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¿Cómo le dices adiós a la vida que has llevado durante diecisiete años? Supongo que no hay una forma de hacerlo. Sólo te vas. Te alejas de lo que sabes, de lo que has vivido. Entonces, te vas.

Estaba teniendo el último almuerzo con mis amigos. Amy, mi mejor amiga desde hace tanto tiempo. Dylan, que se volvió mi amigo hace no mucho tiempo. Pero que después de todo era mi amigo. Alex. Alex, que no es sólo mi amigo. Es mi amigo, y el chico al que quiero demasiado. No se lo digo muy a menudo. No es mi estilo, pero él sabe que lo quiero. Y creo que él me quiere.

Amy, al regresar de su viaje nos propuso que almorzasemos una última vez juntos en el McDonald's de la ciudad. Será la última vez en mucho tiempo que estaremos así, juntos. Yo me iré en tres días. Tres días.

- Chicos, sin duda debemos vernos luego. Vacaciones, un fin de semana libre. ¡No sé! - exclamó Amy. Ella tenía la esperanza de volvernos a ver. Quizás yo la volvería a ver. Ella se quedaría acá, después de todo. A Dylan, no creo volverlo al ver. Al igual que a Alex. Y eso me causa una leve depresión que trato de manejar. ¿Por qué? Pues porque no quiero deprimirme.

- Claro Amy. Nos juntaremos. - dijo Alex. - Pero supongo que querrás ver más a Dylan que a mi.

- Obviamente. - aclaró Amy haciendo una expresión pícara. - Además, no seas bobo. Estás con Blue Emily.

Eso es otra cosa. No soy novia de Alex ni nada por el estilo. Él no me ha preguntado nada. No le veo el caso de todas maneras. No volveremos a vernos, a menos que el destino así lo quiera.

Pasamos horas allí. Comiendo, bromeando, riendo de todas las cosas que hicimos y haremos. Luego regresé a casa y dormí. Al día siguiente, tenía acordado con Alex llegar a su casa. Pasé la mañana intentando no pensar en lo inevitable. Pero en mi mente sólo se mantenía una cosa: ¿cómo podré despedirme de Alex?

Deseo desde lo más profundo de mi alma que estos días pasen lentamente. Que no se acaben. Esto es como un reloj de arena. Para este punto, solo quedan tres granos por caer e intento ignorar eso. Mas no puedo. No puedo ignorar el hecho de que finalmente algo me saldría bien pero el maldito destino no me lo permitió.

Pero eso es sólo un colapso. Luego puede calmarme y hacer como si nada hubiera pasado. Eso hago ahora. Camino hacia la casa de Alex a sentarnos en su jardín trasero para charlar. Como siempre.

Toqué el timbre y Alex abrió en unos segundos.

Nos saludamos, como es lógico y pasamos al jardín trasero. Ahí hablamos de muchas cosas. Qué haríamos luego de irnos de acá, como sería la vida independiente y cosas por el estilo. Entonces, una duda vino a mí y no me la callé. Después de todo, era ahora o nunca que podría resolverla.

- Alex...

- ¿Qué pasa Blue? - dijo el volteando y su vista de las nubes del cielo hacia mí.

- ¿Recuerdas tu lista, no es así? - pregunté eso, aunque creo que es casi seguro que la recuerda.

- Claro que la recuerdo. - comentó sonriendo. Gracias a esa lista de antes de morir nos besamos, y pasaron las cosas que pasaron.

- ¿Recuerdas que cuando me la enseñaste la primera vez, tachaste un punto para que no lo viera?

- Ah. Así que es eso. - rió. Rió con esa risa tan encantadora.

- Sí. Créeme que la curiosidad me mata. ¿Qué decía?

- Bueno. Te diré, sólo porque moriría si tú mueres. Y no quiero morir, Blue. - comentó dejando un silencio matador entre su comentario y su respuesta. El amo del suspenso. - No decía nada interesante. Sólo decía: ir al baile de graduación con una chica linda.

Antes De Morir (Completa) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora