Los barcos de pescadores han salido temprano esa mañana.
El sol brilla en el cielo y el mar está en calma.
Todo parece indicar que será un gran día de pesca.
Las redes de los grandes pesqueros han sido lanzadas al agua, mientras que los pequeños veleros de pesca prefieren el método tradicional.
Al fondo, de repente, aparece la silueta de un gran barco, un bajel de imponente envergadura. Las velas extendidas de un intenso rojo fuego parecen un incendio en el horizonte. No lleva bandera alguna, lo que es de gran sospecha y alerta a los pescadores.
El barco les ha visto, de repente extiende una bandera con una calavera roja deformada en forma de estrella sobre un fondo negro. Desde esa distancia no se lee el nombre del navío escrito en su casco, pero los pescadores no necesitan verlo para saber que es un barco pirata.
Alguien da la alarma y rápidamente todos recogen sus redes y cañas, dispuestos a llegar al puerto antes de que los piratas les den alcance. Pero no son lo suficientemente rápidos, no todos conseguirán ponerse a salvo a tiempo.
***
Ana pasea por el jardín de su casa con su amigo Daniel. Se conocen desde niños y él es su mejor amigo y confidente. En realidad, ella no tiene muchos mas amigos, prefiere pasar el día conversando con un aprendiz de pescador que con las chicas de buena familia de la ciudad.
-Uno de los barcos pesqueros volcó con las prisas. Por suerte sus ocupantes fueron rescatados a tiempo –le explica él mientras caminan-, de momento no habrá más salidas hasta que se marchen, será una campaña de pesca terrible.
-Oh, lo siento Dani. Ya sabes que puedes recurrir a nuestra familia cuando quieras.
-Gracias Ana. Por cierto –cambia de tema-, ¿qué tal fue la fiesta de anoche?
La muchacha se detiene un momento, extiende la mano y le muestra el brillante anillo.
-Es precioso -comenta él sincero-. Entonces, ¿te lo ha pedido?
-Sí, en el baile. Fue..., raro.
-¿Raro?
-Sí, no sé cómo definirlo... Me llevó a la terraza y allí me lo pidió. Intentó improvisar un discurso, pero sonaba bastante falso. Al final simplemente me dio el anillo sin mucha más ceremonia. Supongo que era mejor así. Ya sabes que era pura formalidad. Pero se esforzó un poco por intentar hacerlo más..., realista, natural. Eso hay que valorarlo.
-Supongo que eso es un punto a su favor, ¿no? - comenta Daniel volviendo a retornar el paseo.
-No sé..., es un conde, seguramente irá en su educación.
Él sonríe, ser cortés no es el punto fuerte del hijo del conde, precisamente. Ambos lo saben, pero es de agradecer que se esfuerce en corregirlo.
- ¿Y qué opinará de nuestra amistad? -pregunta, aunque sabe la respuesta.
-Pues a mí me da igual lo que opine, yo no soy una condesa, puedo codearme con un simple pescador –responde Ana rompiendo a reír. Daniel también se ríe.
Un reloj da la hora, la comida ya debe estar lista.
-Debería volver ya a casa, nos veremos pronto –se despide él.
-Nos veremos pronto, suerte con ese barco pirata –le despide ella.
-Gracias Ana, la necesitaremos.
***
Ana cuenta a sus padres lo que ha pasado con los piratas mientras comen.
Daniel no solo es su amigo, sino también un buen informante para estar al pendiente de todo lo que sucede en el puerto.
Ahora su padre sabe que no poda sacar sus barcos del puerto, ni acercar a la costa los que estén de camino, mientras los piratas sigan por la zona.
-¿Entonces has dicho que era "La estrella de Fuego"? -pregunta Peter con tono preocupado.
-Sí. Dani está seguro de ello. Es un barco muy característico, no cabe ninguna duda.
-Eso es gravísimo Ana. Por lo pronto será mejor que no salgas de casa sola. Esta misma tarde avisaré a mis barcos de que se suspende cualquier operación de entrada o salida del puerto. Espero que no sea tarde para salvar los cargamentos.
-Pero papá, ¿realmente es necesario? ¡Están en alta mar! -declara Ana irritada.
-Nunca te fíes de los piratas, saquear es lo que más les gusta. Cerca de aquí hay calas donde desembarcar sin ser visto. Además, también son conocidos por secuestrar mujeres para sus caprichos.
-Pero... -intenta protestar ella. Considera que eso último es un simple cliché sin fundamento. ¿Cuántas veces se han encontrado ellos con un pirata de verdad? Es cierto que algún barco de su padre ha sido atacado en alta mar alguna vez, y también los de algunos conocidos, pero nunca han oído de mujeres secuestradas, sin embargo, todo el mundo considera que son capaces de ello.
-Cariño, sé que eres valiente, pero haz caso a tu padre, es por tu bien –interviene su madre sin perder la calma en la voz.
Ana mira a su abuela. La mujer parece indiferente ante la noticia, como si aquello no fuese con ella, pero disimuladamente asiente con la cabeza. Ana decide ceder.
-Está bien, no saldré sola de casa. Tampoco tengo muchos sitios a donde ir... -se queja en un susurro.
-Gracias por entenderlo, no creo que estén mucho por aquí -la anima su madre.
-Eso espero –suspira ella bebiendo un sorbo de su copa de vino.
Que poco sabe lo que va a cambiar su vida en muy poco tiempo.
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La Rosa Blanca
Ficção AdolescenteAna y Nicolás son más parecidos de lo que ellos creen. A ambos les une un mismo sueño: poder ser ellos mismos y elejir su propio destino. Acompañales en sus aventuras en esta historia de piratas y secretos familiares, tesoros enterrados y amores se...
