Cap.22

251 19 0
                                    

Eduardo aparca el coche en el lugar menos visible del parque. No se por donde coño se ha metido para poder entrar en él con el  coche. La verdad es que no he estado prestando atencion en todo él viaje. Solo pensaba en las mil maneras de matar al responsable de esto. Con él corazón latiendome a mil, me bajo del coche decidida a acabar con esto de una vez por todas. Miro a mi alrededor buscando a alguien, pero no me da tiempo ni a girar la cabeza cuando unos brazos me arrastran hacia la oscuridad.
Me despierto en la oscuridad. Un aire frío se cuela en mis huesos provocándome un escalofrío. Instintivamente me frotó los brazos con las manos y suelto un suspiro. No se donde leches estoy pero no me gusta nada. Dejo que mis ojos se acostumbren a la poca luz que entra, por lo que supongo, de la rendija de la puerta. Me apresuro a investigar la sala, con él fin de salir de ese congelador para humanos. La habitación esta desierta, por el olor se nota que hay humedades en las paredes, por lo que no es un sitio muy buen cuidado. En el suelo no hay ninguna especie objeto, silla, ni mesa. Me aproximo a la puerta comprobando que esta cerrada. Bufo mientras me dejo caer al suelo. No podría tener una muerte mas bonita no, tengo que morir congelada. Y ahora como me recordaran, ¿como la espía que se quedo cubito de hielo en una misión?
No me gusta como suena.
Lo sé, a mi tampoco.
Escucho un golpe al otro lado de la pared.

— ¡Auch! Tío ten cuidado - dice una voz reconocible.

— No tengo la culpa de que seáis tan chichinas - contesta otra voz.

— Dejar de discutir que soy yo quien esta aguantando a dos gordos como vosotros - dice una tercera.

Dejo salir una pequeña carcajada.

— ¿Qui-quien anda ahí? - grita asustado.

— ¡No, Dani no te muevas!

Se oye un estruendo por lo que me figuro que se habrán caído. Me empiezo a reír como una foca retrasada imaginandome la escena. Dios que pena que me lo haya perdido.
Concentrate.
Si, si, perdón.

— ¿Quien eres? - dice Jesus intentando que no le tiemble la voz por él miedo.

Carraspeo y pongo la peor voz de hombre que he oído en mi vida.

— Soy tu peor pesadilla, muajajaja.

— ¿Mi peor pesadilla?- dice Dani - o no, no puede ser...

— Nah, tranquilo si solo es Alison - dice Calum sin importancia.

Joder con él rubio, nos conocemos de hace nada y ya me reconoce hasta por la voz de camionera que pongo. La habitación de al lado se queda en silencio total.

— Espera... ¿Alison? ¡Alison! - gritan los chicos emocionados.

Después de ese grito de fangirl, se oye un golpe en la pared. Dios, no me digas que son tan tontos para...

— Og, mi cabeza - se queja Jesús.

Si, si que lo son. Suelto una carcajada, hasta en estas situaciones me hacen sonreír. Me siento con la espalda apoyada en la pared que me separa de mis amigos. Bueno dos de ellos enemigos, pero en el fondo les quiero muchísimo. Aunque nunca voy a reconocerlo, tengo un orgullo bastante grande. Nos quedamos en silencio durante un largo periodo de tiempo. Ninguno sabemos que decir,y mi mente solo piensa en las diferentes formas de sacarles de aquí, aunque me cueste la vida. Yo les he metido en esto, yo les sacaré.

— ¿Estais bien chicos? ¿Os han echo daño? - pregunto preocupada.

— Tranquila, estamos bien, solo un poco cansados pero nada mas - susurra Dani.

Me seco las lágrimas de los ojos al escucharle tan abatido.

—  ¿Habéis intentado escapar? ¿Que tenéis en la habitación?

— Si, pero al abrí la puerta... No se que es este lugar Alison, esta lleno de perros de caza y nada mas vernos han intentado atacarnos, menos mal que hemos sido rápidos y hemos cerrado la puerta si no hubiéramos sido comida para perros - dice esta vez Jesus - Hace tiempo que dejamos de oír sus ladridos, pero no nos fiamos de que no sigan ahi.

Asiento. Perros, en que lugar pueden tener perros de caza y que no puedan ser descubiertos... Empiezo a hacer un mapa en mi cabeza, pero él sonido de unos pasos hacen que preste toda mi atención a la puerta. No se si irán a la mía o la de los chicos, pero prefiero mil veces que sea a la mía. Mi plegaria no es escuchada u la puerta de los chicos se abre con un asqueroso chirrido.

— ¡Vamos, andando!

Mis músculos se tensan al escuchar él timbre de la voz de la persona, que intenta sacar a los chicos de la habitación, intenta porque ellos se niegan.

— ¿A donde nos llevabas?

— A hunti  - dice con tranquilidad sabiendo que no va a ser entendido.

La rabia me consume por dentro. Me acerco a la puerta y le propino una fuerte patada a la vieja cerradura. Los tornillos saltan y me dejan salir. A prieto los puños para no ponerme a dar ostias a diestro y siniestro e intento regular mi respiración.

— No te atrevas a tocarles ni un pelo, traidor.

-----------------

Buenas chicas perdonarme lo tardar tanto pero es que estoy muy liada. Un beso, comentar y votar


Spy, defendiendo a dos idiotasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora