D o s

46K 2.1K 19
                                    

Me desperté sintiendo todo el cuerpo adolorido y sobre todo mi trasero, miré a mí alrededor y estábamos en su habitación, me dí la vuelta en la cama para mirarlo a él y estaba rendido, levanté mi mano para acariciar suavemente su pelo. Me gusta verlo dormir, parece un niño tierno, claro, quitando el niño y poniendo la palabra hombre en grande.

Intenté moverme, pero no lo lograba, dejé de acariciar su cabello, pero cuando retiré la mano él la volvió a tomar sujetándome de la muñeca.

—No te detengas —Sonreí.

—¿No se supone que estabas durmiendo? —Seguí acariciando su sedoso cabello.

—Hace como díez minutos que me desperté —Hizo una mueca con sus finos labios —¿Cómo estás? —Preguntó evidentemente preocupado.

—Estoy bien —Arrugué la nariz mientras mentía descaradamente a mí prometido.

—Mientes —Dijo sin ninguna duda en su voz.

—¿Por qué crees que miento? —Me hice la ofendida.

—Arrugas la nariz cuando lo haces y eso acabas de hacer.

—No es cierto, estoy bien. Ya verás —Me levanté de un salto de la cama y un quejido salió de mis labios sin poder evitarlo.

Se bajó de la cama y se acercó a mí con una preocupación reflejado en sus ojos.

—No entiendo porque sigues queriendo hacer eso —Me ayuda asentarme y muerdo mis labios para no hacer una mueca, se pasa los dedos por su pelo.

—¿No ves? ya hemos avanzado —Me recuesté en la cama como puedo.

—A ver, ¿cómo entenderás que a quién quiero es a ti?, te quiero a ti en mi cama, tener relaciones convencionales; Por ti haría lo que fuera y si eso incumbe dejar el sadomasoquismo, no lo pensaría dos veces ¿Cómo te hago entenderlo? —Tomó mi rostro entre sus grandes y cálidas manos que reconocería donde fuera.

No supe que decir solo me acerqué a él y besé sus labios. El no me correspondió y se apartó de mí.

—Iré por una pastilla para el dolor —Dijo quitando sus manos de mi rostro y caminando hacia la puerta.

Cerró la puerta tras él, dejándome ahí, en la cama sola. Él no lo ve pero yo si lo veo, hemos avanzado y no descansaré hasta que lleguemos al final de esto. Me dolería tener que casarme con alguien a quien no hago feliz en la cama por tener simplemente unos gustos distintos a los míos a lo que concierne al ámbito sexual.

La puerta volvió a ser abierta y él entró con un vaso de agua en una mano y en la otra con un plástico de color metal, me fijé y tenía puesto unos pantalones de pijama de franela, dejando su torso desnudo, mi vista se enfocó en el tatuaje que él se había hecho, ocupa la mitad del lado de su corazón junto con su hombro descendiendo por su brazo hasta llegar a su muñeca. Me miré y seguía con su camisa puesta y con unas bragas también.

Dejó la pastilla junto al vaso encima de la mesita de noche y volvió a su lugar en la cama. Sé que está enojado, pero simplemente no soportaría casarme con él sin saber que ya no desea esa vida.

Tomé la pastilla y me la introduje en la boca y dejé que el agua hiciera todo el esfuerzo, dejé el vaso de nuevo en su lugar, como pude me subí encima de él quedando a ahorcadas, el volteó la cara para otro lado.

—¿Estás enojado? —Pregunté y empecé a dejar besos alrededor de su cuello. No me respondió y una sonrisa se planto en mis labios, seguí dejando besos por el lado de su corazón ││donde se encontraba el tatuaje││, seguí subiendo hasta su hombro donde mordí suavemente y luego pasé mi lengua. —No te enojes conmigo, entiende que sólo quiero verte feliz —Seguí dejando besos por su cuello hasta llegar a su oreja y morderla.

—¿No entiendes que soy feliz contigo? —Dejé de besarle para mirarlo a los ojos.

—Eso lo entiendo bastante porque si no lo fueras, no estuviera aquí.

—Exacto, así que no entiendo porque te empeñas en seguir haciendo eso.

—¡Vamos!, no quiero que estés molesto conmigo por eso —Besé sus labios y no me respondió —Por lo menos dame un beso —Rocé nuestros labios y esta vez sí me respondió pero me mordió fuerte —¡No me muerdas! —Me quejé y el sonrió, besé su sonrisa, para luego acomodarme en su pecho.

Nos quedamos un momento así, él acariciando mi trasero, tratando de alivianar el dolor, pero solo conseguía excitarme con su ‹‹Masaje››.

Mr. VólkovDonde viven las historias. Descúbrelo ahora