, al llegar a la puerta de la habitación respiré hondo antes de entrar, esto no me agradaba para nada, pero quise hacerlo por él, por nosotros, hasta que se acostumbrara a tener relaciones sexuales convencionales y por nada del mundo extrañara esos gustos.
Entré tras respirar hondo varias veces y me quité el abrigo, me senté en la cama a esperarlo, mientras tanto, me recogí el cabello para hacerme una coleta alta, me miré en el espejo mientras me arreglaba.
La puerta se abrió dejándome verlo a través del espejo con unos pantalones jeans negros y una camisa blanca, arremangada hasta los codos.
Dejé de mirarme en el espejo, me levanté de la cama y me acerqué a él, nos quedamos mirándonos unos segundos que para mi fueron una eternidad hasta que él pasó su brazos alrededor de mi cintura y me atrajo hasta él para luego chocar nuestros labios en un beso, dejando decir a través de éste el amor que cada uno sentimos.
-¿Cómo has estado? -Sonreí. La última vez que hablamos fue por mensaje y eso hace solo 30 minutos.
-Estoy bien -Besé cortamente sus labios.
-¿Estás segura de esto? -Siempre preguntaba lo mismo antes de empezar.
-Si -Lo hacía por él, porque lo amo y quiero hacerlo hasta que se acostumbre a tener relaciones normales, sin nada de sadomasoquismo.
-Bien, ponte a cuatros en la cama, hoy seré suave - Hice lo que me pidió, dejando mi trasero expuesto hacia a él.
Un sonido sordo se escucho en la habitación, él me había dado un azote y mierda, sí que duele, pero no es nada comparado a lo que habíamos hecho antes. Recibí otro y mi cuerpo por inercia se hecho hacía adelante.
Escuché la cremallera de su pantalón ser bajada para luego sentir como la cama se hundía detrás de mí, de pronto sus dedos acariciaron la línea de mi cavidad vaginal desde arriba hacia abajo, un jadeo salió de mis labios con tan sólo sentir su tacto en mí.
Otro sonido sordo se hizo presente de nuevo en la habitación, sí, un azote. Acarició la parte para luego volver con otro. Azote. Azote. Para este punto, las mejillas de mi trasero me duelen, me arden, me escuecen.
La intensidad de las relaciones habían bajado, antes me amarraba con las manos enganchadas a un gancho, luego sólo lo hacía de los barrotes de la cama y ahora ya no me amarraba, sólo me dejaba en la cama, pero todavía debía decir las palabras: Amo o Señor, las cuales normalmente nunca usaba, ya que el dolor no me deja hablar
Su miembro entró bruscamente en mí, un gritico de dolor salió de mis labios, un Azote se hizo presenté y una lágrima salió de mis ojos por culpa del dolor que sentía mi trasero, la limpié de las sabanas para que no se diera cuenta de eso.
Seguía azotándome violentamente mientras me enterraba su pene una y otra vez, cada embestida es más fuerte que la otra. Me corrí mordiendo mi labio para no gritar y luego lo hizo él, llenándome de todo su semen.
Me dejé caer en el colchón mientras él trataba de colarme su camisa. Cuando lo logró, se puso sus pantalones y me tomo en sus brazos como un bebé, besó mi frente para luego salir de la habitación, me acurruqué en su pecho mientras mis ojos se cerraban del cansancio repentino que se había apoderado de mi cuerpo.

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Mr. Vólkov
Short StoryAlexey Vólkov y Zoy Bennet. Una historia un tanto...complicada. [PRIMER LIBRO Y SEGUNDO LIBRO INCLUIDO] Todos los derechos reservados. Código de registro: 1801035259352 Código de registro: 1801035259345 Esta totalmente prohibida la copia o adaptaci...