-¿Annie?- susurra Finnick entrando al cuarto que comparto con Susan.
Sí, comparto cuarto con Susan. Creo que ninguna de las dos podría dormir sin la otra ahora. Claro que yo no duermo, pero al menos me tranquilizo. Finnick no está en las noches, así que ninguno la pasa mal.
Cuando escucho que Finnick abre la puerta, cierro los ojos para fingir que duermo. Cuando me sacude pretendo despertarme sorprendida.
-Sé que no has dormido- susurra para no despertar a Susan.
-Me conoces bien- sonrío.
-Ven, hablemos un momento.
Me levanto con cuidado para que Susan siga durmiendo y salgo con Finnick. Una vez fuera del cuarto, me doy cuenta que todavía no hay luz.
-¿Como qué hora es?- pregunto.
-Son las cuatro y algo- me guiña el ojo.
-¿Las cuatro?
-Igual no ibas a dormir- me besa la frente.
-¿Pero qué pasa si Susan despierta?
-No va a despertar.
-Finnick...
-Vamos, Annie, ella dormirá bien.
-No lo sé...
-Bueno, si es tan importante para ti.
-Gracias por entenderlo- digo volteándome- La verdad es que ¡Ah! ¿Qué haces?
Finnick me carga en sus brazos con mucha facilidad y comienza a caminar en dirección al ascensor.
-¿Qué estás haciendo?- pregunto.
-Te estoy raptando- me besa la frente.
-¡Finnick!- me quejo, pero ya estoy dentro del ascensor- ¿Ya me puedes dejar en el piso?
-No, saldremos a la azotea como si nos hubiésemos casado.
-¿Primero me raptas y ahora te quieres casar conmigo?
-Yo siempre me he querido casar contigo- sonríe.
Le daría un beso, pero estoy tirada en sus brazos como una vaca. Se abre la puerta del ascensor y salimos a la azotea.
-¿Cuenta como síndrome de Estocolmo si estaba enamorada de ti antes de que me raptes?
-No sé qué es el síndrome de Estocolmo, pero siempre supe que estabas enamorada de mí- me guiña un ojo.
-¿Ah sí? Yo no soy la que te buscaba en la joyería- le recuerdo.
-Tal vez haya hecho un pequeño trato con Susan respecto a eso.
-Nunca me contó nada ¿Ya me vas a dejar en el piso?
-A sus órdenes, doncella.
Se arrodilla y me deja literalmente en el piso. Tirada. Yo me refería a déjame parada en el piso, pero, al tratarse de Finnick, era obvio que iba a buscar una manera de molestarme.
-¡Hey!- digo extendiéndole la mano para que me ayude a poner de pie.
-¿Se te ofrece algo?
-¿Tú crees?- sacudo la mano que tengo extendida.
Finnick se agacha a tomarla, pero en lugar de pararme, lo jalo para que él también quede tirado en el piso como yo.
-¡Eso es trampa!- grita.
-Tú me raptaste, tengo derecho a defenderme.
Me paro sola y dejo a Finnick en el piso.
-Podías dormir, pero no, tú vienes a molestar.
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Annie Cresta: Vida después de Vencedora
FanfictionMi nombre es Annie Cresta. Soy vencedora de los Septuagésimos Juegos del Hambre. Estoy viva, estoy a salvo. Finnick está a salvo y me va a cuidar y yo lo voy a cuidar a él. Los doctores me quieren volver loca en el Capitolio, estoy segura. Tengo q...
