--------------------------------- < Hace 3 días > ---------------------------------------------
Pasa el tiempo y Armin sigue creciendo en la etapa en la que todo ser humano quiere más información sobre las cosas, el deseo de vivir emociones, sentir cosas que nunca antes habían sentido, sufrir o adolecer los problemas de la vida familiar, el querer hacer lo que se le dé la gana en cometer muchos errores y locuras en la vida, esa etapa tiene un nombre y se llama adolescencia.
Para Armin la adolescencia no parece afectarle, él no piensa de la misma manera en que piensa muchos de sus compañeros, para él esa forma de pensar le parece muy inmadura, debido a que no siente no padece, no sufre, no busca en llamar la atención y no adolece. Como nada le afecta actúa correctamente sin ser irracional ni cometiendo errores que muchas harían, pareciera que fuera ¡casi perfecto!
Él llega a su casa después del colegio y a veces observa a su padre bebiendo en la sala, ve las botellas tiradas en el suelo y las recoge, entrando a la cocina observa a su madre llorando y gimiendo con algunos moretones en su muñeca, cualquier chico de su edad se enfadaría mucho o lloraría gritando "¡te odio!" a su padre por andar borracho en su casa y golpear a su madre, haría algo irracional motivado por el enfado y la tristeza. Pero Armin solo botas las botellas en el basurero de la cocina sin hacer ruido ignorando todo, dirigiéndose a su habitación y cerrando la puerta.
Su madre Cristina se da cuenta de la llegada de Armin cuando escucha cerrar la puerta, ella entrando a su cuarto lo observa a él haciendo su tarea tranquilamente en su escritorio, ella se acerca lentamente y se sienta a su lado le toca su hombro izquierdo, diciendo
—Hola hijito ¿Cómo te fue hoy?— expresa tiernamente con tristeza en su interior
—Bien madre—
—haaa... que bueno que te haya ido bien— se queda callada por casi un minuto y se levanta
—Ya vi como esta mi padre— comenta Armin escribiendo tranquilamente en su cuaderno
— ¿Cómo así?— se sienta Cistina, fingiendo estar extrañada
—No tienes por qué fingir, se claramente lo que pasa entre tú y él y de lo que te hace cuando esta borracho— responde una vez más sin verle a la cara, escribiendo apaciblemente la respuesta de su tarea
—Hijo yo no estoy fingiendo es que...e...— expresa nerviosa pensando en hallar alguna escusa
—Madre, no tienes por qué seguir sufriendo, has lo que creas que es conveniente para ti—lo interrumpe mirándolo a los ojos de su madre
Ha Cristina se le hace un nudo en su garganta, con sus ojos aguados, dice—Hijo yo hago lo que es conveniente para ti y nuestra familia y es... en que tú crezcas con la presencia de un padre genuino en tu vida—
—No entiendo... ¿por qué sigues sufriendo injustamente con el deseo de que yo tenga un padre en la casa?—vuelve a escribir su tarea
—Yo no espero que me entiendas pero sí en que aceptes mi decisión— lo detiene, tocándole la mano con la que él escribe
— ¿Por qué?— responde seco sin seguir entendiendo la emoción de su madre
—Porqué ¡te amo hijo!, mi único deseo en la vida es que sea feliz y vivas como alguien normal si eso implica tener que sacrificar mi felicidad, solo al verte a ti creciendo es lo único que me hace feliz—
Armin baja la mirada con un gesto muy pensativo, profiriendo—A veces no entiendo el amor ya que nunca lo he sentido, me parece tan profundo, extraño y a la vez algo tonto que intenciones tan obvias para buscar soluciones en la vida se vuelven imposible y eso me cuesta entender a veces—
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Sin Emociones
General FictionEn nuestra vida hemos experimentado diversas emociones como la alegría, la sorpresa, el temor y principalmente el amor. Esas sensaciones que dan color y sentido a la vida enriqueciendo el alma pero también experimentamos el dolor aquellos dolores qu...
