Querido diario VIII

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Severus jugó un rato con Eileen ante la atenta mirada de Hermione, quien estaba en el sofá tapada con una manta- Me he cansado- dijo la niña, dejando las muñecas y yendo al sofá con su madre- Hola pequeña- Hermione la abrazó; Severus miró la escena sonriendo- tengo hambre- miró a Hermione- me apetece tarta- Eileen la apoyó dando palmas- iré a por tarta- Las besó en la frente y salió. Fuera nevaba y hacía frío, por lo que el hombre se subió más el abrigo y se puso mejor la bufanda. Fue a la confitería que había en el pueblo y compró una tarta y bombones. Pagó y salió. Volvió a casa y se encontró con que ambas estaban dormidas; así que encendió el fuego y las tapó bien. Miró el diario de Hermione que estaba sobre la mesa; lo cogió y se sentó en el sofá, tapándose también con la manta, aunque no llegó a abrirlo, ya que en ese momento picaron a la puerta. 

Era Remus. Severus le miró- ¿Te puedo pedir un favor?- El hombre lobo le miró- Quiero darle una sorpresa a mi mujer, pero no se cual-  Se miraron un momento- Pasa- Remus entró y pasaron a la cocina, donde Severus le sirvió un café- ¿Tienes alguna idea?- El slytherin negó con la cabeza- Si se me ocurre algo te llamo- Siguieron hablando un rato más y finalmente Remus se fue, dejando a Severus solo en la cocina, pensativo. Por un momento, al ver a Remus en la puerta, pidiéndole consejo, recordó los años que había pasado en el colegio y algo en su interior le dijo que le diese con la puerta en las narices; pero había cambiado y ahora era feliz, tenía esposa e hijos y no quería ponerse a la altura de los que una vez le hicieron daño.

Querido diario:

Hoy he estado sola en clase, Alexia no ha venido, y se han vuelto a meter conmigo. Cuando he vuelto a casa me he puesto a llorar, no le he podido evitar. No tengo ganas de escribir, y encima sigo sin saber de Alexia. Espero que esté bien...

Herms.

La gente cambiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora