Querido diario XI

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Severus la observó dormir y miró la caja de bombones y las rosas que le había comprado. Era San Valentín y tenía una idea (soy mala persona, os voy a dejar con las ganas hasta mañana)pero no quería despertarla todavía. Le encantaba verla dormir. Parecía frágil aunque en realidad fuese fuerte y no necesitase que nadie la defendiera. La quería muchísimo y estaba muy agradecido por lo que había echo por él durante aquellos años. Recordó como había sido su vida hasta que apareció ella. Entró en su vida como cuando una casa que lleva años sin recibir el calor humano, se llena de pronto de gritos de niños y vuelve a la vida. Recordó como se había puesto aquella vez cuando la había visto besando a Weasley y aquella vez que la había dejado plantado, aunque luego se había enterado de que no había sido porque no tuviese interés en él, sino porque su padre estaba enfermo. Si, habían pasado malos momentos y habían sufrido crisis, como todos los matrimonios, pero siempre habían estado el uno para el otro en los peores momentos y habían salido de los problemas fortalecidos; y eran felices juntos. Se imaginaba el resto de su vida junto a ella; no podía imaginársela de otra manera. 


La gente cambiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora