Despierto en el hospital. No recuerdo nada. ¿Qué pasó?
Por un momento, recuerdo lo del bebe. Pero sólo espero que haya sido un mal sueño. Qué me caí de la cama y ahora estoy aquí. Pero, ¿a que persona se lo llevan a un hospital luego de caerse de la cama?
Mis padres entran. Una sensación de culpa me llega. Algo no está bien. Sus caras muestras... ¿Tristeza? ¿Decepción?
-Ariana...-
-¿Si?-.
-Te vas-.
¿Me voy?
-¿Qué?-. Digo luego de unos segundos.
-No volverás a ver a ese chico...- Estoy demasiado confundida para cuestionar de quien hablan. Mi madre parece notarlo y, mientras evita las lágrimas, con todo el dolor del alma, me explica que descubrieron lo del bebe. (Lo cual me asegura que que no fue un sueño) Además, aseguran que para mi educación (Y para la del bebe) es mejor que me vaya de esta ciudad. Lejos de aquí. Quizás a Orlando, Nueva Jersey o más lejos aún.
No es algo que pueda detener. Mis maletas están listas y tengo un boleto en primera clase a mi fin.
Sin emitir palabra alguna, me encierro en un mundo en el que las palabras no dicen nada. Sólo hasta cuando caigo en cuenta que no volveré a ver a David, es cuando empiezo a odiar a lo que llevo adentro. A lo que me dará el apodo "Mamá".
Camino por el aeropuerto. Una fría brisa me pone a temblar. Recuerdo a algunas personas. A algunos que llame amigos como las gemelas y mi vecina. Otras que han desaparecido de mi vida, como Dhamar. Y otras que nunca se irán, como Alex y David... David.
Las lágrimas me inundan los ojos y me desahogan los sentimientos. El mundo parece doblarse de una forma antinatural. Estoy por desmayarme, pero me mantengo en pie.
Anuncian mi vuelo. Salgo caminando con paso corto. Recuerdo todo lo que pase. Como llegue a la universidad. Mi primer beso con David. Cuando me engaño. Mi "amorío" con Alex. ¿Debería escribirle?
Finalmente, decido por contarles a todos que me voy. Pero me salto la parte más importante, que estoy embarazada. Ni David, ni Alex. Nadie se puede enterar.
Mientras volamos, empiezan a llegar los textos. Apago mi teléfono y recuesto mi cabeza contra la cómoda cabeza del asiento. Toco mi panza.
<<Me quitaste todo>> Pienso con rabia mientras me duermo.
Dejo mis maletas en la sala mientras veo lo grande que es la casa. 4 Habitaciones, 2 baños, una gran cocina con puerta trasera a un patio trasero.
Mis padres pensaron en todo. Hay mucha comida y mantas limpias. Entro a un cuarto y me echo en la cama.
Estoy destrozada. Sin embargo, no lloro. Me duermo en minutos.
Y así será mi vida. Dependiendo de mis millonarios padres mientras lo que tengo adentro crece y crece.
A las dos semanas, buscó un empleo y me aceptan sin molestia. Mi apellido les sonara.
Mi rutina se convierte tediosa. Trabajo duro, pero sirve para distraer me.
Los días pasan y pasan. Me quedan unas cuantas semanas antes de que el estomago se me hinche y delate mi embarazo. Y cuando llega el día en el queme despierto y mi estomago ha crecido un poco, me emociona. No por que quiera tenerlo. Si no para que salga de mi de una buena vez.
La primera vez que lo sentí patearme, casi me desmayo. Ese fue el primer acercamiento. Deje de odiarlo. Él/Ella no tenía la culpa de que sus padres fueran tan jóvenes y descuidados. Empecé a acariciarlo. Hasta que, de un momento a otro, le canté. Ya estaba enamorada de él/ella.
Tuve que comprar otro celular, ya que las insistentes llamadas de David me volvían loca. Termine arrojando mi teléfono por el baño.
Termino de comer. Llevó un vestido lila cremoso. Unas sandalias color marrón y mi pelo, rizado y sujeto con un lazo color rojo opaco. El azul con el que lo pinté hace meses que desapareció. Pienso en cortarmelo.
Lavo los platos y me voy al patio trasero. Planté varias flores y árboles. Ellos son mis únicos amigos, además de mi bebe, claro.
Me siento en una banca colgante y me balanceo un poco. El aire me recuerda que todo a cambiado. Que no soy la misma. Que tengo que olvidar mi pasado y pensar en el futuro. No el mío. Ahora, mi principal preocupación es mi bebe.
Mi Amor Rebelde con David, se esfumó.
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Amor Rebelde.
Fiksi Remaja-¿Sabes por qué no te puedo dejar?-. -¡¿Por qué?!-. Grito. -¡Porque te amo Maggie!-. Grita él. Suspira y en unos segundos, estoy en sus brazos, uniendo nuestros labios en un beso tan cargado de emociones.
