No corregí errores ortográficos.
- Necesito curarte - Le dijo después de que lo escucho tranquilo, él asintió.
Tomó nuevamente las pinsas y comenzó a quitarle el vidrio, por ultimo con una gasa y agua oxigenada limpio la sangre seca y bendo.
- Mi madre falleció - Estaban en el sofá - Él la miro sorprendido y la abrazo.
- Lo siento mucho, amor. ¿Cuando sucedió?
- Hace cuatro meses, yo iba a decírtelo cuando hablaras.
- No hubo comunicación con nadie, estuvimos en una zona en Afganistán que era de lo peor, cada noche me escabullia para buscar un poco de señal pero te juro que nunca encontré.
- No tienes que jurar nada, te creo - Dawson paso el dorso de su mano por su mejilla y ella cerró los ojos por el acto - ¿Quieres algo de comer? - Asintió muy sin ganas.
Ella se puso de pie y camino a la cocina, tomó pan y sacó jamón y todas esas cosas que se le ponen a un sándwich.
Un escalofrío la recorrió cuando lo sintió tras de ella, puso las manos en sus caderas y la pego más a su hinchada y dura erección, Charlie se mordió el labio. Una idea cruzó por su mente, negó en su cerebro pero tenía curiosidad por hacerlo.
Se dio la vuelta y lo comenzó a besar, él la devoraba como si nunca lo hubiera hecho, su olor, su sabor, todo era tal como lo recordaba, como lo adoraba todas las noches, mordió con rudeza su labio inferior haciéndola gemir, eso lo encendió más. Ella colocó sus manos en su pecho y las fue deslizando hasta llegar a el botón de su pantalón, bajo el cierre y lo desabrocho, metió la mano entre el boxer y acarició su miembro, el gruño y la beso con más intensidad, con manos inexpertas lo sacó y lo acarició por un momento pensando bien si lo quería hacer, mandó al demonio las voces que le decían que no y se arrodilló frente a él, Dawson la miraba expectante, la lujuria aumentó más en sus ojos azules tornandolos casi de un azul oscuro, ella tomó su pene con una mano lo acercó sus labios, metió sólo un poco, tenía un sabor raro pero no desagradable, lo metió un poco más y lo acarició con su lengua.
- Charlotte, maldición, sigue así nena - Gimio casi gruñendo, los movimientos que hacia con su boca eran majestuosos, puso una mano en la cabeza de ella y metió más adentro su pene, él embestida su boca como si su vida dependiera de ello, se detuvo cuando sintió que se correría en su boca, la puso de pie con un movimiento y la beso intensa y ferozmente.
La levantó y la sentó en la mesa, amo esa bendita mesa, era la altura perfecta, le arrancó los pantalones junto con sus bragas y la embistió sin previó aviso, solto un pequeño gritó por sentirlo entrar tan salvajemente, la abrazo con tanta fuerza mientras entraba y salía de ella.
- No sabes cuanto te amo - Le dijo antes de besarla, ella le encajó la uñas en la espalda cuando sintio aquel hermoso orgasmo, él ahogó sus propios gemidos en el hueco del cuello de su novia - ¿Quieres ir a la cama? - Le preguntó después de unos minutos mientras se recomponian, ella asintió casi a dormilada.
La tumbó arriba de su pecho y la vio dormirse tan tranquila, se sentía completa cuando lo tenía a su lado. La observó por una hora, estaba relajada, sintió que el sueño lo vencía, la puso aun lado y con mucho cuidado se puso de pie, no quería dormirse, mejor dicho no podía, cerrar los ojos para él se había vuelto una tortura, se dio una rápida ducha y cuando estuvo vestido se sentó en el sofá a ver un poco de televisión. Pasaba de canal por canal, nada de lo que había le entretenía, se decidió por un programa que había visto hace tiempo, el precio de la historia, o algo asi, se recosto poniendo la cabeza en el brazo del sofá.
Recuerdos de hace unos meses perturbaron su mente.
- Sargento Cole - Dijo un hombre mayor portando su uniforme con varias insignias, se puso de pie en aquella oficina improvisada y saludo.
- Mayor - Dijo Dawson con voz firme.
- Sabe usted lo que esta pasando al oriente de este estado, ¿no es así?
- Si señor - Lo seguía con la mirada, lo rondaba, parecía un animal apuntó de atacar.
- El general O'connor, a dado la orden de que su tropa y usted sean mandados a detener el abuso que esta cometiendo Racing Mohamed.
- ¿Cuando partiremos? - El hombre al fin se detuvo frente a él con una sonrisa burlona.
- En treinta minutos - Dawson fruncio el entrecejo.
- Mi tropa y yo no estamos preparados, todos sabemos que ese pueblo está infestado de terroristas...
- ¿Se está negando ante una orden? - Cuestionó el hombre.
- No, señor, pero no pienso llevar a mis hombre al matadero sin estar preparados para enfrentarnos a tan gran magnitud, pido dos días de prórroga para tener todo listo - El anciano negó.
- Su tiempo se está agotando, cuenta con veinticuatro minutos para decirle a su tropa, empacar sus cosas e irse - Quería gritarle unas cuántas cosas a ese viejo infeliz, no tenía ni tiempo de avisar a Charlie y decirle que tal vez no se podría comunicar con ella por un largo tiempo. Saludo al hombre y sin decir media palabra salio.
Se despertó bañado en sudor, no sabía cuanto tiempo se habia quedado dormido, se sento rápidamente y paso las manos por su cara con desesperación, se sentía frustrado por no poder sacar aquellas imágenes de su cabeza.
- ¿Dawson? - Escucho la suave voz de ella y todo lo que sentía desapareció, ahora estaba en casa, junto a ella, eso era lo que importaba, se puso de pie y camino hasta la habitacion, abrió la puerta con cuidado y la vio sentada en la cama poniéndose un short - ¿Dónde estabas? - Preguntó.
- Fui al sofá a ver un poco de televisión, ¿Vamos a cenar? - Ella asintió con una sonrisa.
Después de cenar se subieron al auto, se quedaron en silencio por un rato.
- ¿Quieres ir al cine? - Dijo el prendiendo el auto.
- Si, esta bien.
Vieron una película de acción y comedia, se rieron y por primera vez en meses él se olvidó por un rato de todo aquello, la observó reírse, era para sus ojos la perfección hecha mujer, varias veces se preguntó cuanto la amaba, pensó que el amor que sentía por ella tenía medida, pero estaba equivocado, para él era su vida completa, si alguna vez ella no estuviera él probablemente se daría un tiro, o lo que sea con tal de no estar sin ella.
- Vamos a dormir - Le susurro en el oído, sintió como su piel se erizaba, lo provocó en menos de tres segundos.
- Lo menos que quiero ahora es dormir - La tomó por la nuca y comenzó con un beso suave, ahora no tenía prisas, tenían toda la noche para disfrutarse el uno al otro.
Aquí otro capitulito más, espero que les haya gustado.
Poco a poco sabrán que es lo que vive Dawson en la guerra.
Una preguntita, ¿Qué nombre se les ocurre para este par? Junten los nombres y díganme sus ideas.
Comenten si les gustó el capítulo.
Bye.
