Nota: Mil gracias, ya llegamos a las 100 visitas (119, para ser exactos) Este Capitulo sera un especial y estará repartido en dos partes, así que preparen se para dos (Algo largos) Capítulos. Disfruten:
La tasa de café que tengo en las manos se enfrió ya hace varios minutos. Me lo trago en un tiro y espero a que el calor vuelva a mi cuerpo. El abrigo color azul claro no sirve mucho. La nieve cae como lluvia en un diluvio. Salgo del balcón y entro en mi habitación, llego a la chimenea y frotó mis manos la una con la otra para después, ponerlas junto al fuego y esperar.
Luego de unos minutos, Roset entra a la habitación con una bandeja humeante. La deja en la cama y me dedica una sonrisa. Sale y cierra la puerta sin hacer ruido. Llego a la bandeja y veo lo que hay: Salchichas, huevos, tocino, fruta picada excelentemente en porciones pequeñas, zumo de naranja y chocolate caliente. En pocos minutos, ya me he acabado todo.
Me meto en la ducha caliente, cepillo mis dientes y peino mi pelo. Me visto rápidamente y me pongo nuevamente el abrigo. Me pongo las botas de cuero negro y salgo derecha a la sala.
Como es fin de semana, tengo dos días libres antes de volver a la universidad. Me siento en el extenso sofá, recordando cosas, hasta que la imagen de David aparece en mi mente. Aún recuerdo cuando me beso en la parte trasera de mi parque. Fuimos interrumpidos por mis padres y el se fue corriendo sin ser visto.
Como no dejo de pensar en ese chico, opto por empezar a distraer me,(Ayudo a organizar la casa, hago los deberes y arreglo mi pelo rubio) sin mucho éxito, ya que, cuando veo la hora, no habrán pasado más de 15 minutos.
Mis padres aún no llegan, lo que significa que puedo salir sin ninguna restricción. Agarro el teléfono y le marco a Dhamar. Luego de unos timbres, contesta:
-¿Hola?-.
-Hola, ¿Quién habla?-. Dice la voz de Dhamar
-Hola borracha, ¿Puedes venir a mi casa?-.
-¿Ahora?-. Claro, la nieve sera un gran problema.
-Si pudiste beber varios litros de alcohol, la nieve no sera algo muy grave-.
Ella se ríe, y luego, hay un silencio algo incomodo.
-Vale, vale. Pero si no aparezco, sera tú culpa-. Y cuelga.
Me quedo esperándola en la entrada. El pequeño techo que hay encima me protege de la nieve.
Su figura aparece corriendo con un abrigo grueso color purpura chillón.
-Hey borracha. Bienvenida. Entra-.
Subimos a mi cuarto y prendo la chimenea.
-¿Tus padres tienen cámaras?-. Cuestiona mirando en todas direcciones-.
-Hasta en el más mínimo rincón.- Respondo. -¿Por qué?-.
-Me siento observada. Bueno, cambiando de tema. Cuenta me, ¿Qué ha pasado con...- Hace unos extraños sonidos entre bufido y exclamación.
-¿Qué?-. Realmente no se de que me habla.
-Hay vamos. Tú, David...-
Suspiro mirando al techo.
-Él tiene novia, Dhamar-. Le digo algo frustrada, pero evito decirle que me he besado con él dos veces.
-En la universidad dicen que termino con ella "misteriosamente"-. Dice enfatizando "misteriosamente".
-Bueno, haga lo o no. No me interesa-. Digo despreocupada, aunque estoy Muriéndome de felicidad.
-Como mientes de mal-. Dice sonriendo y negando con la cabeza en desaprobación.
-¿Podemos dejar este tema?-.
Empezamos una conversación en donde nos reímos de nuestros problemas, ella con su novio, Juan, y yo con mis padres (Evito nombrar a David).
De repente, suena el timbre. Voy al intercomunicador que hay en la pared de mi casa y veo quien esta: David, con un ramo de flores rojas y blancas, hermosamente cortadas y formadas para hacer un corazón. Antes de hacer algo, Dhamar me quita del camino, oprime el botón que sirve para hablar por toda la casa y dice imitando mi voz:
-Habrán las puertas, por favor.-
Las grandes puertas se abren y David pasa.
-¡Estas loca!-. Digo tirando me contra ella. -¡Si mis padres entran ahora mismo estaré en problemas!-. Sería mucho peor, mi padre me interrogaría de por vida y mi madre haría lo imposible por sacarme la verdad de porque él me conoce y porque trae flores. ¿Sobre protectores?, esa palabra les queda chica.
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Amor Rebelde.
Teen Fiction-¿Sabes por qué no te puedo dejar?-. -¡¿Por qué?!-. Grito. -¡Porque te amo Maggie!-. Grita él. Suspira y en unos segundos, estoy en sus brazos, uniendo nuestros labios en un beso tan cargado de emociones.
