Tras unos minutos de camino, llegué al honorable y entretenido instituto West (nótese la ironía). Cuando fui a empujar la puerta, alguien se me adelantó abriéndola hacia fuera con fuerza, haciendo que esta se estampará contra mi nariz. Caí al suelo, y al llevar mis dedos a mi nariz por el dolor, note un líquido salir de las mismas. Así que, sí, había empezado a sangrar.
-Vaya, vaya, si es nuestra pequeña Claire. ¿Acaso no viste que iba a salir yo estúpida?. – la voz de Ámbar me hizo sentir escalofríos. Levante mi vista y una sonrisa egocéntrica estaba plasmada en los labios de esta y su séquito de arpías.
Tras el incidente, se fueron no sin antes patear mis cosas a un lado para seguir su camino. Traté de contener la sangre apretando mi nariz mientras recogía mis cosas, cuando de repente escuché una voz totalmente desconocida por mi.
-¿Estas bien?. – me gire en búsqueda del dueño de aquella grave, pero a la vez cálida voz. Unos ojos marrones claros, pero a la vez profundos, conectaron con el negro de los míos; no se cuanto tiempo estuvimos así, pero decidí ignorar su pregunta, terminé de recoger mis cosas y me gire dispuesta a entrar en el edificio. Sin embargo, algo me detuvo, más bien alguien, mis dedos notaron el cosquilleo de una mano que los sostenía.
- ¡Hey!, oye te estoy hablando a ti, ¿estas bien?, ¿necesitas ayuda? La verdad que fue un duro golpe, lo vi todo desde lejos.- Nuevamente me voltee hacia aquel chico que me preguntaba con tanta insistencia. ¿En serio se preocupaba?, ¿Realmente que era lo que quería? Eran las preguntas que rondaban mi cabeza mientras lo observaba.
– Sí, estoy bien, y no, necesito tu ayuda, pero gracias. – Me atreví a decir y este solo asintió, así que aproveché para zafarme de su agarre y retomar mi camino hacia la enfermería.
La enfermera coloca unos tapones en mi nariz y me obliga a recostarme hasta que dejase de sangrar. A la cabeza me vienen aquellos marrones ojos, ¿quién era aquel chico? Nunca lo había visto por los pasillos, o quizás nunca había notado su presencia, más que nada porque trató de mantenerme invisible ante todos.
El resto del día transcurre normal y cuando llega la hora del almuerzo, como todos los días voy a mi pequeño escondite. Almuerzo, y coloco mis cascos en mis oídos, reproduzco too sad to cry de Sasha Alex Sloan y me dejó llevar por las letras de la canción. Cierro mis ojos, respiro hondo y todo cada vez se hace un poco más oscuro; lo de esta mañana, no era nada, comparado a con lo que estoy acostumbrada, eso fue soportable.
Flashback, hace 2 años.
Sola en el patio del instituto, me dedicaba a observar a todos los alumnos. Ya habían pasado unos meses desde que llegué nueva aquí, pero siempre sentía los ojos penetrantes y curiosos de la gente, tratando de averiguar quién era realmente.
Un grupo de chicas se acercaron a mi, y rápidamente mi corazón se apresuró, nunca nadie se había acercado a mi en lo que llevaba aquí.
– A quién tenemos aquí,
si es la nueva. – Iba presentarme amablemente cuando las próximas palabras de la pelirroja me frenaron en seco.
– Nos hemos acercado a preguntarte si has pensado en hacer dieta y hacerte un arreglo al completo, porque chiquita, menudo look nos llevas. – Avergonzada agache mi cabeza. Realmente tenía razón, o eso creí, iba vestida con unos jeans negros, y una camisa lila, con unas botas marrones; mi pelo estaba recogido de malas maneras en un moño bajo, y en mi cara al contrario que aquellas chicas, no había ni una gota de maquillaje que cubriera todas las imperfecciones.
– Podría recomendarte algunas cremas para semejantes granos, oh y también darte consejos de belleza. – dijo cínicamente, y sus amigas sin poder aguantar más estallaron en risas.
Sin más preámbulos salí corriendo entre lágrimas, y a lo lejos aún se escuchaban sus risas. Corrí y corrí, sin detenerme, y sin saber hacia dónde me dirigía. Sin darme cuenta, llegué a la parte de atrás del instituto y frente a mis ojos apareció un pequeño bosque, me adentre en el y al correr sin mirar, tropecé con una rama y caí al suelo. No me levanté, ni siquiera hice el amago de hacerlo, me quedé ahí, llorando, y golpeando con mis puños la grama.
Fin flashback
Así fue como descubrí este lugar. Desde entonces siempre he venido aquí para evitar situaciones como aquella. Por un tiempo pensé que fueron insignificantes comentarios de unas niñas con aires de superiores, pero con el paso de los días, los meses… aquella pequeña idea inocente se convirtió en todo lo contrario. Cada día en clase, más y más comentarios y burlas llegaban a mis oídos, hasta que un día, el supuesto chico de mis sueños, Adrián salió en mi defensa, pero ya saben ustedes porque lo hizo, para convertirme en la burla total de todo el curso.
El no tener a mis padres, hizo mucho más difícil sobrellevar aquella situación. No tenía a nadie a quien acudir, así que me lo fui guardando y tragando todo. Menudo error, pues de apoco aquello me fue matando y rompiéndome por dentro.
Abrí lentamente mis ojos, y unas pequeñas lágrimas habían salido de mis ojos sin darme cuenta. Rápidamente las limpié y me levanté para regresar a clase.
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Inseguridades
RomanceLas palabras son como cuchillos que cuando penetran en lo más profundo, te dejan heridas de muerte. No hablo de muerte física, sino espiritual, pues sientes que todo tu interior se desvanece sumiendose en una profunda oscuridad. Perdí aquello que al...
