Las semanas pasaban y Harry no despertaba. Ginny no abandonaba a su novio y llevaba cinco días sin moverse del hospital. La señora Weasley intentaba razonar con su hija pequeña, pero no había manera de que la pelirroja se separase de la cama donde yacía Harry. Hermione y Severus se habían trasladado al sur de Inglaterra nada más finalizar el curso, y no habían vuelto. Severus temía la reacción de Los Weasley, de Sirius, de todos si la chica aparecía en el hospital.
Él no sabía si volver en Septiembre, pero tenía tiempo de sobra para pensarlo. La observó dormir. Era tan perfecta...y tan frágil a la vez. Una llamada turbó la calma. Severus corrió a coger el teléfono antes de que el ruido despertarse a Hermione. Era Albus. Harry seguía sin despertar, y tampoco había experimentado mejoras. Solo un milagro podría salvarlo. Necesitarán mucha suerte. Severus colgó el teléfono, pensativo. A lo mejor llevando a Mione. Pero a lo mejor no era buena idea. Ya lo hablaría con ella cuando despertase. –Sev- Se había despertado. –Mione- Se acercó a la cama y la besó suavemente. –Te quiero, te quiero- Hermione sonrió. –Harry, ¿está bien?- Severus apartó la mirada. –Bueno, ni sí ni no. Quieren que vayas a verlo- La morena suspiró. No podría mirar a los ojos a los Weasley, a Sirius, a Bella, a Albus... -No se...- Severus la abrazó y la meció mientras ella empezaba a llorar. Harry llevaba dos, casi tres meses así. –Mira, ya sé. Nos quedamos aquí una semana más, hasta que pase tu cumpleaños, y luego volvemos a Londres, ¿vale?- Hermione aceptó. Eso no era lo único que le preocupaba, pero no quería asustar a Sev. Seguro que la regla le bajaba mañana.
La mañana siguiente amaneció nublada. La chica fue al baño. Pues nada, la regla no le acababa de bajar. Ya se le había retrasado dos semanas y se estaba empezando a preocupar seriamente. Decidió ir a la farmacia a por un test de embarazo. *Una media hora después* un grito resonó en la habitación. Severus acudió al baño. Hermione estaba vomitando en el váter. Se agachó y le besó la frente. -¿Mione? Ella se giró. –Severus... creo que vamos a ser padres- el aludido se quedó donde estaba sin moverse. Se recompuso un poco de la sorpresa inicial y ayudó a Hermione a levantarse. –Eso... eso es fantástico, amor. Ser padres es lo mejor que podía pasarnos- La morena sonrió. Severus la ayudó a acostarse en la cama, y cuando ella se hubo dormido, llamó a Albus. Hablaron un rato y acordaron llevar a Hermione a Londres.
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La gente cambia
FanfictionLa batalla de Hogwarts ha terminado. Voldemort está muerto, Severus vive y necesita dejar atras el pasado, y para ello cuenta con la inesperada ayuda de la chica del trio de oro.
